Idles se ahogan en el hype de su esperado Ultra Mono

El esperadísimo Ultra Mono ha llegado. Idles han compartido su tercer álbum de estudio, un trabajo que levantó mucha expectación y que no termina de explotar.

Ultra Mono

Idles

Partisan Records

25 de septiembre de 2020

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Ultra Mono

Idles

Editado por Partisan Records

Publicado el 25 de septiembre de 2020

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Editado por Partisan Records

Publicado el 25 de septiembre de 2020

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Idles se convirtieron por derecho propio en una de las bandas que más expectación creaba en el mundo de la música. Los de Bristol, con un prometedor Brutalism (2017) y un esplendoroso Joy as an Act of Resistance (2018), se pusieron en la pole de la industria musical. Cada paso, cada acorde, tenía una resonancia en los medios y en los fans sin igual si los comparamos con sus compañeros de escena. Su nuevo álbum, Ultra Mono, iba a ser uno de los acontecimientos del año.

Durante el compás de espera, se empezó a intuir que algo no iba como solía: ¿sobreexposición? Sí, pero las declaraciones grandilocuentes no ayudaban a bajar la hinchazón que sufríamos los fans. Ya sabéis qué ocurre cuando la excitación sobrepasa los niveles recomendables, que uno empieza a mirar con desconfianza al agente provocador del caos. El hype creado en torno a Ultra Mono ha terminado siendo nocivo. Lo nuevo de Idles es un disco decente, más que potable, ¡tiene sabor! Pero la brillantez del Joy as an Act of Resistance eclipsa y eclipsará este tercer LP de los chicos capitaneados por Joe Talbot. Quien diga que estamos ante un álbum mediocre, se equivoca, pero por favor, no dejéis que os vendan la moto. La moto ganadora sigue siendo la de su segunda entrega.

Ultra Mono es la esencia de Idles fabricada al por mayor y embotellada por litros. Lo sutil, casi siempre, suele ser más efectivo que lo burdo y exagerado. Idles siempre han sabido caminar por esa fina línea, pese a que en sus directos (al menos en uno de los de Londres de 2019) empezaban a caer del lado del abuso. Hay que ir muy bebido o ser muy fan para jalear siempre el mismo discurso y para reírse de la misma broma. ¿Ejemplos? Adam Devonshire suena más rabioso y exagerado que nunca, sus gruñidos empiezan a parecer impostados. O eso, o debe acudir al correspondiente especialista médico. La habilidad de Mark Bowen y de Lee Kiernan, grandes guitarristas, queda sepultada por ese envoltorio hiperbólico que, por si no ha quedado claro todavía, le quita mucho brillo al disco.

Las letras de Ultra Mono merecen una mención aparte, lejos de los gruñidos y la desnudez instrumental de esta banda que no hace punk (concuerdo, no lo hace). Idles, ídolos del izquierdismo mundial, han empezado a flaquear. Sus mortíferas proclamas han dejado paso a un acomodamiento burgués propio de quien ya hace lo que le da la gana. Por decirlo en términos políticos, el quinteto con sede al sureste de Inglaterra, se ha hecho con los medios de producción y ha empezado a relajar su discurso en algunas canciones: la autocomplaciencia ha llegado. Dicen en "The Lover" que «You say you don't like my clichés / Our sloganeering and our catchphrase / I say, love is like a freeway and... / Fuck you, I'm a lover», ¿y? Sin barricadas, sin lanzamiento de objetos punzantes... Lo siento chicos, «fuck you» es algo que podría decir incluso el rubio orondo de BoJo. La crudeza de las letras, a las que les falta un toque de microondas, se ve también reflejada en "Anxiety", donde escriben lo que sigue: «I've got anxiety / It has got the best of me». ¿Disculpa? ¿Eso es todo? En "Ne Touche Pas Moi" resumen mal algo tan sencillo como la libertad sexual de la mujer con un chusco «This is my dance space / Ne touche pas moi / Consent! / Consent! / Consent!». No son una banda de punk, no, pero a veces se hacen trampas a ellos mismos y, en consecuencia, a nosotros.

Tras la catarata de críticas negativas, es momento de pasar a lo bueno, que acaba saliendo a flote y ganando la batalla. Ultra Mono es un trabajo que se escucha de una tacada. Entretenido y sin momentos bajos, de una forma u otra mantiene un cierto nivel siempre. Buena parte de la culpa la tiene Kenny Beats, quien con su desempeño consigue que el álbum se tenga en pie. Pocos discos tienen tanto nervio como este, pocos discos –aunque no termine de explotar– tienen tanto potencial avasallador como el tercero de Idles. También, aunque menos punzante que en el pasado, la mezcla del especial humor de la banda con la furia que les provoca la situación política, logra que los buenos momentos terminen superando a los malos.

En el análisis canción a canción, Ultra Mono también soporta la prueba. "War" es un inicio explosivo, una canción digna de los mejores Idles. Guitarras y percusión funcionan como un reloj, cuya alarma es épica: «And we're all going straight to hell».  "Grounds", con sus bucles, eleva todavía más el nivel. Con un Talbot aparentemente tranquilo, sin estridencias, que va cargándose de razones sin terminar de reventarlo todo. ¡Qué tensión!

