Presente y pasado se dan la mano en Zeros de Declan McKenna

Declan McKenna ha dado un importante paso al frente con Zeros, su segundo álbum de estudio. El londinense ha hurgado en el glorioso pasado del pop británico para afilar sus ya afilados ganchos.

Zeros

Declan McKenna

Sony Music

4 de septiembre de 2020

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Declan McKenna

Editado por Sony Music

Publicado el 4 de septiembre de 2020

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Declan McKenna

Editado por Sony Music

Publicado el 4 de septiembre de 2020

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En la era de la llamada música urbana, que salgan buenos discos de pop mainstream resulta casi extraño. Y si encima ese pop hunde sus raíces en el viejo sonido que nos dejaron los maestros de los setenta y ochenta, no puedo no creer que no sea una especie de milagro.

Declan McKenna ha conseguido con Zeros que la música pase de las calles a las estrellas. El cohete, con base en Enfield, en las afueras de la capital británica, zarpó el pasado mes de septiembre y a tenor de las críticas y del número de escuchas, ha llegado a su base espacial sin más sobresaltos que los esperados. Las comparaciones son odiosas, pero McKenna se ha ganado el derecho a ser comparado con David Bowie, al menos en este Zeros, que bebe directamente de las aguas de la primera era de oro del de Brixton. No faltan tampoco ecos de Marc Bolan, especialmente en las interpretaciones vocales y en la producción, ni guiños a Elton John, la ELO o incluso al bueno de Bob Dylan. ¿Pero hay algo moderno en Zeros? Por supuesto, el sonido pop del álbum es asimilable al de cualquier artista actual adicto al cartel de sold out, empezando por Harry Styles y acabando por The 1975, sin olvidar a MGMT, Vampire Weekend o Muse. Las melodías, infecciosas a la par que brillantes, enganchan de principio a fin, sostenidas por bonitos añadidos en su mayoría glam, aunque no solo. La psicodelia, la canción de autor y el indie también tienen su espacio en la obra.

Zeros arranca con un fogonazo titulado "You Better Believe!!!", el cual marca el tono del disco. Deslumbrante, con un piano que la impulsa firme en todo momento, permite escuchar a un McKenna especialmente iluminado en sus letras: «Oh, you used to speak your mind / So jealous but so kind, and you dare fall / After all / You used to speak in tongues / That Jesus and his loved ones would save us all / Would save us all /  Save us all / Save us all». Luces y sombras, la eterna lucha que jamás se resolverá... "Be An Astronaut" pega otro acelerón que consigue que Zeros sea ya imparable. A partir de aquí sabes que, salvo debacle, vas a escuchar el álbum entero. Brillante y operístico, el single no esconde su inspiración, la mítica "Starman", solo que McKenna viene del futuro electrificado que el Major Tom no vivió, un futuro en el que las melodías recorren tu espinazo hasta dejarte exhausto por éxtasis.

Tras el arranque demoledor emerge el Declan McKenna que mejor conocemos. En las tres canciones que completan la cara A de Zeros, el londinense saca a relucir su inmensa paleta de colores para pintar tres obras de arte llamadas "The Key To Life On Earth", "Beautiful Faces" y "Daniel, You're Still A Child". En la primera de ellas, McKenna se las arregla para unir la terrenal Manchester con el espacio ultraterrestre con una estrofa de apertura sublime: "Gold, let it unfold / Imagine you're dressed in gold / Roaring crowds in Manchester / Will manage to be told». Las demás líneas no hacen más que incrementar el nivel. A nivel sonoro, es un sencillo perfecto, muy pegajoso y ciertamente simple, que salvo en el puente instrumental, deja todo el protagonismo en las letras. Una canción muy bien jugada.

