Why Me? Why Not.: la coronación de Liam Gallagher
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Liam Gallagher ha alcanzado su más alta cota desde la disolución de Oasis. Why Me? Why Not. es un álbum que marcará un antes y un después en su carrera.

Liam Gallagher lleva ya décadas siendo el chico malo del britpop, el tipo irreflexivo e imprudente que se mete en cada charco que ve. Por eso es importante este disco, no es que Liam haya cambiado radicalmente, pero parece que los años le están haciendo mella para bien, trayendo al primer plano una parte de él que estaba oculta bajo mil capas de chulería. Why Me? Why Not. es un punto de encuentro, un lugar en el que dos caras de un mismo Gallagher se enfrentan y logran ponerse de acuerdo en lo evidente, que no es otra cosa que la supervivencia del mito. Esta entente, que se traduce en un paso al frente, parece permitirle a Liam Gallagher pasar página sin sufrir vértigos. Dicho esto, he de decir que una de las mejores cosas de no escribir en un medio famoso es que no voy a poder entrevistar a Liam, viéndome obligado a decirle a la cara eso de «Señor Gallagher, este es tu álbum más maduro…», dios me salve de enfrentarme a su posible reacción. Sin embargo, hemos de convenir –él el primero– que es así, que estamos ante el Liam más locuaz, elocuente y lógico de su carrera. Why Me? Why Not. es el puente que une el pasado y el futuro de un artista que parece haberse reconciliado consigo mismo, un hecho no tan evidente en As You Were.

Del apartado sonoro solo se puede decir que Why Me? Why Not. es un exquisito álbum de pop rock. El trabajo de Greg Kurstin y Andrew Wyatt a la producción es magnífico, dándole a todo el conjunto un empaque y una continuidad que no habíamos visto antes en los proyectos de Liam Gallagher. La querencia del mancuniano por sonar auténtico y callejero a veces chocaba con la calidad de la producción, que se veía artificialmente rebajada para mimetizarse con esa actitud canallesca. Aquí eso no ocurre y, aun así, Liam suena a Liam. Su voz sigue salpimentando las canciones, dándoles el añejo sabor del que todos nos enamoramos en la primera cata. La evolución de los tiempos musicales también ha sido favorable para producciones así: lo que antes era pop, ahora casi es antipop. El corte clásico y rockero de LG, ese que ha dicho que nunca va a perder, lo hacen único en 2019. Aunque claro, teniendo en cuenta que tu gran influencia son The Beatles y que vienes de ser el frontman Oasis, resulta obvio que tu apuesta no puede salir del todo mal. Al final es lo de siempre: la música es pura matemática.

Metidos en materia, Why Me? Why Not. arranca fuerte con “Shockwave“, un abridor de corte clásico que explota en un estribillo muy glam. Una apertura majestuosa en la que suena bien hasta la pandereta. En plena tormenta llega “One Of Us“, una pista imprescindible que fue sabia y cuidadosamente elegida como single a pesar de ser una balada. ¿Cómo no darle ese honor? «You said we’d live forever / Who do you think you’re kiddin’ / You were only one of us in time?». ¿Hace falta decir algo más? Sí, suelta también «act like you don’t remember», pero no acaba aquí la historia, porque el nuevo Liam sale y pide una oportunidad «c’mon and open your door». Escuchando los coros evangélicos, cualquiera diría que está tratando de pedir perdón a su manera, que está rogando una nueva oportunidad. Cuesta creer que sea para él, debe ser para algún prójimo… En “Once” ya comienza a aparecer la cara más beatle del de Manchester. Para ser concretos, en esta ocasión la faz que se deja entrever es la de Lennon, que recita «I think it’s true what they say that the dream is borrowed / You give it back tomorrow» mientras una melodía triste flotando espectral sobre el fondo. Han bastado tres canciones para que el nuevo Liam Gallagher salga a relucir: de la chulería del inicio hasta el despertar de “Once” hay un mundo y muchas vidas de por medio. Parece que nadie escapa a la nostalgia, tampoco las estrellas del rock.

