Bright Green Field: ¿tanto hype para esto?

Bright Green Field es el esperado (y tremendamente decepcionante) debut de Squid. El disco, brillante por momentos, se acaba hundiendo en un fango arty jazzy.

Bright Green Field

Squid

Editado por Warp Records

Publicado el 7 de mayo de 2021

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De esperado a aclamado, Bright Green Field, debut de los británicos Squid ha seguido la clásica ruta de los grandes debuts. Sin embargo, ¿es tan bueno lo nuevo del quinteto de Brighton? NME y The Line of Best Fit le han dado un diez. Exclaim, Uncut, The Quietus, Clash, All Music, Under the Radar y DIY un nueve. Sin embargo, no todo han sido buenas palabras, porque Tony Inglis (¿es de verdad este nombre?), único redactor sobrio de esta lista, le ha dado un seis en The Skinny.

Estoy de acuerdo con el señor Inglis, ¡a mí tampoco me ha llegado el jamón! Bright Green Field es un álbum interesante plagado de momentos marcianos, pero para comulgar con él hay que tener o los bolsillos llenos o las pupilas dilatadas. No es mi caso, pues moriré pobre, sobrio y limpio. El debut de los ingleses tiene momentos brillantes, pero el afán de la banda por llamar la atención acaba estropeando el conjunto.

Irritante, molesto y pretenciosoBright Green Field representa, por momentos, todo lo que odio. Y aún así, tiene destellos que me deslumbran. Temas como "G.S.K" y "Pamphlets" llevan ritmos propios del kraut que hacen que uno se olvide de las voces. "Boy Racers", que son dos canciones en una, enseña la cara atmosférica de Squid y demuestra el genial manejo de la banda de los sonidos encuadrados dentro del post-rock.

Camaléonico, Bright Green Field atraviesa cantidad de escenarios, y es que a colorido no le gana nadie. ¡Ahí es un diez! Como también es sobresaliente el single "Paddling", uno de los temas más minimalistas del LP que sigue el espíritu de la vieja "Houseplants". Por lo demás... "Narrator" tiene una interpretación vocal molesta y su estructura se hace repetitiva, algo normal si tenemos en cuenta que dura ocho minutos y veintiocho segundos.

"Peel Street", por su parte, ha salido medio cruda, como si le faltase todavía un toque de microondas. Algo que también le ocurre a "2010" y en "Documentary Filmmaker". El experimento de "Boy Racers" funcionó en ella, pero repetir eso en tres canciones más es tan atrevido como arriesgado. La ambiciosa "Global Groove" tampoco termina de funcionar, y por más veces que uno la escuche, no cobra sentido. En estas apuestas, los chicos de Squid han perdido.

Bright Green Field no es un mal disco. Se ve lo que Squid quiere hacer, pero para que funcione han de hacerlo en condiciones, y no ha sido el caso. La ausencia de un hilo conductor, el planteamiento vocal y la duración excesiva han convertido a un potencial buen disco en un simple meh. Hay potencial en estas cabezas, pero hacer post-punk a lo Talking Heads requiere de algo más de talento y/o trabajo.

Hay ratos en los que el fango no tapa la superficie de Bright Green Field, pero son pocos y no creo que compensen meterse hasta las rodillas en tan incómodo terreno. En directo estoy seguro de que el disco se transformará en otra cosa, pero escucharlo a través de unos auriculares es casi un castigo. Me temo que después de soltar todo esto no me llegará el jamón, pero mi premio aquí es salvaros del sufrimiento. ¡De nada!