PUP – Morbid Stuff
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PUP ha regresado con su tercer álbum, un deseado Morbid Stuff que no ha decepcionado a nadie. Energizante y repleto de sombras, este LP ha supuesto la definitiva confirmación de la banda.

Los héroes del rock punk PUP han vuelto con Morbid Stuff, un LP que está repleto de melodías pegajosas, líneas de alta tensión y también de una inquietante oscuridad. El cuarteto ha retomado así carrera, justo donde la dejaron que el aclamado The Dream Is Over (2016), sólo que esta vez han tenido un control total sobre su trabajo, lanzando este álbum en su propio sello discográfico: Little Dipper. PUP es una banda conocida por sus ardientes riffs de guitarra y sus estridentes espectáculos en vivo, y este nuevo conjunto de once temas encaja perfectamente en su discografía de canciones hechas para hacer arder salas de conciertos.

Los de Toronto arrancan Morbid Stuff a toda velocidad con una pista homónima. El tema cuenta con unas líneas instrumentales que van en ascenso y unas armonías bien cuidadas. Mientras tanto, Stefan Babcock reflexiona sobre si alguien con quien se ha acostado ha muerto en el estreno de “Morbid Stuff“. Este tema toca temas recurrentes para la banda: drogas, arrepentimientos y autodestrucción. Si te interesan este tipo de reflexiones, este último álbum es el tuyo. El segundo corte del disco es otra bala explosiva de pop punk, titulada “Kids“. Babcock describe su «hollow and vapid life» donde el único consuelo es una relación romántica. El estribillo «Cause’ I don’t care about nothing / I don’t care about nothing but you» resume muy bien la situación que expone. Esta canción viene seguida por uno de los momentos más épicos que PUP ofrece en Morbid Stuff: el single “Free at Last“. La canción, en realidad, ofrece el típico gancho de las canciones DIY / EMO, llegando al punto álgido cuando recita «Just cause you’re sad again / It doesn’t make you special at all». El aluvión de temas iniciales de canción se cierra con “See You at Your Funeral“, que parece ser una continuación de la canción “Old Wounds” de The Dream is Over, aunque con menos rabia que aquella. La pista se cierra con un tranquilo outro que parece representar la catarsis vivida después de hacer un largo viaje de ida y vuelta al infierno. El cambio de tercio se confirma con “Scorpion Hill“, quizás el tema más dinámico que PUP haya lanzado jamás. Está construido alrededor de una historia bien cargada en lo emocional, que versa sobre un hombre que toca fondo cuando pierde su trabajo, su matrimonio y se encamina peligrosamente a la pérdida de su hijo. La canción reúne dentro de sí misma todo el espectro sonoro mostrado por el cuarteto hasta ahora.

A pesar de que Morbid Stuff dura poco más de treinta y seis minutos, la posibilidad de sufrir fatiga a medida que el álbum entra en su segunda parte va aumentando poco a poco. Es cierto que este ramillete de canciones sigue teniendo mucho gancho, pero no es menos obvio que la banda ha estado picando en la misma cantera que en sus predecesoras. “Closure“, por ejemplo, es épica, pero se siente un tanto impersonal, y tan solo las armonías del puente muestran una genuina originalidad. Como cara B de un single sería un acierto, pero aquí se siente justo como eso, como un reverso menos brillante. “Bloody Mary, Kate and Ashley” recupera algo el tono tirando de humor, evocando Babcock una escena que mezcla lo satánico con lo musical. Quizá haya fuego aquí… Tras “Sibling Rivalry“, la cual aporta más bien poco, emerge “Full Blown Meltdown“. Con un arranque portentoso, se puede decir tranquilamente que estamos ante una de las canciones más potentes de PUP. El tema es puro punk y sobresale en el álbum por su ruidosa intensidad. La letra del segundo estribillo resume muy bien toda lo relacionado con la marca PUP: «I’ll be sure to write it down / When I hit rock bottom / For all the people who love to fetishize problems / And to tell the truth / I fetishize them too». “Bare Hands” echa el freno y avisa de que el telón está a punto de cerrarse. Esto acaba ocurriendo con “City“, una primaveral canción que acaba estallando de pura rabia en mil pedazos.

Morbid Stuff es justo lo que cabría esperar de la vuelta de PUP. Los de Toronto son expertos en crear la música punk más pegadiza que se puede encontrar hoy en día gracias a esos toques EMO / indie. Por lo general, no hay errores demasiado graves, aunque es cierto que la banda necesita algo más de crecimiento (bien personal, bien musical) para firmar un LP sin altibajos destacables. En resumidas cuentas, Morbid Stuff un álbum notable que recorta las distancias con las grandes bandas históricas del género y que a día de hoy los coloca en un lugar privilegiado.

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