Todo lo que te perdiste faltando al Gibraltar Music Festival

Gibraltar Music Festival 2016
Foto de Travis en el Gibraltar Music Festival 2016. © GMF/DM Parody 2016

Tener un festival británico a poco más de una hora de casa es uno de esos extraños lujos que solo son posibles gracias a la enrevesada historia europea. El Gibraltar Music Festival se desarrolló un año más en el Victoria Stadium con la casi siempre nublada silueta del peñón de fondo y con un elenco de artistas sin par.


Pocos festivales peninsulares tienen un cartel tan potente como el festival gibraltareño, aunque no sé sabe muy bien porqué, el evento no tiene la repercusión que merece. Traer a Ne-Yo, Stereophonics, Travis, Jess Glyne, Zara Larsson (que ha pasado por el DCODE también), The Vamps, Bryan Ferry, Europe, The Fratellis o Paul Young no es poca cosa, y si se juntan todos en un mismo lugar durante el mismo fin de semana no digamos ya… Es extraño porque el festival está patrocinado por Jenesaispop, Radio 3, Europa FM y Ticketea, aquí hay caso para los nuevos capítulos de The X-Files.

El Gibraltar Music Festival se caracterizó por ser muy británico, es decir: puntual y familiar. En el recinto vimos a familias enteras desde la hora de apertura hasta bien entrada la noche, una noche en la que el cabeza de cartel cerraba a las 00:15 a más tardar. Además los puestos del mercado y la tirolina ofrecían actividades extra para que los más pequeños -y en ocasiones para algún mayor- no se aburrieran en ningún momento. Destacó la organización también en su tratamiento a la prensa -menuda zona específica- y a los VIP , que copaban la tribuna y la preferencia del campo de fútbol. Despejado el azar a base de buena organización solo quedaba disfrutar de la experiencia.

Esa experiencia no pudo ser mejor. El sábado lo abrió Foxes que estuvo presentando su último LP, All I Need, que contiene canciones de la talla de ‘Feet Don’t Fail Me Now’ y ‘Better Love’. La de Southampton dejó claras las razones que la han aupado al estrellato: canciones sencillas y un espectáculo potente. Tras ella, en el escenario Gibtelecom apareció Toploader, una banda que no os sonará hasta que no busquéis en Youtube  ‘Dancing In The Moonlight’, canción de los King Harvest que versionaron y que los catapultó a la fama. Hacer un one hit wonder con una canción ajena tiene su mérito, no seré yo el que lo niegue. Y por fin legó uno de los platos fuertes del sábado: The Vamps. La boyband adolescente no rehúsa la etiqueta, cada uno de sus componentes saben lo que tienen que hacer sobre el escenario y la alegría que derrocharon fue inigualable. Su concierto en Gibraltar estuvo a la altura del de Travis y a buen seguro que engancharon a más fieles. Más allá de injustos estigmas, estos grupos son los que crean afición a la música en directo y al pop rock a edades tempranas.

Tras The Vamps uno se dio el lujo de recorrer un par de veces el recinto para recargar pilas (y la cerveza), picoteando un poco del no tan Young (Paul) y All Saints. El descanso estaba calculado, en el escenario principal iban a aparecer Travis, el grupo del cartel que tenía marcado en rojo. Las expectativas se cumplieron y lo que Travis hicieron pasará a la historia del festival. Abrir con ‘Sing’ es toda una declaración de intenciones: “¿no querías café? Pues toma dos tazas?”. Porque la banda que capitanea Fran Healy -¿se ha hecho viejo de repente no?- repartió canciones como panes y ya sabes, no hay nada más bueno que el pan. El setlist, que es el que sigue ‘Sing’, ‘Animals’, ‘Driftwood’, ‘Paralysed’, ‘Side’, ‘Idlewild’, ‘Flowers in the Window’, ‘Magnificent Time’, ‘Why Does It Always Rain on Me?’, fue corto sí, pero muy intenso. Healy se permitió el lujo de bajar entre el público para cantar sin verse demasiado acosado y glosó la maravilla que suponía ver a los más pequeños de la casa en un concierto así. Todos lo pasamos bien con el concierto: la banda, el público y yo, que cumplía un sueño de la adolescencia. La única pega que se le puede poner es que se solapó con Rosario, pero espero que la más pequeña de los Flores sepa perdonar mi ausencia en su concierto. Prometo ir al próximo.

Tras Travis llegó Ne-Yo, que se definió -no en estos términos- como el puto amo del lugar, lo que no haga este chico no lo hace nadie. El dinero y los premios acumulados parecían darle la razón, pero el show estuvo alejado de la fama que el precede. El playback rozó lo caricaturesco con una guitarra acústica que sonaba suspendida por un cable en el escenario y la elección de canciones provocó algún que otro bostezo. Sin embargo supo remontar al final y dejar un sabor dulce pese a un mal interludio. Las estrellas son así, pasa una nube y no las ves, pero al final siempre acaban brillando sobre tu cabeza. Con Ne-Yo y una visita a un famoso establecimiento de comida rápida acabó mi primera gran noche en el Reino Unido, había que recargar pilas.

