Kiwi jr. nos recuerdan tiempos mejores en Cooler Returns

Cooler Returns es un álbum rabiosamente moderno con un profundo sabor añejo. Kiwi jr. han logrado facturar un LP que combina la sencillez del punk con la complejidad del jangle pop.

Cooler Returns

Kiwi jr.

Editado por Sub Pop

Publicado el 22 de enero de 2021

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¿Fueron mejores los noventa o los dos mil? ¿Los setenta o los ochenta? ¿Todo tiempo pasado fue mejor? Depende de los recuerdos que tengas asociados a aquellos días, si es que eres tan viejo como para haberlos vivido. Sea como fuere, Kiwi jr. se han dado un paseo por estas décadas para después parir su esperado segundo álbum de estudio, Cooler Returns.

Hay dos influencias muy obvias en Cooler Returns: Pavement (hola de nuevo, Stephen Malkmus) y Ezra Furman. Tampoco faltan referencias sonoras de Parquet Courts o de Modern Lovers. Pese a ello, Kiwi jr. han logrado imprimirle al disco su particular energía y descaro, además de darle una idiosincrasia indie punk (?) que los emparenta con CorridorOmni, aunque manteniendo una clara distancia sonora con ellos. Al final, en el LP hay una curiosa mezcla de jangle pop, punk e indie que deja un regusto ya conocido pero fresco.

Cooler Returns se abre con "Tyler", una canción de mil caras que a veces recuerda al citado Malkmus, otra a los Strokes y, por sorprendente que parezca, a los Kinks también. "Tyler" es una apertura bizarra, por valiente, sí, aunque también encaja con la acepción no recogida de rara. "Undecided Voters" acelera con un estribillo inspirado en los Ramones que casa a las mil maravillas con la teatralidad de la pista. El pop se termina de hacer con Cooler Returns en "Maid Marian's Toast", un corte de combustión lenta dentro de los estándares del disco que demuestra la habilidad de la banda para crear melodías pegadizas.

"Highlights of 100" emerge punkarra para irse complicando, aunque no mucho, claro. Eso sí, sus letras mantienen el espíritu ácido y rebelde de Kiwi jr.: «I got plans to build my house / a great big house out in the country / 16 terabytes of land with asterisk and ampersand». En esas estamos muchos jóvenes (y no tan jóvenes)... "Only Here for a Haircut" termina de romper los estándares regresando sobre "Maid Marian's Toast" y su uso de la armónica, la cual encaja como un guante, hasta que pasado el ecuador del tema, las guitarras se hacen con la escena pese a no romper de todo en la mezcla.

En sexta plaza, "Cooler Returns" hace honor a su nombre y con sus primeros acordes justifica que el álbum haya tomado su nombre. Pegadiza sí, pero quebradiza también, "Cooler Returns" no se deja atrapar en ningún momento escapándose entre las manos en cuanto quieres disfrutar de ella. Irregular, zigzaguente, es la clase de canción que todo grupo quiere componer, pero que solo unos pocos tienen en su repertorio.

"Guilty Party" ejerce como contraparte abriendo la cara B con sus aires juveniles. "Omaha" no termina de romper, sin embargo, la tensión se mantiene en su máximo a lo largo de todo el corte no dejando que el oyente se desconecte en ningún momento. El matrimonio formado por la armónica y la guitarra brilla con fuerza una vez más. Ah, y también hay una frase para el recuerdo: «There's no proof that Woodstock happened in the first place». "Domino" introduce unos coros interesantísimos que barnizan la canción con el brillo de los viejos clásicos sin serlo.

En décima posición, "Nashville Wedding" introduce nuevos elementos manteniendo el argumento sonoro de Cooler Returns. Romántica y enrevesada, la canción evoluciona constantemente mientras luce palmas, teclados y guitarras acústicas, convirtiéndose en uno de los temas más complejos y disfrutables del trabajo. "Dodger" va un poco más allá que su predecesora y mete ¿un xilófono? y una mandolina, las cuales se unen a la orquesta ya establecida. En lo que no coincide con "Nashville Wedding" es en su complejidad, ya que pese a sus arreglos, se mantiene sencilla, centrada en una melodía que termina siendo reconocible.

El telón amenaza con consumirse en "Norma Jean's Jacket", una balada diga de los Strokes en la que el vocalista Jeremy Gaudet y el teclado lucen especialmente bien. "Waiting in Line" sí que cierra Cooler Returns, y lo hace al modo sonoro de "Dodger", aunque con alguna curva más en su melodía. Los instrumentos que aquí suenan son en su mayoría acústicos, superpuestos unos con otros, dándole a la canción un aire familiar a la par que novedoso permitiéndole recorrer una trayectoria impropia para una canción de pop.

Cooler Returns es uno de esos discos perfectamente imperfectos que si no te cogen con una canción, lo hacen con otra. Kiwi jr. han demostrado que Football Money no fue una casualidad y que tienen el talento y la capacidad para facturar melodías pegadizas con una facilidad pasmosa. Cooler Returns no es un disco de diez porque adolece de un último gran momento que termine por derribar las barreras que su particular sonido impone, sin embargo, con el paso del tiempo, el valor de este álbum subirá. Es lo que pasa con todas las cosas buenas.