(Sandy) Alex G – House of Sugar
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(Sandy) Alex G ha construido un álbum perfecto, un lugar donde el pasado y el futuro se dan la mano sin provocar ninguna catástrofe cósmica o emocional. House of Sugar es uno de los discos de 2019.

Supimos de House of Sugar por “Gretel” y “Hope”, los dos primeros singles que (Sandy) Alex G compartió. En ellos se dejaba ver una especie de homenaje a la angustia de Elliott Smith elevada a la enésima potencia a través de una importante impronta vanguardista, sin embargo, incluso con solo dos canciones, parecía que había algo más detrás, que House of Sugar podía ser algo realmente grande por sí misma.

Así lo ha sido de inicio a fin. Alexander Giannascoli arranca a lo grande el álbum con “Walk Away“, donde enfrenta a dos pistas dispares entre sí aunque superpuestas, creando una atractiva a la par que incómoda disonancia. Alex G prepara de esta manera el ánimo del oyente, lo aturde y lo confunde para que los singles del álbum brillen todavía más. En “Hope” los demenciales sintetizadores que se vislumbran al fondo crean una atmósfera inquietante de tal manera que, pese a su sutilidad, la canción no sería lo mismo sin ellos. También se deja ver la mayor evolución del artista: las letras se ajustan al traje de la melodía. “Southern Sky” emerge como uno de los cortes más fuertes del álbum. En él demuestra su talento para apilar capa sobre capa, mezclando perfectamente sintetizadores y pianos clásicos.  La fase culmina con “Gretel“, de fuertes vibraciones noventeras. La melodía principal se muestra en ocasiones oscura, sin terminar de abandonar de caer en lo depresivo. En el lado instrumental cabe destacar la inclusión del solo de mandolina y lo extrañamente bien que se siente junto a los efectos vocales. Esta es una de sus grandes cualidades: la de viajar entre lo natural del folk y lo artificial de los sintetizadores sin mayor problema.

La parte central del álbum ofrece cosas diferentes. Las pistas se vuelven más instrumentales y contienen menos letras, ¿será así la mediana edad? Destacan en esta fase el tintineo vocal de “Taking“, las repeticiones de “Near“, el ambiente country de “Bad Man” y la marciana “Sugar“. Entre medias, “Project 2” impone el silencio vocal y deja que los beats salten como chispas. Todo suena bien en esta House of Sugar. En el último tercio algo parece despertar, volviendo a cobrar importancia el apartado lírico. “In My Arms” es un buen arranque, presentando una interesante retroalimentación sonora que estimula el cerebro. Le siguen “Cow” y “Crime“, quizás la canciones de menos peso en el álbum, pero con todo y con ello logran dejar su sello, afianzando el conjunto, dándole empaque y preparando al oyente para la traca final. Esta se produce con “SugarHouse“, una canción sobre un casino de Filadelfia que suena como una balada ochentera, con ecos jazz y ese sexy saxofón, una canción que fue grabada en directo y que es de esas que crece con cada escucha, demostrando que el Alex G llega más allá de las puertas del estudio de grabación.

House of Sugar es un disco estimulante, una obra en la que (Sandy) Alex G parece ir revoloteando como una mariposa, posándose en diferentes ideas pero sin tropezarse en ningún momento, todo fluye con naturalidad. Si continúa así, el de Filadelfia puede ser uno de los músicos de la próxima década.

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