Groove Denied: ¿pero qué mierda es esta Stephen Malkmus?
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

Groove Denied es un álbum cien por cien Stephen Malkmus, un disco que no es –en ningún sentido– lo que la mayoría esperaba, pero que no por ello deja de ser genuino y genial.

Stephen Malkmus se ha tirado a la piscina sin flotador. No por nada, sino porque no había agua debajo, o al menos eso le debieron hacer pensar. Lo sorprendente del caso –o no tanto–  es que resulta que sí, que al final había, y esta ha resultado ser cristalina y refrescante. Groove Denied es el primer disco que Malkmus escribe e interpreta él solo al completo, algo que provoca que la tecnología esté muy presente, tal y como se hizo constar en cada fase de la promoción. Sin embargo, este LP está lejos de ser un trabajo electrónico o experimental, o no tan vanguardista como para ser insoportable y arruinar el buen nombre de su compositor y ejecutor. ¿En qué pensaba Matador cuando lo echó para atrás? 

Lo cierto es que Groove Denied es un álbum que guarda dentro de sí la esencia de su creador. Diez canciones que esconden múltiples sorpresas y algún que otro momento marciano. Una decena de cortes en los que la firma de Malkmus está claramente presente y que tienen una elevada dosis de calidad. Rarezas aparte –las cuales son parte intrínseca de su discografía–, no hay nada que vaya a mancillar el honor de su autor. No hay ningún patinazo, solo hay loops y una buena dosis de Ableton, aunque a veces ni eso. ¿Qué se os pasó por la cabeza, Matador?

Porque sí, este Groove Denied es diferente a Sparkle Hard, álbum publicado por Malkmus el año pasado junto a The Jicks, y que fue ampliamente celebrado tanto por el público como por la crítica, pero no tanto como para que los últimos en subirse a este barco no puedan apreciarlo. Les gustará menos o más, pero no es tan distinto, no es tan independiente a la obra previa de Malkmus. Además, el hecho de que apenas dure treinta y cuatro minutos ayuda a que las extravagancias no terminen por cansar, y también provoca que la calidad salga a relucir en cada corte. Eso por no hablar del diferenciado sonido que contienen las dos mitades del álbum, hijas del mismo padre pero no de la misma madre. ¿Estás ahí, Matador?

Belziger Faceplant” abre el LP llevando al oyente al extremo. ¡Es la gran pesadilla del sello que lo ha editado! Con una base rítmica que copa todo el protagonismo, la apertura va superando etapas que se asemejan a las de un loco viaje digno de rave. Pero tranquilidad, no todo es así de extremo. De hecho, “A Bit Wilder“, contrariamente a lo que indica su título, muestra una cara diferente, más grave y menos rave, más oscura. Es cierto que podría ser la banda sonora de una película distópica ambientada en los ochenta, a The Cure pasado por Robocop, ¡pero ahí está su encanto! En este momento del disco, hay un directivo de cierta compañía discográfica muy nervioso. “Viktor Borgia” ya es conocida por todos por ser el primer adelanto del LP. Este single conserva los ecos setenteros alemanes de sus predecesoras, aunque Malkmus va aumentando la carga de indie pop, como si estuviese superando la fiebre. Marte ya se ve más lejano. “Come Get Me” rompe con todo lo anterior y suena a lo que Pavement fue y podría seguir siendo. Un tema soleado y chicloso apto para todos los públicos. Sin lugar a dudas, una de las joyas del disco. “Forget Your Place” cierra la cara A volviendo al espacio, mostrando la cara más experimental de Malkmus, quien se queda a casi a solas con esos aliens llamados sintetizadores. Sudores fríos en Matador.

La segunda fase arranca con”Rushing The Acid Frat“, que fue otro de los avances de Groove Denied. Más tradicionalmente psicodélica, es un chute revigorizante de ácido digno de The Beatles. Ya se va intuyendo que la actual mitad del álbum es mucho más tradicional que la primera. Esto no quiere decir mucho, pero sí que es más fácil de escuchar si aún estás tierno para este loco mundo. “Love The Door” se abre contradiciendo todo lo que acabo de escribir, pero de la nada, se produce un cambio de tercio que lleva a la canción a otros terrenos. Sintes y guitarras se van entrecruzando lentamente para trenzar un tema realmente sólido. “Bossviscerate” es otra de las maravillas del disco. Parece la obra de un chico folkie perdido en mitad de la galaxia. A veces acústica, a veces electrónica fruto de esa percusión tan particular, suena extrañamente bien. Qué decir de “Ocean Of Revenge“, un potencial clásico que demuestra la calidad de Malkmus. Podemos estar ante una de las mejores canciones que el de Santa Mónica haya escrito en los últimos años. Es momento de cerrar los ojos y disfrutar. La misma acción se le puede aplicar a “Grown Nothing“, algo más disparatada que la anterior, pero que cierra Groove Denied por todo lo alto. Esa sensación progresiva que la acompaña, con los arreglos de guitarra y las capas de sintes avanzando por debajo de la voz, el solo del final… maravillosa de principio a fin. Un punto y final de auténtico lujo. Ya puedes respirar, Matador.

Se le puede achacar a Stephen Malkmus la ausencia de un hilo conductor en Groove Denied. La falta de un elemento invisible que lo una todo más allá de las pinceladas electrónicas, abundantes en la primera parte, y escasas en la segunda (aunque siempre presentes). Es como si el californiano se hubiese levantado siendo otra persona pero poco a poco hubiera ido recuperando su ser. Sin embargo, ambos ejemplares tienen cosas en común, porque tanto el Malkmus alternativo como el Malkmus tradicional se muestran desnudos, tal y como son, y a medida que avanza el disco van acercándose el uno al otro hasta converger, mostrándole al mundo el resultado del experimento: estamos ante un álbum cuántico. ¿Cuál es el verdadero espíritu del LP? ¿El que suena a lo de siempre o el que hizo entrar en pánico a Matador? Y digo yo, ¿acaso importa?

Porque al final, más allá de la redondez, lo que el antiguo líder de Pavement ha regalado ha sido un conjunto de grandes canciones. Definitivamente no es el Kid A de 2019, un trabajo, que por cierto, no estoy seguro de que sea necesario a estas alturas, y aunque lo fuese, Stephen Malkmus no es el mayor candidato a firmarlo. Con todo y con ello, tras publicar un discazo en 2017, el estadounidense se ha atrevido a sacar sus rarezas al público, a mostrar los resultados de sus partidas con el Ableton. El resultado es un gran álbum, no tan marciano como la discográfica nos hizo temer, pero sí extraño. Y es que ha ocurrido lo que tenía que ocurrir, que la melodía y la lírica, pese a lo inusual del planteamiento, se han impuesto por pura calidad. Groove Denied es la primavera haciendo mutar a todo bicho viviente, incluido al genio de Matador que de inicio le negó la salida porque pensó que no era digno de ver la luz. A veces, la rareza, además de provocar rechazo, esconde belleza.

* Stephen Malkmus actuará junto a The Jicks el próximo 30 de mayo en Barcelona, dentro de la programación del Primavera Sound.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram

José Domínguez

Fundador, como el brandy.
Cerrar menú