El relevo lo toma "Beautiful Faces", un gran tema de noise pop que vuela sobre unos sintes de ensueño al ritmo de una batería militar. La interpretación vocal de Declan McKenna hace el resto convirtiendo al tema en uno de los más adictivos del LP. "Daniel, You're Still A Child" le permite al británico redondear aquello que empezó con "Be An Astronaut". Daniel parece haber vuelto, aunque no del todo, de su viaje. Con la dosis justa de ácido, McKenna nos cuenta una historia ciertamente triste con una melodía ciertamente luminosa gracias a las guitarras y a la batería. Sin embargo, algo no va bien con un Daniel que no para de alejarse de la realidad. «Daniel's gone running, the trail's gone cold / You've been acting quite strangely since ten years old / And when you were eleven / They said, "You ought to pray to high heaven you don't get caught"».

La cara B de Zeros se deja ver con "Emily". Cuando vi la lista de canciones del álbum, esperaba otra cosa, pero como se suele decir: «fui buscando cobre y encontré oro». No sé si será la misma Emily que jugaba allá por 1967, pero sí sé que suena como los ángeles. Fleetwood Mac y Bob Dylan aparecen de repente para hacer del LP una cosa que no había sido nunca hasta hora. Acústica pero juguetona, a veces suena a Vampire Weekend y otras a Kevin Ayers, y McKenna logra destacar incluso en este extraño registro. "Twice Your Size" recupera la senda espacial sin abandonar la acústica mezclando con una facilidad pasmosa la guitarra con los sintes al arranque, antes de que la voz del inglés tome los mandos. Tras esta fase de turbulencias, "Rapture" aparece en octava posición y con ella la oscuridad. "Rapture" es una de las canciones más alienígenas del álbum. Clásicamente moderna, la pieza tiene alma de himno pop en virtud de un estribillo que es puro pegamento: «Rapture in my head / I keep looking up like I'm already dead / Rapture, oh my Lord / I've been playing catch-up / I'm already bored».

Cierran Zeros las no menos espectaculares "Sagittarius A*" y "Eventually, Darling", quizás las más fuertes de esta segunda mitad. "Sagittarius A*" recupera ese tono a lo Vampire Weekend, juguetón a la par que triste, contándonos la historia de un chaval inmensamente rico, pero perdido, alejado de la realidad terrestre. El tema, achatado por los polos, es tan redondo como el perfil de la Tierra vista desde el espacio:

Heaven knows you get so miserable, you have to go
Summertime in Cannes and Christmas Day in Borneo
So, you tell your mother, your friends and your family
I'm gonna travel away to the Andes
Like everybody wants to see them

"Eventually, Darling", por su parte, es el cierre perfecto. Apoyándose en una sólida estructura, la última canción de Zeros proyecta una luminosa melancolía que estalla entre sintetizadores y fuegos artificiales. Declan McKenna ha logrado ponerle a su segundo álbum la guinda perfecta, la canción que cierra el hilo y que permite una nueva escucha. "Eventually, Darling" suena como esa distopía que Muse siempre trata de dibujar, solo que mucho más penetrante y real, tan mundana como espacial. McKenna es capaz de hablarte del aquí y del más allá con la facilidad de un niño y con la sabiduría de un anciano.

Sick of trying to be cool, trying to be him
Exactly what is getting worse each time and time again
Is that not something you could want, if only I would win
Pretending not to choke like this, it's time to try again

Zeros ha terminado siendo algo mejor de lo que parecía, y eso que desde el primer momento ya prometía. Declan McKenna ha sido capaz de honrar a los Dioses del pasado sin dejar de ser él mismo viajando continuamente no solo en el tiempo, sino también en el espacio. Zeros es un disco que te traslada a las estrellas sin que tengas que despegar tus pies del suelo. A muchos les sonará a viejo; a otros tantos, artificial; pero el talento de McKenna para crear melodías y letras es inmenso y es real. Abandonemos por un rato la jungla urbana para pensar en el mañana, en el más allá, en todo aquello que quizás nunca pasará.

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