Matt Valentine – Preserves
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram

Matt Valentine ha facturado uno de los mejores discos de psicodelia del año. Preserves es un sueño de tintes setenteros que absorbe y acuna al oyente hasta inducirlo en un sueño infinito.

La psicodelia, como cualquier otro género, no es más que una moda. Por suerte para sus seguidores, siempre hay gente fuera del redil, sobre todo aquí. Uno de estos músicos ajenos al espacio y al tiempo es Matt Valentine, a quien no le ha temblado el pulso a la hora de firmar Preserves. Su último LP es un objeto sin forma –no confundir con deforme– que se va expandiendo hasta hacerse infinito.

Preserves es un disco que requiere de un desbloqueo inicial. Ojo, porque acertar con el patrón no es fácil, sobre todo si lo intentas. En realidad, por concepto y sonido, estamos ante la clase de álbum que uno deja sonar de fondo mientras sortea el tráfico o trabaja a deshoras. Música ambiental sin más. Pero Preserves acaba por ser diferente: hay algo en él que activa el cerebro con el paso de los minutos permitiendo así percibir parte de su grandeza. Valentine ha logrado meter al oyente en su compleja ecuación para hacerlo partícipe de la obra. Lo hace sin grandes estribillos, sin ganchos infalibles, su truco es de tipo hipnótico e incomprensible para la psique humana. Pura psicodelia.

El efecto que provoca el LP es similar al que causaban los discos de Ash Ra Tempel, Agitation Free, Amon Düül II o la Soft Machine, aunque también hay algo más. Entre melodías y fraseos se asoma un Syd Barrett, pionero en estos territorios espaciales con su eterno “Interstellar Overdrive” (os adjunto la versión del 66, mucho más libre que la del legendario The Piper At The Gates Of Dawn). La pureza de Preserves llega casi al cien por cien imitando el flujo de un universo tan irregular como adictivo. El trabajo de Matt Valentine tiene tanto sentido como el mayor de los sinsentidos a poco que uno se relaje y se deje atrapar por su magia.

Preserves se abre con “Light Speed“, lo más parecido a una canción pop que vamos a encontrar en el álbum. El bajo funky, las voces subterráneas y el wah-wah de la guitarra van turnándose en la mezcla para poner las bases de un caos digno de The United States Of America. Por momentos, parece que el viaje va a ser malo, sin embargo, los sintetizadores del final salvan al viajero de una tenebrosa experiencia. De la nada, “Cosmic Debris>” emerge con sus riffs a lo Led Zeppelin, un esqueleto con tantos recovecos que parece un amasijo de hierros y una imposible capacidad de proyectar sombra. “Movin’ (For the Cosmic Range)” pone algo de cordura con sus ecos melancólicos tan bien plasmados en el lienzo gracias a los finos pinceles folkies. Por fin un poco de claridad entre tanta nebulosa. A mitad de la partida, “Analog Love” rompe la baraja con sus más de diez minutos de meditación entre ligeras nubes de plástico movidas por la oriental brisa que provocan las cuerdas del sitar.

La cara B arranca con “Crystal Mava“, una composición relativamente sencilla en la que los teclados y las texturas de las guitarras sientan las bases de esta segunda mitad de Preserves. A partir de aquí el álbum toma velocidad de crucero hasta tocar Matt Valentine la excelencia con ambas manos. “Be Kind>” aparece en estos compases de tensa calma para añadir un poco más de aceleración sobre la masa cerebral. La penumbra empieza a tomar extrañas formas que se convierten en “Rager>Calliphygian Niekro>Minor Rager>“, corte que a los tres minutos recupera la compostura con a golpe de funky psicodélico. Finalmente, la pista desemboca en una soleada explanada cósmica para tranquilidad de los viajeros. Echa el telón “Rockbottomless“, que vuelve a tirar de riffs ledzeppelinescos trayendo la ansiada paz que el álbum requiere álbum después de todo el ajetreo sufrido (y disfrutado). Tras múltiples idas y venidas, tras recorrer un laberinto sin aparente fin, somos dueños de nuestros propios dominios.

Preserves es un álbum completísimo que aprovecha la psicodelia como linimento para mezclar sabores imposibles. Esencialmente es un disco de rock espacial, pero también tiene muchos ingredientes de la genuina electrónica de Kraftwerk, así como un profundo espíritu funky. Matt Valentine ha armado un rompecabezas complejo que, si bien puede provocar rechazo, termina por ser uno de esos discos de los que acabas tirando cuando menos te lo esperas. La psicodelia está hecha a prueba de modas.

8

Escucha Preserves completo a continuación

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on telegram
Cerrar menú