Quentin Gas & Los Zíngaros, de aventura en Sinfonía Universal Cap 02
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Sinfonía Universal Cap 02 de Quentin Gas & Los Zíngaros es uno de los álbumes de psicodelia del año, de la década y de lo que se tercie. Un ejercicio que requiere de una imaginación y una capacidad de ensamblaje infinita.

El Capitán Gas y sus temibles Zíngaros han plasmado en su Sinfonía Universal Cap 02 una aventura tan grande como te puedas imaginar, una historia en la que se apropian de miedos universales plasmados a lo largo de tomos y tomos de ciencia ficción para acabar conquistando el interior de cada oyente. Propulsados por los sintes disonantes y poderosos de Santiago Gonzalo “Bronquío“, siguiendo rutas progresivas y tirando de mapas cromáticos según se presente la ocasión, Quentin Gas & Los Zíngaros son capaces de poner la bandera del Flamenco en el espacio con un quejío que nace de las entrañas y que alcanza cualquier rincón descubierto y por descubrir. Esta odisea espacial, de tintes gitanos y plagada de arabescos, no representa nada más (y nada menos) que el nexo de unión de toda la obra de una banda a la que le da igual la gravedad del lugar que habiten, ellos siempre pisan firme. Son todo poderío.

Los episodios de este éxodo atemporal titulado Sinfonía Universal Cap 02 se suceden desde la majestuosa “Obertura” hasta el cierre, simbolizado en la emocionante “Oberon”, un corte que esperemos que en próximas entregas se vea acompañado por sus hermanas, las barrettianas Miranda y Titania. Entre medias, pura diversión con mensaje político y existencial. “Dharti” es uno de esos ejemplos de buen uso del sintetizador, presentando un tema progresivo y marciano, tan marciano que Jacco Gardner parecería un terrícola al lado de estos grumetes. Tras ella aparece “Brahaspati“, la primera gran explosión flamenca del álbum, en la cual Quentin Gas & Los Zíngaros juegan a imaginar lugares lejanos creados con fórmulas mudéjares como ya hiciera Star Wars. Y ahora sí, ahora sí que sí. “Shukra” parece emerger de la nada, y de repente de corta el sentido. Con un arranque propio del kosmische, montando capa sobre capa y repetición sobre repetición, de repente una voz se alza sobre el conjunto, majestuosa y contundente para después rebajar su carga. Lo contrario ocurre con “IO“, primer single del álbum, que empieza con un teclado más experimental, más cercano a un exitoso experimento electrónico de Tame Impala, y con un cante sentido, pero popero. Sin embargo, a mitad de canción, una centella se arranca y produce una inflexión eterna que marcará el LP.

Y es que “Mangal” ya suena diferente, tras el momento álgido vivido con “Brahapast” y “Shukra”, esta nueva fase de Sinfonía Universal Cap 02 se torna onírica con una nana de categoría. Quentin, acompañado tan solo por los sintes (que no es mala ni poca compañía) pone los propulsores del crucero espacial a enfriarse. Ese enfriamiento se hace patente en el cinematográfico “Interludio“, que me retrotrae lejanamente al final del genial Sun Structures de Temples, un “Fragment’s Light” que a su vez me redireccionaba a los míticos Sensation Fix, banda de culto del rock progresivo italiano. Una cosa tengo clara en esta falsa calma: entre genios anda el juego. Poco a poco todo vuelve a coger velocidad, y qué velocidad. “Ravi” es un hit que pese a su revestimiento espacial tiene mucho de añejo pop sesentero. La presencia de Miguel Rivera, además, le da una carga extra de riqueza sonora, unos matices necesarios para tener los sentidos alerta a estas alturas de la película. El bajo, genial, y la batería motorik, terminan de dibujar un sol que embelesa. Todavía quedan más emociones fuertes, las que pone Miguelito García de Derby Motoreta’s Burrito Kachimba en un “Shani” cuyo «mira que me voy a morir» me traslada al dolor de mi paisano, Camarón de la Isla en “Dicen de Mí”. “Shani” representa la pureza del mestizaje, un término que solo te parecerá contradictorio si tu mente está cerrada y bloqueada. ¿Por qué prescindir de lo mejor de cada mundo del universo musical? El final de esta parte de la saga lo marca la citada “Oberon“, que recupera la cadencia inicial del LP y la fuerza hasta llevarla al extremo.

Lo que han hecho Quentin Gas & Los Zíngaros no tiene nombre. En esta Sinfonía Universal Cap 02 están reunidas muchas de las gemas más brillantes de la galaxia y no habrá vengador u odiador que desmonte esta fantasía. Quentin Gas & Los Zíngaros se han acabado apropiando de lo más universal que existe: el corazón.

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