The Resonars – No Exit
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No Exit, lo nuevo de The Resonars, es una joya de pop rock con microdosis de psicodelia y garage, un zambullido en las  aguas del tiempo que enamorará a los aficionados más clásicos.

Matt Rendon, de Tucson, Arizona, ciertamente ha hecho su tarea. A lo largo de veintidós años y seis álbumes como The Resonars, ha mantenido una idea musical granítica, casi inquebrantable. Su particular revolución consiste en mantenerse en lo analógico, en sacar el látigo de manera inteligente, en crear canciones dinámicas e himnos con alma. No Exit, su último lanzamiento, es justamente todo eso concentrado en un único trabajo. Alejado de la rutina que hoy impera en el pop, Rendon se ha recreado en No Exit encadenando delicias. Las armonías vocales y la particular (por alegre) melancolía sobre las que se sostiene su estilo recuerdan por momentos a The Beach Boys, Simon & Garfunkel y también a Oasis todo ello sin abandonar el rock and roll, porque si te gustan The Hollies, Shoes, The Rubinoos o The Byrds, te encantarán The Resonars.

El inicio No Exit, que arranca con la épica “Louise Tonight“, un balazo de power pop, que da paso de inmediato a la resplandeciente “The Man Who Does Nothing“, da ya buena cuenta de lo que es el álbum: pura acción. El tercer corte, “Gone Is The Road“, es otra canción trepidante que en menos de tres minutos ofrece un pasaje instrumental de ensueño y unos coros de no menos nivel. “Who’s Gonna Believe You” no baja el ritmo gracias a su genial trabajo a las guitarras. “Days Fade Away” saca a relucir la brillantez de No Exit exhibiendo un primer cambio de tercio, echando el freno y buscando el gancho en un estribillo sesentero a más no poder. “Before You’re Gone” vira su sonido, porque si la quinta pista evocaba a la Costa Oeste estadounidense, esta canción es más británica, albergando un contenido preciosista más que evidente. “Tucson Drag / All Those Hat” marcan el ecuador del álbum. La primera parte es un eminentemente instrumental que funciona a modo de chispa, mientras que la segunda se sumerge en un mundo distorsionado que coquetea con el punk rock. ¡Fuego! “Dull Today” vuelve a provocar un vuelco a través de la descripción de una desgarradora ruptura. “Fell Into A World“, en poco más de dos minutos, muestra a unos The Resonars más lentos que nunca. Una cara B perfecta. En este álbum también hay espacio para experimentos, como “Gotta Get Out“, inspirada en el mítico sonido Motown, y en la que canta su compañero de directo (y ahora también de estudio) Travis Spillers. “Attention Here” saca la bandera a cuadros enseñando la esencia de todo el LP apenas dos minutos y medio: armonías vocales de ensueño, un ritmo alto y un estribillo fácilmente recordable. “Beagle Theory” echa el telón con un regreso sobre el sonido de las Islas Británicas. Con un marcadísimo sabor agridulce y ciertas reminiscencias a Oasis, la canción se permite un final tranquilo y sosegado sin dejar de ser altamente atractiva.

Una de las claves de No Exit es la facilidad para identificar a las canciones como hijas del mismo padre pese a evocar cada una de ellas algo diferente. Ese componente orgánico, que nace de un sonido clásico y sencillo construido sobre una melodía sólida arreglada de forma quirúrgica, es la que le da gracia al LP, la que convierte los treinta y siete minutos del disco en un divertido pasacalles. Matt Rendon puede estar orgulloso, No Exit no es solo uno de sus mejores trabajos como The Resonars, sino que también es uno de los discos más destacados de 2019.

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