Distancias cortas: Nostalghia


Después de disfrutar de su concierto en la sala Costello (del que dimos habida cuenta), El Ukelele pudo charlar con Ricardo, la voz de Nostalghia. El grupo madrileño nos habló sobre sus influencias, la situación actual, sus planes futuros y, sobre todo, de música. Os dejamos con la entrevista no sin antes agradecer al grupo su disponibilidad.


Lo primero, y para aquellos que no os conocen, ¿quiénes sois, de dónde venís y qué hacéis?

Somos Nostalghia, un grupo de rock de Madrid. Llevamos unos años, pero el pasado marzo publicamos nuestro primer disco. Qué mejor forma de conocernos que escuchándolo en nuestra web.

Habláis de Nostalghia como una montaña neblinosa, gris, gélida. Personalmente, me viene la película del mismo nombre de Tarkovski, con sus luces tenues, su misterio. ¿Intuyo ciertas influencias cinematográficas en vuestro nombre?

Totalmente. Vi la película y cuando apareció el nombre en pantalla dije, “¡joder, así quiero que se llame el grupo!”. Se lo fui metiendo poco a poco al resto poniendo como asunto en los correos Nostalghia , imprimí varias hojas con el nombre y las pegué en el local… A fuerza de familiarizarse con el nombre les terminó gustando y es que creo que le va perfecto con la música que hacemos, aunque la gente se sorprende cuando nos ve en directo: puede parecer que somos muy tranquilos, pero todo lo contrario.

Los que escribimos sobre arte, música en este caso, solemos dar influencias que muchas veces no se ajustan a la realidad. Contadnos de que fuentes bebéis antes de que patinemos.

Yo siempre he escuchado mucho rock de los noventa, pero al final las influencias creo que en un 10% podemos ser conscientes de ellas y el porcentaje restante están escondidas dentro de nuestra cabeza. Quién sabe si alguna melodía de voz que hago en el disco sea parecida a alguna que me haya marcado de niño. Creo que es mejor no pensarlo…

Los diez temas que conforman Nidos de Piel destacan por su coherencia tanto en la composición como en el sonido Se trata de un disco compacto y sin fisuras. Imagino que estaréis contentos del resultado final.

Estamos muy contentos, aunque hace ya un año que lo grabamos y hemos crecido muchísimo como músicos. Seguro que no lo haríamos ahora de la misma manera y espero que lo mismo nos pase con los siguientes discos que grabemos. Si no es así, malo. Pero lo escucho y me sigue gustando.

Vuestro concierto en la sala Costello fue la despedida de John Gordio (bajista). Desde el 2011 habéis mantenido, más o menos, la formación. ¿Creéis que ello os ha dado una estabilidad a la hora de poder desarrollar este proyecto hasta el punto de publicar vuestro primer disco?

¡Qué va! Todo lo contrario. Estabilidad no hemos tenido. Con Pietro y John llevamos solo desde enero y es una pena que éste se vaya, pero así es la vida. Encontrar gente que se comprometa y se lo tome en serio es difícil y era lo que teníamos con él.

De vuestras letras se desprende cierto pesimismo-realismo. Cierto descontento con la situación actual: crisis política, moral o de identidad del individuo.

Quizá la felicidad me guste compartirla y la tristeza volcarla en la música. De todas formas, el disco es tremendamente humanista y esperanzador al final: en la última canción surge una voz protectora que le dice al protagonista “creces dentro de mí, un nido soy de piel”. Esa protección que te da el otro cuando todo va mal, ese sostén, es lo que hace que todo lo que pasa en las canciones anteriores merezcan la pena y se cierre el sentido de todo el disco. Pensar literalmente en esa imagen, en dos personas fundidas en una sola, tiene mucha fuerza para mí y el diseñador del arte del disco lo captó a la perfección: la portada y contraportada son un paisaje inhóspito, frío, deshumanizado; pero dentro, la imagen que está impresa sobre la galleta del CD, es de decenas de personas unidas con las manos en alto. Nos gustaría provocar con nuestra música muchas cosas, pero sobre todo una sensación de tristeza esperanzadora, de nostalgia, no de pesimismo.

Como grupo madrileño, imagino que estaréis al corriente de los problemas que sufren muchas salas de la capital. La Nasti cerró hace unos meses, la Caracol hace nada… Del panorama musical sigue surgiendo proyectos interesantes, pero ¿se puede hablar de malos tiempos para lírica en Madrid?

A mí me da más miedo que la gente deje de ir a los conciertos. Al final pueden cerrar salas y poner trabas brutales desde los ayuntamientos, pero mientras haya gente que quiera música en directo y vaya a los conciertos, tendremos salas para rato.

Actualmente, muchos artistas se autoproducen o se sirven de propuestas como el crowdfunding. ¿Qué opináis sobre estas opciones y sobre de las discográficas?

De las discográficas no podemos decir nada malo, no tienen un  duro así que no tienen margen para riesgos (las independientes, claro). Así que o pagas tú la primera grabación o te puedes morir del asco intentando que alguien lo haga. Una muy buena opción es el crowdfunding.

Por nuestra situación estratégica en vuestro último concierto en la sala Costello oímos a un pajarito declarar que durante el próximo año caería un nuevo álbum. Y de hecho, más de un tema sonó en él. Podéis contarnos más sobre ello.

Queremos grabar el segundo disco el próximo verano e igual en febrero cae otra cosa, pero ésta no depende de nosotros. De todas formas, solo con los conciertos y con la preparación que requiere el disco tenemos trabajo de sobra para los próximos meses.

Para terminar, y como en El Ukelele nos gusta descubrir sonidos nuevos y retarnos a nosotros mismos, qué discos/artistas nos recomendáis y a quién os gustaría que entrevistásemos.

Os vamos a recomendar no uno, sino tres grupos, para que elijáis: Mendel, Preparativos para Bodas y The Cutting Fingers.

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