Primer disco grande de 2019: De Facto de Lorelle Meets the Obsolete

Primer disco grande de 2019: De Facto de Lorelle Meets the Obsolete
Primer disco grande de 2019: De Facto de Lorelle Meets the Obsolete
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Lorelle Meets the Obsolete ha publicado uno de los primeros álbumes destacados de 2019, el atmosférico a la par que certero De Facto.

Lorelle Meets the Obsolete, en De Facto, se ha sumergido en un caudal de psicodelia expansiva que desemboca en una helada laguna que esconde inquietantes y adictivos detalles. El nuevo álbum de los mexicanos es maravilloso, expansivo y ambiental, pero sin pasarse. Pistas como “Líneas en Hojas” demuestran el talento para la concreción del pop que atesora el dúo, así como “Inundación“, más rockera pero de carácter accesible. Sin embargo, en líneas generales, Lorelle Meets the Obsolete sigue el sonido de la psicodelia ochentera y noventera, la de Low, Spaceman 3 o Loop, con canciones de profundas raíces, capaces de envolver al oyente.

La tónica del álbum es volátil, al menos de inicio, con idas y venidas, como si Lorelle Meets the Obsolete hubiese querido sacar a pasear su amplia paleta de colores desde el primer momento. Si “Ana” pinta paisajes fríos y amenazantes a través de los sintes, la citada “Líneas en Hojas” es todo lo contrario: un himno pop. “Acción-Vaciar” regresa a la oscuridad con una guitarra cristalina a la par que dolorida, y un bajo que rellena cualquier espacio vacío, como si hubiese salido de la mismísima Manchester. “Unificado“, que con sus nueve minutos y doce segundos no es la canción más larga del LP, explora zonas desérticas y vuelve a darle a la guitarra un papel protagonista a base de distorsión. La tónica del disco cambia un tanto en la cara B. “Inundación” se introduce en la psicodelia de sintes, con ritmos pausados y melodías pop, casi australiana. “Lux, Lumina” sigue en cierto la estela de su predecesora, añadiéndole oscuridad y ecos de un marciano rock espacial. “Resistir” sí que pone un punto y aparte a estas alturas del LP. Su sonido es claramente rockero, casi de carretera podría decirse, pero su desarrollo no es ni mucho menos recto, ¡ni curvo! Repetición a repetición, el tema se va desarrollando con un lick muy característico, hipnótico y ruidoso, que acaba perdiéndose en “El Derrumbe“. La penúltima pista de De Facto aprovecha la retroalimentación de su predecesora para alzarse, poco a poco, como un inquietante instrumental, como si antes del final tampoco hubiese nada. Y es que “El Derrumbe” sirve como antesala de “La Maga“, la guinda que Lorelle Meets the Obsolete tiene preparada para los que llegan al final: más de diez minutos de pura psicodelia. La voz de Lorena Quintanella regresa a escena, bien acompañada por el bajo, para abrir la puerta a un escenario más florido, primaveral para el tono que estaba tomando el trabajo. A partir de ahí, “La Maga” no baja su esplendor, acumulando invocaciones, amagando con idas y venidas, hasta caer derrumbada de puro éxtasis.

Lorelle Meets the Obsolete suena a grupo grande. Su sonido, cuidado siempre, sea cual sea el color de la canción, va entregando nuevos detalles a cada escucha. Además, De Facto deja claro el talento de la banda para crear himnos de diferente duración y de diferente estilo: desde la psicodelia más pop, hasta la profundidad del post rock. Sin lugar a dudas, De Facto es uno de los álbumes más completos que han salido en los últimos tiempos en el género, un disco en el que todo suena bien y en su sitio. Como melómano, me congratulo de poder disfrutar tan pronto de uno de los mejores discos de 2019, una más que posible joya atemporal.

Recuerda que Lorelle Meets the Obsolete están de gira por Europa, la cual incluye conciertos en España. Consúltalos en este link.


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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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