Colectivo Da Silva renuevan el pop con Vacaciones
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Colectivo Da Silva prometían ser una de las irrupciones musicales más importantes de los últimos años, y Vacaciones, su álbum de debut, ha confirmado los augurios.

Era uno de los discos que esperaba con más ansias, y no me ha decepcionado. Vacaciones, el primer LP de los granadinos Colectivo Da Silva, ha colmado las expectativas que tenía con respecto a ellos. Definir a Colectivo Da Silva no es fácil. Es decir, se puede trazar un perfil en base a diversas etiquetas, pero no es hasta cuando uno no se pincha su música, cuando entiende el alcance de su trabajo.

La definición de su sello, Subterfuge, es muy buena: sonido post-yeyé, lo-fi, pop y psicodelia; MIDI, cajas de ritmo y chorus. A pesar de que pueda sonar a exageración, su actitud es tan innovadora que cualquier descripción se queda corta. Los Da Silva pueden –y deben– sentirse orgullosos de su obra, y lo mismo puede decirse de Banin (Los Planetas), quien ha producido una maravilla. Como me decía un viejo profesor de guitarra cuando me enfrentaba a acordes complejos: «Hay que enfrentarse a la anatomía del bicho». El bicho, ahora, se llama Vacaciones y, a decir verdad, también es un sustantivo que nos ayudará a situarnos y a disfrutar de la experiencia.

De los cortes de Vacaciones, lo primero que sorprende es el toque sesentero. Colectivo Da Silva, al igual que hicieran en su momento Los Ángeles (estos porque era su época, claro) o los Lori Meyers del Hostal Pimodan, beben de la década que definió lo que vendría después. Si Los Ángeles triunfaron en Torremolinos, Colectivo Da Silva lo hacen en Marina D’Or. Porque aquí se encuentra otra de las fortalezas del septeto: el toque kitsch. Este tono cursi, casi (y sin el “casi”) de mal gusto, además de estar presente en la imagen del grupo, está, cómo no, en su música. No es falta de calidad, todo lo contrario, es un dominio absoluto de su obra y una seguridad a prueba de balas. Por último, y para no extenderme más de lo necesario, destacaría su frescura. Los de Granada no son una banda que haya viajado cincuenta años en el tiempo, sino que son una formación que, desde su prisma, ha sido capaz de actualizar los diferentes géneros que tocan. Lo hacen desde un enfoque desenfadado y urbano (la etiqueta de moda), y lo que es mejor: no suena forzado.

Abre Vacaciones con “Marina D’Or“, uno de los adelantos del LP y a la postre, la tema que le da título. En ella ya encontramos parte de lo que son Colectivo Da Silva: un grupo descarado con una brutal habilidad para hacer pop. Un single como la copa de un pino, la apertura perfecta para meterse de lleno en este particular universo. El relevo lo toma “Glitch“, que rebaja las pulsaciones y se descarna para tratar fría y dolorosamente el desamor, quizás el gran leitmotiv del disco. En tercer lugar, “Poliamor” aprovecha el ambiente creado por su predecesora para arrasar entre programaciones y beats, perfecto para bailar en el guateque y desquitarse. “Deprisa, Deprisa” cambia de tercio introduciendo más guitarras y un poco de ácido en el ambiente, justo lo necesario para curar la herida abierta y dejar la resaca a un lado. Cierra la cara A “Parque Ciencias“, una bailable balada para quemar la pista a ritmo lento mientras se entona la frase más triste del mundo: «Aunque quiera de verdad / en el fondo no puedo cambiar».

La segunda mitad de Vacaciones arranca con otro sencillo, “Marisol“. Pese a su nombre vintage, la canción no puede ser más actual: las relaciones en la era de las redes sociales. Sinceramente, creo que el amor está igual de jodido que siempre, pero el enfoque actual es diabólico. “Marisol” es la prueba de fuego que consagra a Colectivo Da Silva como grandes y despechados letristas: «Sabes que en el fondo yo te hacía feliz / pero todo era poquito para… / que sepas que ahora ya paso de ti / no te quiero cerca olvídate de mí». “Nena, Ven A Por Eso” pone las Vacaciones en modo canalla, como si los Estopa hubiesen rejuvenecido veinte años tras viajar otros sesenta en el tiempo tras tomarse un tripi. ¿Qué difícil no? Lo cual me lleva a preguntarme: «Is this Raimundo Amador without quejío?». La verdad es que hay un poco de todo eso en una pista que, sin ser de transición, abre un interesante melón a través de la radical reinterpretación del “Baby Come N Get It” de La Zowi.

Alas Para Volar” es otro de los puntos de inflexión del disco. En ella, Colectivo Da Silva son capaces de mezclarse a las mil maravillas con Chico Blanco demostrando que una buena base melódica lo aguanta todo. El tema, una ensoñación con tintes de pesadilla, se eleva con parsimonia formando una oscura espiral sonora de esas que barren cualquier lógica. “Thai” devuelve a Vacaciones a su ser buscando ese equilibrio que se perdió en la primera canción clamando redención. Parece que parte de la tranquilidad se recupera en “Crush“, un corte en el que asoman brotes verdes y que desprende la calidez propia del palpitar de un corazón enamorado. Un cierre que devuelve la paz. Sin embargo, las Vacaciones no se acaban hasta “Después De Cenar” que, lejos de suponer el epílogo del trabajo, muestra una nueva vertiente de los Da Silva, la más analógica, sumergiendo al oyente en un bonito sueño, digno de Jacco Gardner. Ahora sí, las luces se han apagado y el silencio reina, mañana toca madrugar para regresar a la rutina.

Vacaciones son muchas cosas, algunas de ellas incluso contradictorias tal y como se puede ver en el análisis de las canciones. Es un álbum bailable del que tienes que escuchar las letras; que tiene ecos sesenteros, pero que está –definitivamente– hecho en 2019; que es tan costumbrista como globalista… Un LP de máximos y mínimos que se mueve como pez en el agua en la zona media.

Los Colectivo Da Silva le han vuelto a dar lustre al pop español y a la escena de Granada, cuya cantera, por más que suene a tópico, parece no tener fin. Lo hacen recuperando sonidos clásicos y dándoles un toque vanguardista, encabezando una pequeña revolución musical que bien podría ser calificada como post indie. Vacaciones es la biblia de esta nueva religión y Colectivo Da Silva son los pastores que dirigen al rebaño. ¿Sabes lo mejor de todo? Que con ellos no hay que creer, basta con escuchar. Bienvenidos a la Ciudad de Vacaciones.

9

Escucha Vacaciones de Colectivo Da Silva

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