Amaral amanecen con Nocturnal Solar Sessions
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Amaral le dan la bienvenida a 2017 con un nuevo trabajo, Nocturnal Solar Sessions, una explosión de frescura sobre las canciones de su último álbum, Nocturnal, que las libera de la opacidad y las acerca al significado de sus letras: la búsqueda de luz.

Eva Amaral y Juan Aguirre acaban de lanzar Nocturnal Solar Sessions, un álbum formado por las canciones de Nocturnal (2015), su anterior trabajo, pero transformadas por completo para llenarlas de luz. La fórmula elegida por el grupo para conseguirlo ha consistido en volver a grabar cada uno de los temas con una melodía distinta, que deja atrás la oscuridad, el misterio y el onirismo que las caracterizaba, para cargarlas de positivismo y energía solar. Así, de la mano de guitarras acústicas, violines, teclados y maracas, el dúo zaragozano ha logrado hacer una auténtica rotación con este disco, donde la voz de Eva suena especialmente limpia y clara, y con una fuerza arrolladora.

Amaral amanecen con Nocturnal Solar Sessions 1

Con un tracklist idéntico a su predecesor -a excepción del tema instrumental “Obertura”, de la que no han grabado versión solar-, el tema que encabeza el disco es “Llévame muy lejos”, caracterizado esta vez por la melodía de violines que lo acompaña y que el dúo nos permitió escuchar en varios directos junto al grupo The Chinese Birdwatchers. El violín, un instrumento ausente en Nocturnal, vuelve a ser el encargado de dar color a temas como “La ciudad maldita”, una canción estremecedora y sublime dedicada a la tía de la cantante que logra profundizar en el mensaje al haber grabado la voz y la guitarra acústica de una forma muy limpia. Resulta difícil escucharla al completo sin que broten las lágrimas, así como “Noche de cuchillos”, el tema que cierra el disco y que esta vez es algo más escueto que la versión original, además de estar lejos del aire electrónico con el que lo presentaron.

La poesía de las letras de Amaral es algo que no desaparece ni de día ni de noche, y así lo han demostrado con temas como “Lo que nos mantiene unidos” o “Nadie nos recordará”. Esta pista ha sido una de las protagonistas del álbum al ser la escogida para cerrar los directos del grupo en su última gira, y a pesar de haber sufrido también esta transformación “solar”, nos sigue trasladando a la reflexión sobre el futuro de la existencia humana, aunque esta vez con algo más de seriedad, causada por las notas más graves de un teclado especialmente marcado. Este instrumento vuelve a empañar de gravedad “En el tiempo equivocado”, y consigue así fácilmente recrear en nuestra imaginación las imágenes que dibuja a lo largo  de la canción, como las “aves de paso”, las “fieras enjauladas” y el “Cristo boca abajo”, de la misma forma que “Chatarra”. Esta deja atrás el onirismo y la incertidumbre que tanto la caracterizaba para abrirle un amplio pasillo a la luz, algo que se percibe claramente en el estribillo, donde parece que nos cuenta aquella “noche de ayer escrita en la cara” con el balcón abierto, por donde entra una bocanada de luminosidad.

A pesar de la diafanidad y la pureza bajo la que están grabadas las canciones, hay algunos temas que si bien eran plenamente eléctricos en Nocturnal, ahora han sido desplazados a un espacio algo más triste. Un ejemplo de ello es “Laberintos”, donde parece ganar terreno la grisura de su nueva melodía en versos como “No hay respuesta para tus preguntas, solo un turbulento mar de dudas” o “somos muertos vivientes o tan solo esclavos”, una auténtica sepultura.

Como contrapartida, la claridad que abandera el disco está patente en canciones como “500 vidas”, completamente distinta a su versión original, marcada por un ritmo algo reggae de la mano de la guitarra acústica, como ya hicieron con “Alerta”, un tema incluido en Gato negro – Dragón Rojo (2008). La profundidad de la letra se ha visto intacta, pero se percibe más fresca y positiva gracias a las maracas, un complemento que ya introdujeron en el ciclo de conciertos acústicos de Nocturnal y que, junto a ese final de diez logrado con las modulaciones de voz de Eva, la convierten en una de las canciones estrella del disco. Esa positividad se mantiene con “Nocturnal”, más activa que la original, y por último con “Cazador”, elaborada a partir de un ritmo menos eléctrico y bailable que el de su primera versión, pero con un inicio que cuenta con ciertas reminiscencias a “No sé qué hacer con mi vida” (Amaral, 1998) tocada en directo.

Como colofón final nos encontramos con dos canciones situadas en polos opuestos: el del estatismo y el de la transformación. En el primero parece que ha quedado encajada “Unas veces se gana y otras se pierde”, una versión que no parece distar mucho de la original, puesto que esta ya contaba con bastantes matices acústicos, y en el otro brilla “La Niebla”, el tema elegido como single de este álbum. Si bien en Nocturnal era la canción que menos convencía, la rotación que ha sufrido en Nocturnal Solar Sessions la ha convertido en uno de los grandes temas del álbum, donde esta melodía más positiva esclarece el mensaje de la canción, esa idea de encontrar por fin algo o alguien que nos disipa la niebla, las dudas que nos asaltan y nos confunden a largo de la vida.

Con Nocturnal Solar Sessions, Amaral han conseguido hilvanar trece canciones confeccionadas delicadamente a pleno día, días donde sale el sol, con temas más activos, y días donde la lluvia se impone, con canciones más lentas y graves, pero todas ellas lejos de la electricidad y el misterio de la noche con que se dieron a conocer.

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Raquel

Proyecto de filóloga y groupie del Rock & Roll.
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