#Crónica No Sin Música 2016, ganamos todos


El cartel de No sin música 2016 prometía desde el principio. El festival gaditano se consolidó por cuarto año a base de ampliar horizontes. Si el año pasado ya ofrecieron una fiesta de presentación con El Kanka como invitado especial, este año repetimos, con los locales Los Vivos, La FRAC, la gran Vinila Von Bismark y Lady DJ. Sumando a esto, la iniciativa OFF No Sin Música, con diferentes escenarios por la ciudad para dar la oportunidad de ser partícipes a varios grupos locales


El jueves el festival arrancó, un pistoletazo de salida digno de Cádiz, con Los Vivos, un grupo que desprende irreverencia y arte por parte iguales. Humor, cambios de vestuario, suplicios a los camareros, y grandes historias que hicieron que el público bailase, se soltase, y ante todo, riese.

Turno para La FRAC (Fundación de Raperos Atípicos de CádCiz) que mezclaron el rap político con el humor y el carnaval. No terminaron de enganchar al público, quizás no era el momento ni el lugar, pero salieron airosos dejando paso a la gran esperada de la noche.

Una banda a la altura daba la bienvenida a Vinila von Bismark, que hizo las delicias del público a golpe de rock n roll. Una voz y un espectáculo a la altura para dar la bienvenida al No Sin Música 2016, y qué bienvenida.

Nos esperaba un viernes de lo más movido, que empezaba con la grata sorpresa de Julián Maeso. Elegancia y serenidad en clave de Soul y rock de lo más estadounidense que rompió todos nuestros esquemas.

Turno para Modelo de Respuesta Polar, con un concierto de lo más estudiado. Sobriedad en su turno, y calma para uno de los platos fuertes del festival.

Se desató la locura con Love Of Lesbian. Cádiz bailaba al son que se le pidiese, y la banda no decepcionó. Un repertorio ajustado a la ocasión donde sonaban por igual clásicos y nuevos temas. Todas tronaban por igual en la boca de los asistentes. Destacando las icónicas Allí donde solíamos gritar, Algunas plantas, 1999 o Si tu me dices Ben, yo digo Affleck‘.

Tras un derroche de energía totalmente justificado, tocaba volver a la serenidad para el turno de Izal, encargados de cerrar la segunda noche de festival. Una actitud arrolladora a pesar de las circunstancias (el robo de dos guitarras acústicas y una eléctrica a la banda en algún punto del viaje Madrid-Cádiz) mantuvo enganchado al público que no podía parar de bailar, saltar y corear los temas de la banda.

Un show festivalero que cerraba con los bises esperados: Qué bien, La mujer de verdey El baile nos permitía ir a casa a darnos un respiro y un descanso antes del tercer y último día de conciertos.

El sábado empezaba fuerte por parte del grupo gaditano G.A.S. Drummers, puro punk rock y actitud que nos deleitaban con una trayectoria de casi 20 años y a punto de estrenar nuevo disco de directo.

Turno de Elefantes, repetidores de la anterior edición del festival, y que ya sabían cómo meterse al público en el bolsillo. Sucesión de clásicos y nuevos temas, y una atrevida versión deTe quierode Jose Luis Perales, público totalmente volcado y paso a la recta final del festival con tres nombres propios.

Era la hora que tanta gente esperaba, o al menos eso indicaban las incontables camisetas de Héroes del Silencio que habían inundado Cádiz los últimos días, llegaba Bunbury con cierto retraso al escenario (destacable ya que los horarios del festival se estaban cumpliendo prácticamente a la perfección. Parece que los retrasos están reservados para las estrellas).

Un concierto de lo más acertado junto a Los Santos Inocentes, directo. Un repaso a 30 años de carrera, que se dice pronto. Comenzando conIberia sumergida, y dejando joyas comoMaldito duende, Avalancha, Mar adentrooEl duro camino del exceso como repaso a los temas de Héroes del Silencio, y aportaciones propias como Desmejorado, Ahora’, Porque los tiempos han cambiado o Dos clavos a mis alas’. Por lo demás, poco se puede decir del artista que no se haya dicho ya. Actitud chulesca que tanto pone a unos y enfada a otros, como le enfadaban a él (y a su cuerpo de seguridad) las cámaras a pesar de las estudiadas poses. Mandando a su cuerpo de seguridad decirnos que no podíamos tener cámaras ni sacar fotos que no fuesen con dispositivo móvil debido “a la alta calidad de las fotos”.

Hay que admitir el magnífico sonido, selección de repertorio y cierre de concierto con Lady Blue.

A pesar del mal humor, Loquillo supo bajar los humos con una actitud de lo más moderada. No vino a Cádiz para hacer amigos, pero pudimos contar con él, su banda, y un repertorio también dispuesto a repasar y dar muchas sorpresas.

Entre las sorpresas encontradas, veíamos a un Loquillo de lo más tranquilo y decidido a dar el protagonismo al resto de la banda sin compromisos, apartándose del escenario en cada solo, y apareciendo justo a tiempo acompañando con algún que otro baile.

Los clásicos se iban sucediendo con El rompeolas, Memorias de jóvenes airados, Esto no es Hawaii, Yo para ser feliz quiero un camión,Feo, fuerte y formal… canciones que han formado la banda sonora de todo rockero español en algún momento, o si no, que levante la mano quien no lo haya dado todo conCadillac solitario.

A falta deRock n’ roll star, Qué hace una chica como tú en un sitio como este oCuando fuimos los mejores, tuvimos El hombre de negroy La mataré. Y con esto fuimos felices hasta que El loco, acompañado por su banda, se despidió a ritmo deHeroes, del incombustible Bowie.

Llegaba el momento de la despedida de la mano de Molotov, la banda mejicana que vino a darlo todo con un público tan entregado como merecidamente agotado. Un repaso de clásicos coreados por todos, ritmos duros y letras desenfadadas que pusieron el broche a esta cuarta edición del No Sin Música.

Desde aquí, ya estamos contando los días para la próxima edición. Gracias a la organización por el trato y las facilidades.

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