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King Krule – Man Alive!

Man Alive! es el final de un camino. En él, en la misma línea de meta, parece que King Krule encuentra la satisfacción tras recorrer kilómetros y kilómetros en solitario. La idea que subyace tras el LP puede parecer triste, pero en realidad, Man Alive! es un canto a la esperanza, solo que hay completar la marcha para descubrirlo. No es fácil, de entre los álbumes publicados en lo que llevamos de año, el de Archy Marshall es uno de los más raros e imaginativos, y eso hay que agradecerlo siempre.

No hay un concepto que identifique del todo el último álbum de King Krule, sin embargo, sí que hay unas luces que marcan por dónde hay que transitar y que también te recuerdan de dónde vienes. Esta definición tan brumosa es la que mejor engloba la idea tras Man Alive!, disco que se desarrolla de forma muy diferente al archiconocido y multipremiado The Ooz. Mientras que este último era como una especie de resaca, Man Alive! es más bien un suspiro, un gesto de alivio que se escapa y que contagia. Quizás la muestra más obvia de esto sea “Alone, Omen 3”. En ella, Marshall explora territorios que le venían siendo ignotos, al menos bajo el nombre de King Krule. El nacimiento de un hijo lo cambia todo, qué duda cabe.

Las diferencias van más allá, claro. Man Alive!, a pesar de los familiares acordes de jazz y esas voces gruñonas, casi animales, está lejos del descenso onírico que traía The Ooz bajo su manto. El álbum suena un poco como a una fusión retorcida entre The Ooz y 6 Feet Beneath the Moon. Ambos álbumes son muy diferentes, tanto que cabría pensar que no encajan bien juntos, sin embargo, aquí hay trazas de ambos y todo funciona. La evolución artística desde el segundo álbum del londinense ha sido la de conseguir que la simplicidad del 6 Feet y la magia del Ooz casen. Entre vísceras y sueños anda el juego.

El mirar al pasado y analizarse colabora también a que se intuya una cierta unidad. Man Alive! captura las emociones de alguien que se tiene muy presente en su propia vida, que es consciente de la confusión que experimenta cada día. Las canciones empiezan y acaban casi de forma aleatoria, con desarrollos perfectamente caóticos: como la vida. Lo increíble es que cada una de ellas resulta tan interesante como la anterior, hermanadas todas ellas por esas cuerdas afiladas, por los metales duros y por una atmósfera que inquieta. Marshall ha jugado a ser Dios y no se le ha dado mal la partida.

Su capacidad creativa y compositiva ha madurado en estos años. En Man Alive!, cada canción tiene sonidos y estructuras interesantes. Todas fluyen tan suavemente que es imposible no caer en ellas y dejarse llevar. Sabes que vas a llevarte un susto de vez en cuando, ¿pero a quién le importa? El paquete lo completa una producción exquisita, muy minimalista, la cual busca evitar los excesos y sonar humana. Los fragmentos vocales distorsionados que hay a lo largo del LP también contribuyen agravar esta sensación: ellos son los fantasmas del ayer.

El disco se abre con “Cellular“, cuyo sonido electrónico de serie B se ajusta perfectamente a las letras. Buena apertura pop. “Supermarché” rompe los moldes. El segundo tema es una balada punk con influencias dub que deja ya clara la esquizofrenia sonora del LP. Esta primera pareja, junto a la siguiente, forman un cuarteto de oro. No creo que haya una canción mala en Man Alive!, pero el arranque es demoledor.

Stoned Again” y “Comet Face” son dos puñetazos que parecen devolver la claridad mental a King Krule, quien en ellas se autoevalúa y compara a su yo pasado con su yo actual. Ambas canciones tienen una instrumentación abrasiva, no por cantidad, pero sí por calidad. Suena a furia, a pura rabia, algo a lo que contribuye la voz de un Marshall bien jodido. Tras esta fulgurante fase, “The Dream” anuncia un cambio de tercio: empieza a entrar claridad. «Felt this warm / Marching forth», proclama King Krule. Algo se ha abierto en él.

La cara A se cierra con un doble combo que se entiende mejor como unidad. “Perfecto Miserable” es una historia de amor contada por un hombre solitario. El corte, que saca a relucir de nuevo al King Krule más perdido, enlaza perfectamente con “Alone, Omen 3“, single que hace que esta primera parte finalice por todo lo alto, con ese crecimiento que es marca de la casa. «The ache and thunder in the storms of your mind / Soak it in, for the rain will pass in time». ¿Y sale el sol?

Slinky” rebaja el sofoco, al menos al principio, porque a mitad de canción el mercurio vuelve a subir. Ya, de forma definitiva, “Airport Antenatal Airplane” rebaja las pulsaciones con una sección rítmica ligera y un juego de voces evocador. Los vientos, que soplan de fondo, hacen el resto. Con estos antecedentes se entiende mejor la llegada de “(Don’t Let the Dragon) Draag On“, el single de presentación. La pista es más letárgica de lo habitual: suena inerte y plana, sin embargo… es el limbo y en este contexto se entiende perfectamente.

Entre la nada y la tranquilidad hay un buen trecho, el que recorre “Theme for the Cross“, una canción en la que se vuelve a percibir paz interior. Tierna, con un saxofón sedoso como gran protagonista, exhibe tintes nocturnos y rurales: casi puede percibirse el viento cruzando entre los árboles y acariciando el césped. Su continuación, igualmente tierna, suena más cándida. “Underclass” es una historia de amor y también de clase, claro, pero sobre todo un nuevo rayo de luz: «I had this feeling I was coming back».

El telón lo echan entre “Energy Fleets” (hubiese sido una gran canción de cierre) y “Please Complete Thee“. La primera es pegajosa y jazzística como las anteriores; mientras que la segunda le permite a Archy un final feliz. Al final, entre las dos, mantienen la conexión y coronan el último puerto. “Energy Fleets” es pegajosa, tiene una melodía que cala, pero claro, “Please Complete Thee” da un golpe de guitarra que termina por ahuyentar a los monstruos.

Man Alive! es una maravilla de un álbum, uno de los pocos capaces de ofrecer una experiencia absorbente a la par que hostil. Arranca de forma abrupta para terminar igual, quizás para imitar los vaivenes internos, quizás para ser una vida. Amores que se van, la soledad que acecha o la puta vida de clase media (yo diría que baja) se turnan para sacar lo mejor de Archy Marshall. ¿Quién no ha sentido alguna vez lo que él?

El último artilugio de King Krule ha sido y va a ser subestimado, pero el rey sabe lo que hace. De primeras no parece tan ambicioso como The Ooz, sin embargo, ofrece la misma calidad, solo que más condensada. Este viraje va a hacer que Man Alive! sea un trabajo subestimado, no por nada, sino porque King Krule suena más desconcertante que nunca. El chico pelirrojo de Southwark ha sacado adelante su mejor truco.

9’75

Escucha Man Alive! completo aquí

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