Tallies: un paseo costero en un domingo neblinoso

Tallies: un paseo costero en un domingo neblinoso
Tallies: un paseo costero en un domingo neblinoso
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Tallies han debutado con un LP homónimo que se introduce en los difuminados mundos del shoegaze y del dream pop.

Desde Toronto, Canadá, Tallies han publicado un álbum de debut ilusionante, un disco que viaja en el tiempo y que parece homenajear a los grandes nombres más nebulosos de la escena ochentera en el ámbito del dream pop y del shoegaze. El resultado final ha sido un LP homónimo que invita a la evasión mental y a soñar.

Con un sonido clásico, Tallies toman como base el indie pop, y lo va adornando con nieblas más o menos densas, con ecos marineros y con un inocente toque twee que termina por embelesar al oyente. La voz de Sarah Cogan es, sin lugar a dudas, una de las características más definitorias del sonido de la banda, ya que es ella quien aporta la inocencia juvenil llena de vitalidad que evoca a la adolescencia. El otro punto destacado de Tallies es el uso intensivo del reverb por parte del guitarrista Dylan Frankland. Su utilización es tan profunda que por momentos parece sumergir los temas en ambientes surferos, sobre todo cuando la guitarra entra en bucle. Ese torrente sonoro es el que permite abrir las puertas de un mundo onírico en el que las letras cobran total protagonismo. La nostalgia que destilan las melodías se entremezclan con letras reflexivas que aceleran la llegada el trance.

Tallies arranca con la potencia de “Trouble“, una pista perfecta para introducirse suavemente en este particular mundo, gracias a su toque electrónico y a sus riffs de guitarra. Le toma el relevo “Mother“, que se mantiene trepidante gracias al impulso que le da la batería, mientras la cantante rememora la infancia. Este combo desemboca en la lúgubre pero suave “Midnight“, la cual parece ponerle de algún modo final a la niñez para entrar en terrenos más maduros. “Have You” abre una nueva etapa en el álbum, más optimista y de tintes indies cuando Cogan se hace con los mandos del tema. Aprovechando el punto álgido del disco, la banda, en una buena elección de canciones, mete “Not So Proud“, en la que los Tallies se han lucido especialmente con una línea de bajo hipnótica, la cual contrasta a la perfección con los tonos más agudos que en apariencia parecen predominar. “Trains and Snow” se postula como bisagra y pilar del álbum. Bisagra porque el contraste sonoro salta a la primera escucha, y pilar porque simplemente es una de las mejores canciones del LP. Oscura y punzante, este acercamiento de la banda al post punk no puede ser más acertado. Ya metidos en la cara B, “Eden” cabalga hacia el paraíso mientras que el bajo y la guitarra se entrelazan en bucles eternos. Continúa el álbum con “Beat the Heart” y “Giving Up“, que son dos caras diferentes de una misma moneda acuñada por The Smiths. Los riffs de guitarra, sombríos y vibrantes, se erigen como grandes protagonistas en esta fase. “Rocks“, sin romper con lo anterior, vuelve al dream pop cristalino y brillante gracias a los colores vívidos de su melodía. Para el final, Tallies cierra a toda pastilla con “Easy Enough” mientras proclama un misterioso «It’s not easy enough to give you up». Lo mejor, para el final.

La neblina indie de Tallies quizás no sea la más sombría, pero sí que es lo suficientemente potente como para crear un espumante mundo onírico en el que cada canción tiene paisaje propio. En este ámbito, la producción ha sido determinante, puesto que define perfectamente el sonido de la banda. Lo hace destacando la delicada voz de Cogan, sin perder la complejidad de la guitarra de Frankland y con un ritmo bastante homogéneo.

Con claras influencias de The Smiths, Cocteau Twins, Aztec Camera, The Sundays y también de los más modernos Alvvays, Tallies han experimentado de nuevo con esa fórmula que es capaz de hacer que el dream pop se encuentre con el shoegaze. En pleno revival ochentero y noventero, este álbum tendrá buena acogida entre los amantes del género y también por aquellos adictos a los seriales de Netflix. La nostalgia seguirá vendiendo mientras la juventud sea cosa del pasado, sobre todo si ese tiempo se muestra tan bello como este Tallies.


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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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