El Perro de la Parte de Atrás del Coche se está convirtiendo en una de las salas más interesantes para la ola alternativa y emergente del panorama musical madrileño. Alquileres decentes, buen sonido, localización perfecta y buen ambiente son algunos de los ingredientes que hacen que vaya cogiendo el nombre que le corresponde. En esta ocasión, el evento merecía nuestra presencia: Black Maracas, MILK IT y The Bärds.

 

Si vas por la calle o estás ojeando una revista y ante ti aparece un fondo rosa y una mierda emoticona haciéndote ojitos, tu mente posiblemente piense que estás ante un personaje de Hora de Aventuras. Pues no. Pero tu atención ya se ha prestado. Después ves el nombre de tres grupos de la escena underground y el precio de 5 euros. Creo que sobra decir que allí que nos fuimos. La noche no acompañaba para latear en la calle, así que en cuanto se pudo bajamos las escaleras y nos metimos bajo la bóveda. Justo en ese momento empezaron los primeros, el proyecto personal de la mitad de Los Nastys que atiende al nombre de Black Maracas. Escuchados ya en Capitán Demo, pocas fueron las sorpresas encontradas. Guitarreo, unas partes instrumentales de impresión y una voz cacofónica que te llevaba a un sonido casi místico. El público aún andaba frío aunque vimos a algún que otro personaje moviendo flequillo.

El plato central de la velada subterránea fueron MILK IT, formación madrileña que con sólo dos EPs consiguió que se llenara la sala y ese público aún tímido fuera desmadrándose hasta conseguir algún que otro pogo. Canciones como ‘You Heard That?’, ‘Crooked Smile’ o ‘Blind Dog’ hicieron que los presentes se entonaran, e incluso corearan, en un concierto que fue de menos a más. Muy a tener en cuenta a estos chavales. Aviso a navegantes. Los últimos en pasar por el escenario perruno fueron The Bärds, formación de vida laboral mayor que las anteriores. El pasado año publicaron su primer largo, Supersound, trabajo del que salieron la mayoría de temas que hicieron bailar al variopinto público allí presente. Barbas, camisas de cuadros y moños falsamente despeinados se movieron al ritmo que marcaban ‘Toothless’ o ‘Sunglasses’. El resumen de la noche podría ser punk guiri en medio de Malasaña, pero sería ponerle barreras a algo tan mágico como la música, sea creada a partir del lirismo o, como en muchos casos, del feísmo del grounge que está volviendo de sus cenizas.

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