#Crónica The Levitants en Madrid: con denominación de origen


Crónica del pasado concierto de The Levitants junto con Fario en Maravillas Club de Madrid


Julio. Ese mes en el que se trabaja a medio gas, se gasta más tiempo pensando en las relajantes vacaciones que llegan y en el que las serpientes de agua anidan en los telediarios como si de vecinas habituales se tratase. Ese mismo mes cuyo viernes 15 vivió el colapso en redes por parte de dos acontecimientos totalmente dispares: el baile noventero de ‘Saber y Ganar’ y el intento de golpe de estado en Turquía por parte de los militares. Justo en ese momento de nerviosismo internacional, servidora se encontraba inmersa por las propuestas que Fario y The Levitants llevaron a Maravillas Club.

El verano es un mes complicado para las salas. Conseguir que los habituales decidan cubrirse en vez de disfrutar de una caña bien tirada en alguna terraza cercana supone una ardua tarea. Si a eso le sumamos que alguna de las bandas confirmadas en cartel venga de fuera de, en este caso, Madrid, el trabajo es hercúleo. Por ello, la más que aceptable entrada presente en el concierto que ofrecieron Fario y The Levitants tiene mayor mérito.

Los primeros en salir a escena fueron Fario. El trío subió como si de la sala de estar de su casa se tratase y empezó a hacer ruido. Cada uno de ellos parecían ser ministéricos personajes que hubieran desempeñado un importante papel a finales del siglo XIX, en la etapa del glam rock y en la actualidad. Esta heterogeneidad de atuendos, sin embargo, fue sólo una leve distracción tras descubrir que funcionaban como un martillo pilón a la hora de descargar adrenalina sobre sus instrumentos. Punk-rock amalgamado con estilos tradicionales populares en los que las sombras de la España Negra del pintor Solana, la furia de Las Vulpes y Parálisis Permanente eran notorias. Letras hirientes e historia oral del punk sobre el escenario. Pose despreocupada, músicos multitarea y mutaciones vocales que transcurría entre el aullido masculino a la sensualidad femenina. Apuesta arriesgada (y muy interesante) en su compleja experimentación.

fario

Tras la sorpresa de Fario, le llegaba el momento a The Levitants. Pese a ser una fecha de paso como preliminar de su futuro paso por el decano Sonorama Ribera, los vallisoletanos se tomaron muy en serio el tiempo que estuvieron sobre el escenario. Su reconversión a trío antes de la publicación de su último trabajo, Coimbra, ha aportado al grupo una mayor agilidad y frescura en sus temas. Los tres funcionan en perfecta sincronía entre ellos y el fichaje definitivo de Juan a los teclados (integrante de The Lizard Pants) ha sido todo un acierto. Para que luego digan que los cambios no son buenos. Durante el concierto, los pucelanos intercalaron temas de sus anteriores trabajos (‘Light and Strokes’ o el noventero ‘Holy Boy’) con sus nuevas canciones (la homónima ‘Coimbra’, uno de los momentos álgidos de la noche, la magnífica ‘Satellite’ o la pegadiza ‘Nino Bravo’). La figura de Sergio sigue imponiendo, pero ahora se encuentra respaldada por una batería  revolucionada a baquetadas al ritmo de la velocidad de la luz y unos efectos atmosféricos que consiguen acaparar la atención del espectador en una primera escucha. Cualquiera diría que se han desprendido de una carga pesada y que ahora son capaces de tirarse al vacío con incursiones en estructuras más ochenteras, rítmicas y que, sin dejar atrás su atmósfera oscura, juega con lo tétrico con capas menos férreas que en ocasiones anteriores. Coimbra ha supuesto un subida de nivel palpable tanto en su escucha como en su directo. A quien vaya al Sonorama Ribera, ya sabe qué grupo no debe perderse: The Levitants.

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