Yeasayer se elevan a los cielos con Amen & Goodbye
Portada de Amen & Goodbye de Yeasayer.
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Yeasayer ha lanzado el que puede ser su mejor álbum hasta la fecha, Amen & Goodbye, cuyo título hemos de esperar que no se torne en real.

Yeasayer ha demostrado que a veces más es más, y es que Amen & Goodbye huye de cualquier destello minimalista para sumergirse en un estilo en el que cada canción es un universo.

La creación de paisajes sonoros independientes aunque relacionados a través de un sonido común es la gran fortaleza de un disco que sintetiza a la perfección ritmos bailables con otros que invitan a la introspección fruto de un magistral uso de la tecnología, que ha permitido a los de Brooklyn construir numerosas capas. Pese a la complejidad de lo expuesto, la impecable producción, que combina lo mejor de las técnicas analógicas con las digitales, ha ayudado a que el disco suene trepidante en todo momento.  La concepción no puede ser más futurista ni más arriesgada, ya que en un principio podría pensarse que Amen & Goodbye se ha quedado en terreno de nadie, en un limbo sin etiquetas. Nada más lejos de la realidad, el LP viaja a través de temas como la religión, la trascendencia  o la ciencia creando una fábula contemporánea.

Caminando hacia la concreción, en Amen & Goodbye destacan especialmente temas como “Daughters of Cain“, “I Am Chemistry“, “Silly Me” “Uma” y “Cold Night“. “Daughters of Cain” funciona como tema de apertura, cumpliendo su función seductora a las mil maravillas. Misteriosa, lenta y vaporosa, acaba desembocando en “I Am Chemistry”, uno de los sencillos del álbum. El single emerge poderoso pronto dentro del álbum demostrando la imaginación y el talento de unos Yeasayer  que huyen de estructuras tradicionales. La banda navega libremente a través de las múltiples capas guiada por las guitarras, los sintes y los coros cambiando de dirección a cada momento. Todo un monumento musical. Para “Silly Me” el registro vuelve a cambiar, tornando el paisaje en tropical, repleto de sonidos estridentes, para acabar finalizando en una orgía de color. Un corte divertido y bailable digno de Vampire Weekend. Ya al final del álbum emergen dos maravillas tituladas “Uma” y “Cold Night”, dos canciones de profundo calado, dos joyas. “Uma” es una nana en el que el theremin toma un papel protagonista y en el que escuchamos a Anand Wilder divagar acerca del amor incondicional entre padres e hijos. La canción encajaría perfectamente en el celebrado repertorio del desaparecido Youth Lagoon. “Cold Night” apenas si cuenta con percusión, en ella es la guitarra la enorme protagonista pese a su artificial sonido. Además “Cold Night” es el tema en el que Wilder luce más y mejor, sonando natural, fluyendo a través de las diferentes armonías. La temática de nuevo se torna trascendental: la muerte de un amigo. Pese a ello el estribillo suena extrañamente luminoso a merced de la línea “is there something I could have told you / to carry you through the cold night”.

Anand Wilder (guitarrista y vocalista), Chris Keating (teclista y vocalista) e Ira Wolf Tuton (bajista) han logrado devolver a Yeasayer a lo más alto gracias a un majestuoso Amen & Goodbye, que más allá de los analizados highlights muestra una fuerte unidad sonora y una calidad media envidiable. La vanguardia no es un lugar cómodo, pero la música necesita oxígeno y álbumes como este le dan la cantidad necesaria como para no asfixiar a los oyentes.

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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