Nick Cave and The Bad Seeds – Ghosteen
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Nick Cave and The Bad Seeds pasarán a la posteridad como una de las grandes bandas de las últimas décadas. Discos como Ghosteen dignifican el rock y engrandecen aún más la figura de Cave.

Siempre que un artista experimenta un momento duro, uno de esos días que cambian toda una vida para siempre, resulta difícil no escuchar fragmentos de ese evento en la propia música. A Nick Cave uno de estos fatídicos días le acontecieron en 2015, aunque parece aquella jornada durará eternamente.

Si Skeleton Tree (2016) era un álbum sombrío y que tomaba el tono de lo que parecía una oscuridad impenetrable, nunca pareció estar ligado al cien por cien al trágico evento del año anterior. No evocaba imágenes mentales de una tragedia insoportable como la de la muerte de un niño, sino que sonaba más bien como otro Nick Cave and the Bad Seeds, aunque con un ambiente siniestro que la banda nunca antes había explorado tan a fondo. Uno de mis problemas con este álbum era lo mucho que parecía Push the Sky Away (2013), no completamente, por supuesto, pero las similitudes a veces eran casi insoportables. En cierto modo, Ghosteen también sigue ese mismo camino en algunas canciones, algo que queda plasmado sobre todo en esos fondos enfocados a los sintes y en la forma en la que casan letra e interpretación. Si bien esto que acabo de escribir puede sonar a crítica, nada más lejos de la realidad, porque en realidad hay es una trilogía de LPs con una evidente unidad conceptual entre todos ellos la cual permite una escucha casi indistinta de sus canciones. A nivel temático, en Ghosteen la idea de pérdida sí que se hace evidente. Vender la idea de que el disco no está influenciado por ella sería casi imposible, y eso a pesar de que estamos ante el conjunto de canciones más bellas lanzadas por Nick Cave y compañía. En realidad, Ghosteen casi nunca se deja ver como un deliberadamente oscuro o sombrío como Push the Sky Away y Skeleton Tree, porque a diferencia de ellos, el sentir que brota parece similar al que se sufre después de perder a alguien y acabar con el tedio administrativo. La mística desaparece y la vida, de repente, sigue su curso con la pesada carga de la desolación.

Reconozco que cuando escuché por primera vez Ghosteen, dudé sobre estas conexiones, pero es casi imposible negarlas. De hecho, describir el disco es casi inútil, ya que funciona como un todo que hunde sus raíces en un potente manantial emocional del que beben instrumentales y letras. Musicalmente hablando, sus tonos son más cargados, orgánicos y diversos que los que se escuchan en Skeleton Tree, pero el álbum sigue una plantilla similar en términos de estructura e instrumentación, animado por un hermoso y suave piano y el sonido drone. Líricamente, los temas son lo suficientemente vagos como para que un oyente sin antecedentes de la propia vida de Cave pueda crear su propio significado. Sin embargo, como en la vida misma, hay momentos edificantes en muchos de los temas (por ejemplo, el mantra final del quejumbroso “Leviathan“), y por más sombrías que las palabras puedan parecer a algunos oyentes, otros pueden encontrarlas serenas, y nunca suenan huecas. Los primeros ocho temas del álbum parecen incompletos debido a sus playthroughs, sin embargo, los últimos tres temas hacen un gran trabajo de consolidación de los temas del álbum tanto sonora como líricamente, y actúan como una especie de catarsis o recompensa para el malhumorado embrollo emocional que los precede. La pista homónima al LP es a la vez lúgubre y edificante, antes de que un zumbido ligero lleve la segunda parte de la canción a la reflexiva “Fireflies“, y al acercarse catorce minutos te encuentras a Cave haciendo todo lo posible para capturar su antigua personalidad prácticamente en vano, ofreciendo un posible vistazo al impacto final de los últimos años de su vida.

Ghosteen no es algo sin precedentes, aunque no se me ocurre ninguna otra estrella del rock que haya hecho un álbum como este sabiendo de dónde vienen los sentimientos que en él hay plasmados. Aun así, no me atrevo a decir que el disco esté tan profundamente inmerso en su propia psicología. En realidad, solo él y la banda saben exactamente de dónde vienen estos temas. Decir lo contrario equivaldría a una de las coincidencias más extrañas del rock, pero sus predecesores dejan la puerta abierta a esta inquietante posibilidad.

En esencia, Ghosteen es una obra de arte muy real, fuertemente perturbadora y en consecuencia humana. La única certeza es que Nick Cave and the Bad Seeds han encontrado la belleza en una zona muy tenebrosa de la psique humana. Ghosteen es tan inquietante como reconfortante.

8

Escucha Ghosteen completo

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