Roger Waters – Is This the Life We Really Want?

Roger Waters, entre viajes y conciertos, entre discursos y bravatas, ha encontrado tiempo para sacar adelante Is This the Life We Really Want?, un disco notable.

Roger Waters, nacido en Great Bookham, Surrey, vive desde hace años en la gran ciudad, en Manhattan. Y desde allí parece haberse inspirado en un viejo vecino neoyorkino, Donald Trump, para crear Is This the Life We Really Want? Sin embargo, no cabe darle todo el mérito a Trump, dado que Waters lleva al menos desde 2010 dándole vueltas a este proyecto, un LP que deja mucho mejor sabor de boca que la basura de Ça Ira, y que se acerca a su celebrado –aunque no tanto como su obra con Pink Floyd– Amused to Death.

De hecho, en este Is This the Life We Really Want? encontramos muchos ingredientes del Amused, aunque en realidad hay más elementos de los clásicos de Pink Floyd de lo que cabía prever. En el álbum se pueden encontrar lamentos impulsados por el piano y números espaciados en la línea de The Final Cut, aunque el álbum también llega ocasionalmente a territorios más propios del Wish You Were Here y Animals. Estos extremos se hacen obvios en los galopes periódicos al estilo “Sheep” en “Picture That“, y también en el ritmo, de fuego lento, de “Smell the Roses” la cual parece estar entre “Have a Cigar” y “Pigs”.

Por supuesto, el mismo Roger aguanta tan bien como uno espera que aguante viéndolo en directo. La edad ciertamente no es una preocupación teniendo en cuenta que nunca fue un cantante técnicamente bueno, y su entrega llega con tanta pasión como siempre en canciones como la citada “Picture That”. En todo caso, Waters se ha vuelto más emotivo con el tiempo, ya que sus letras están entre las más contundentes de sus cincuenta años de carrera. Realmente hay que darle a Waters el mérito de hablar sobre preocupaciones políticas legítimas en 2017, en lugar de ser el enésimo anciano en quejarse de Internet….

Es interesante ver a Roger Waters lanzar lo que puede ser su álbum en solitario más accesible tan tarde en su carrera, y es igual de refrescante ver que su ingenio no se ha apagado con el tiempo. Sus críticas sobre los acontecimientos que se suceden en nuestros días siguen teniendo tono de sermón, pero a la vez son tan perspicaces como lo fueron en sus mejores días.