I smell the blood of a million sons
A million daughters from a hundred thousand guns
Not taught by our teachers on our curriculum
Do you hear that thunder?
That's the sound of strength in numbers

En tercer lugar emerge "Mr Motivator", que rompe cualquier atisbo de calma. Guitarra y bajo juegan a la disonancia con maestría. Sin embargo, no es oro todo lo que brilla. Buen single, pero se queda corta para un LP. Crítica con los críticos de la banda, "Mr Motivator" acaba cayendo precisamente en los clichés que estos le cuelgan en la solapa a Talbot y compañía. El relevo lo toma "Anxiety", que no sé si quiere describir o provocar o provocar dicho estado, o sea, no sé si es una genialidad o una cagada. El estribillo, como comenté algo más arriba, queda crudísimo, sin embargo el final de la canción y la segunda estrofa bien vale que la duda se mantenga:

Car crash country, car crash scene
Car crash dislocated me
Car crash tabloid guillotine
Car crash counts for the votes you see

"Kill Them With Kindness" asoma la cabeza cambiando totalmente de tercio. Abandonada la tempestad, aparece la calma encarnada en un piano que, al finalizar, regresa sobre el fango. Muy Idles, tanto que parece que ya la hayamos escuchado. La letra, simplona a más no poder, hace que esta canción se sostenga sobre la sección rítmica y poco más. Cierra la cara A del LP "Model Village". Aquí el grupo recupera el pulso y presenta una canción sobresaliente. Talbot suena puro, exagerado pero creíble, y crea un escenario irreal, imposible, tan utópico como distópico, que cabalga a lomos de una guitarra y un bajo letales. El riff, genial, termina por destrozarlo todo.

I beg your pardon
I don’t care about your rose garden
I'm listenin' to the things you said
You just sound like you're scared to death

La segunda mitad de Ultra Mono comienza con las distorsionadas guitarras de "Ne Touche Pas Moi", que pronto tornan en una línea digna del gran Ty Segall. La intención del tema es buena, post-punk entremezclado con punk apuntando a la línea de flotación del patriarcado. Lo que ocurre es que la ejecución se queda cortísima. Estamos hablando de la libertad sexual, ¡de la libertad misma! Demasiado rápida, pasa de puntillas y la presencia de Jehnny Beth no aporta nada nuevo. Canción de paso y gracias. El álbum remonta con el séptimo corte, "Carcinogenic". Sobre su inicio levemente psicodélico –¿otra vez Ty Segall?– se construye uno de los edificios más altos de Ultra Mono. Quitaos de la cabeza lo cortos que se quedaron en el anterior tema, porque aquí se coronan como solo ellos saben. "Carcinogenic" es lo que esperábamos de Idles:

Cramming people into high-rises, while selling their welfare for low prices
Public spending gets big slices, while ignoring the true crisis
Where were you when the ship sank?
Probably not queuing for food banks
Probably waving your Union Jack
Probably rallying for new tanks
Probably to blow up the ice caps
Because the lunatics have taken over the asylum
Ah-ahhh

Lejos de bajar el nivel, "Reigns" lo mantiene. El arranque es demoledor, con un trabajo en la batería que bien merece un Grammy. Agresiva, furiosa, industrial... "Reigns" es otro oscura joya, una de esas que solo puede salir de la factoría de los de Bristol. No se puede ser más preciso con menos palabras.

How does it feel to have shanked the working classes into dust?
How does it feel to have shanked the working classes into dust?
How does it feel to have won the war that nobody wants?
How does it feel to have won the war that nobody wants?
Huh?!

Pull on my reigns
Pull on my reigns
Pull on my reigns
Pull on my reigns

El nivel se desploma con "The Lover", ¡ay el tracklist! La canción es indigna de continuar donde lo dejó "Reigns". Al menos el «eat shit» del final suena sincero y, como hater (?), he de decir que la mierda de Idles sabe tan mal como la de cualquier otra banda. Sois buenos, sí, pero no meáis colonia ni cagáis exquisiteces. Remonta Ultra Mono con "A Hymn", un buen corte de combustión lenta con una melodía embriagadora. Las letras, costumbristas, con ese toque de humor tan particular, son igualmente adictivas. Además, firmo con sangre ese:

I want to be loved
Everybody does

Shame
Shame

Se cierra el telón con "Danke". Idles sacan en ella toda su artillería para ponerle el punto y final a Ultra Mono con una canción energética que invite a otra escucha. El riff inicial, bailable, se ve pronto opacado por el sonido de guitarra clásico del grupo que, estropea el conjunto. "Danke" deja de sonar fresca para sonar a algo que ya existió y, la intención de acabar por todo lo alto, se queda en eso, en una tentativa. Las repeticiones, mal calculadas, causan hartazgo e incluso lesiones. Una pena, porque "A Hymn" hubiese sido un gran final.

Ultra Mono ha sido el primer signo de humanidad de Idles. Como fan, estoy algo decepcionado, aunque reconozco que he disfrutado de la experiencia. No es el Joy as an Act of Resistance y creo que no intenta serlo. Al final, toda esa promoción encaminada a decir que esto iba a ser algo diferente, más rock, no iba desencaminada. El problema es que la roca que ha puesto en órbita la banda es más insípida, más roma y menos brillante. Pese a todo, creo que este directo, en directo, va a elevar el nivel. Ojalá estos vuelvan pronto, el castigo definitivo sería ver a estos genios sentado a dos metros de otro ser humano. Ultra Mono necesita calor y cocción para los fieles terminemos de creer en él.

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