Now That I’ve Found You” tiene la difícil tarea de romper el hielo tras este curioso despertar cognitivo, y lo logra siendo simple y llanamente una gran canción. Ningún amante del pop rock podrá resistirse a esta joya que Liam le dedica a su hija. ¿Cuántas palmas no arrancará en directo? “Halo” acelera el ritmo vistiéndose de melodía de The Rolling Stones, con un espíritu que ya escuchamos en “Bring The Light” de Beady Eye. En sexto lugar emerge la canción que le da título álbum, una pista sólida que permite el lucimiento de Liam en el estribillo. Además, volvemos a encontrar ese punto vulnerable que por momentos es hasta sexy: «The road is long / Dig deep, don’t teach your sorrow the song / Hold on, hold tight / Show love, it’s alright». Cierra la primera mitad del álbum “Be Still“, una machacona canción de pop rock sobre la que la voz de LG se desliza con inusitada suavidad, siendo él, por una vez, el tipo amable.

La segunda mitad del Why Me? Why Not. aprovecha el ambiente creado previamente para empezar con la agradable melodía de “Alright Now“. Lo cierto es que esta pista es realmente revolucionaria en la carrera de Liam: no se parece a nada que haya hecho antes. El tono psicodélico apenas si se nota al principio, pero el carácter progresivo de la pieza, con ese piano que no deja de crecer, lo va haciendo cada vez más grande. Si antes citaba a Lennon, quizás ahora sea el momento de hacer lo propio con Harrison. Eso sí, el estribillo es un regreso al primer punto del disco, con un sabor a glam que a buen seguro le gustaría a Marc Bolan. La acidez continúa con “Meadow“, otro tema muy Beatle y también Pink Floyd. Claro, de aquellos Floyd todavía no megalómanos, los que hacían cosas como “Grantchester Meadows”. Menos místico que Waters y Gilmour, Liam vuelve a mirar dentro de sí y suelta otro dardo: «You gotta hold your head up high / If you want to break the chains / From your past life / My dear don’t you worry no more». “The River” saca de la fase REM a Why Me? Why Not. a base de fuego. Enérgico y pesado, salta el Liam Gallagher más clásico y fanfarrón. Una cosa es madurar y otra bien diferente es dejar de ser tú mismo, ¿no? “Gone” le pone el punto y final a la edición general del álbum con un bonito juego de guitarras y un Liam entregando lo que le queda en el apartado vocal. La melodía, cinematográfica y épica es coronada con un majestuoso: «Oh, I used to go away and come back, back another day / But now I don’t know how long / I’m gonna be gone / Yeah, yeah». Qué cierre.

La edición deluxe del LP cuenta con tres cortes más, llegando a los catorce. Sinceramente, no entiendo esta manía de añadirle elementos a aquello que ya está bien en su forma primigenia. Vale, hay tres canciones más de Liam Gallagher, pero no era necesario meterlas aquí, encharcando un álbum que brillaba solo. “Invisible Sun” le suma más potencia de fuego a Why Me? Why Not., con guitarras furiosas a ritmo alto, nada que no hayamos escuchado ya. Por el contrario, “Misunderstood” es más interesante, probablemente por mostrar al nuevo Liam en todo su esplendor. El penúltimo tema del disco es una sentida balada en la que los slides de guitarra subrayan la debilidad que se deduce de las letras: «Gotta keep a diamond in your mind / When you’re tied up in your history / And nothing ever seems to be enough / And you’re misunderstood». “Glimmer” cierra este añadido de lujo con buen porte, el de un corte de pop clásico en el que sus alegres andares permiten un final digno, aunque no tanto como el de “Gone”.

Más allá de lo que pueda llegar a sobrar –que sobra por mucho apellido deluxe que lleve–, Why Me? Why Not. es un álbum enorme, un disco de pop rock clásico que se mueve por la geografía sonora inglesa, dando saltos, sobre todo, entre Liverpool y Manchester, sin dejar de lado el rock surgido de territorios más sureños. Como cabía esperar, el orgullo del norte está tan presente como siempre, incluso siendo evidente que Liam Gallagher ha ampliado su paleta, dándole más color y calor a su obra. En cuanto a las letras y a las interpretaciones, decir que parece que la madurez ha florecido a su manera, y también que, por extraño que suene, la nostalgia que impregna al álbum aleja aquello que todos los nostálgicos desean. Me temo que no podré hablar con mi buen amigo Matt del inminente regreso de Oasis, tampoco de la vuelta del United; sin embargo, podré recordarle que las guitarras siguen reinando bajo el cielo azul.

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José Domínguez

Fundador, como el brandy.
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