Gibraltar Music Festival 2016
Foto de Europeen el Gibraltar Music Festival 2016. © GMF/Aaron Baglietto.

Entre vuelta y vuelta en la cama llegó el domingo, un día en el que hice lo mismo que en la noche: dar vueltas buscando mi posición. De primeras me planté a la sombra de la tribuna del escenario principal y aguanté como un campeón el chaparrón de rayos de sol. No faltaron ni la protección solar que cedía la organización, ni los sombreros, una mezcla de elementos que me convirtieron en un feriante guiri, vivir para ver… Orfila y Second Sons desfilaron sobre las tablas del main stage dejando un buen sabor de boca. Las primeras por su buen hacer casi en acústico y los segundos por su continuo homenaje a The Rolling Stones. Ya en tercer lugar aparecieron The Age of L.U.N.A con una propuesta más novedosa y más presta al espectáculo festivalero. Los del oeste de Londres van a ser un nombre a tener en cuenta para el futuro. Sin quitarle valor al conjunto me quedo con la voz de su solista, Daniella Thomas, que dio una clase de canto, ¡qué voz! A las cinco de la tarde aparecieron The Fratellis, aquella banda que en 2006 se las prometía muy felices -con razón- y que al final, como dirían Los Ganglios: “al final, no follamos al final”. Pese a todo dieron un gran concierto en el que sonaron los temas más clásicos del Costello Music, incluida la mítica, la legendaria, la por todos coreada ‘Chelsea Dagger’. Era el momento de volar del nido de la tribuna, la sombra había avanzado unos centímetros y Los Secretos iban a actuar en el escenario secundario. Sin embargo poco pude disfrutar del concierto de los madrileños, que empezaron con retraso y acabaron solapándose con Zara Larsson, una de las atracciones del cartel. La sueca, estrella del pop y posible diva en el futuro se defendió bien. Luces, bailarinas, humo…  Estuvo algo tierna, poco contundente, pero a sus 18 años es una situación que entra dentro de lo previsible. ‘Lush Life’ es su camino a seguir en este mundo de la música, atentos a esta chica.

La tarde ya había hecho acto de presencia anunciando uno de los grandes conciertos del sábado. Los míticos Europe iban a estar en el escenario secundario, un escenario que se quedó pequeño desde el primer momento. La muchedumbre acudió rauda y veloz a la otra punta del recinto para coger un buen sitio para ver a un grupo del que no conocían más de una canción en la mayoría de los casos. Yo no me las voy a dar de listo, conocía ‘The Final Countdown’ y ‘Rock The Night’, pero pese a este déficit de conocimiento lo pasé bien con Europe. Como si hubiesen sido sacados directamente de un sarcófago frigorífico, los –también- melenudos suecos fueron desgranando un setlist entretenido, con temas llenos de fuerza, la suficiente como para que la gente esperase hasta el final, hasta que ‘The Final Countdown’ apareció. El éxtasis fue colectivo, los móviles empezaron a grabar, la cerveza acabó se posó sobre el suelo y todos fuimos uno. Británicos y españoles no fuimos a un concierto de Europe, fuimos a escuchar ‘The Final Countdown’ en directo para corear “ninonino”, la música no entiende de fronteras. La vuelta a la realidad se me hizo dura, algunas de las barras se habían quedado sin luz y yo necesitaba cerveza, tras un par de intentos infructuosos acabé en una barra que sí funcionaba. Ya ven, si en ocasiones hay problemas en el paraíso, Gibraltar no iba a ser diferente.

Tras hidratarme estuve un rato con Bryan Ferry, fundador de Roxy Music, el señor que ha hecho carrera cantándole al amor mejor que nadie. Valga como ejemplo la mítica ‘Slave to Love’ que me hizo viajar en el tiempo a una época en la que tenía el cutis más suave que el culo de Jordi Hurtado. Qué bonita infancia tuve. El colofón a tan ilustre noche lo pusieron –o lo tenían que haber puesto- Stereophonics. Los galeses sonaron tan impolutos como robóticos, alejados del carisma y la categoría que se les presupone. Sus grandes y archiconocidos sencillos me mantuvieron conectados a la realidad, una realidad que tuve una vez más tuve que regar de cerveza. A lo mejor no fueron ellos, a lo mejor fui yo o a lo mejor fue el listón que habían puesto otros… Lo cierto es que no disfruté tanto como esperaba.

Así acabó para mí uno de los mejores festivales a los que he acudido en el presente 2016. El Gibraltar Music Festival es diferente, con un cartel alejado de la indiefórmula que combina grandes nombres con otros más accesibles. El resultado fue un Gibraltar Music Festival apto para todas las edades y para todos los gustos. Dios salve a la reina y a Gibraltar.

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