DCODE 2014 (crónica)

Esto no es una pipa decía Magritte.

Esto no es una crónica de un festival. Es un ensayo de sociología hecho por una observadora anónima que pagó religiosamente con un billete de cincuenta la entrada a la feria de las vanidades que, como ya viene siendo habitual, ocupa el campo de rugby de la Complutense. Una recupera la lozanía de aquellos años en que la inocencia y la sorpresa formaban parte del programa de estudios del viaje de la adolescencia a la vida adulta.

Dcode Festival vino a Madrid para marcarse un Julio César. Llegar, ver y vencer. Tenía las tierras, estudió la oferta y demanda de la capital y año tras año ha ido ganándose un puesto como uno de los protagonistas principales de la oferta musical madrileña, secundado por otros secundarios (o no tanto) de lujo.

Este año la fecha marcada en el calendario fue el sábado 13 de septiembre. Día de merengones y colchoneros. Aún cuando la solana estaba en todo su apogeo, unos siempre dispuestos Perro estuvieron dándole nervio al osado personal que ya se encontraba en las inmediaciones del recinto. Según cuentan las caninas lenguas, en breve volverán a la capital. Mientras, servidora terminaba de almorzar en las cercanías de La Latina, dándole al refrigerio rubio y de terraza. Nunca está de más coger fuerzas cuando sabes que te esperan horas de música en medio del campo. Parte de nuestro equipo festivalero pudo disfrutar de los directos de Band of Skulls o de Bombay Bicycle Club.

A eso de las seis, cuando el calor iba menguando, hicimos acto de presencia como unas espectadoras más. Seguridad pasada, vuelta a la infancia con los flash del Alsa, publicidades varias sobre nuevas publicaciones, conciertos venideros y aplicaciones de vehículos urbanos. Ya estábamos allí. Heineken al buche y a meterse en el pogo. Mientras, Francisca Valenzuela se presentaba en el tercer, en discordia, escenario, en uno de los centrales Anna Calvi repasaba sus éxitos anteriores, como Blackout, Desire o Suzanne & I, junto con temas de su último trabajo, Strange Weather. El público aún se encontraba ubicándose y eran pocos los entregados a la causa, razón por la que a pesar de la fuerza de la cantante inglesa y de su destreza con la guitarra, ganaban los aposentados sobre suelo universitario. Su voz y su propuesta fueron similares a lo ocurrido con Russian Red, actuación en la que pese a su perfecta afinación y entrega, la magia de los pequeños escenarios no llegó a aparecer al completo en una platea tan grande. Fuimos testigos de que todo lo que se ha escrito sobre Royal Blood es cierto, los británicos con una batería y un bajo son capaces de destrozar los tímpanos y de hacerte vibrar como si fueran un grupo de diez personas, no les perdáis la vista.

 

Mucha niña mona. Mucha pose trash cool glam. Complicado dilucidar quien iba por aparecer o por placer. Quien estaba más pendiente de la zona de restauración y de las alturas de la cerveza (las azafatas, muy majas) o por aprovechar el 2 x 1 de las primeras horas. El folk de Jake Bugg fue el calentador perfecto para que el torbellino Beck saltara a la pista, aquellos que se fueran con suspicacias y prejuicios preconcebidos a raíz de ese último disco, Morning phase, bastante lento enmudecieron ante el derroche visual y musical del americano. El gran plato fuerte, sin duda.

Tras Beck saltaban a escena Vetusta Morla, con la garra a la que nos tienen acostumbrados, y es que su repertorio nuevo nada tiene que envidiar a los exquisitos temas de los dos discos anteriores. La Roux dio exactamente lo que su disco ofrece, ni más ni menos, nos quedamos un poco fríos, así que fuimos a ver a Wild Beast al escenario pequeño. Chvrches supieron estar a la altura y dar una lección de electrónica elegante y dinámica para dar paso a Digitalism DJSet, encargados de cerrar esta edición del DCODE sin un cartel repleto de grandes nombres conocidos pero una calidad (musical y de infraestructuras) indiscutible.

Más fotos aquí.

Texto: Carolina Cadenas y Aída Cordero

Fotografía: Aída Cordero

Más publicaciones de Aída Cordero Domínguez

Entrevista a The Moustache

Facebook Twitter Google+ Pinterest LinkedIn WhatsApp Ellos son inclasificables. Ellos son irreverentes....
Leer más