Crónica Festivalley 2015 (Benavente)


Os contamos la primera edición del Festivalley, un festival de música independiente (y más) cuya pretensión es, aprovechando el tirón de la música en directo, devolver un poquito de alma a la estancada cultura benaventana.


No teníamos ni idea de la existencia de este festival hasta escasos dos meses antes. Por una mezcla de curiosidad y afán por apoyar iniciativas de la tierra de quien suscribe estas líneas indagamos en las redes hasta que obtuvimos información de sus organizadores, una pequeña asociación cultural, QTXARADA, benaventana con mucho entusiasmo y ganas de sacar adelante un gigante.  Sin querer insistir, dado que entendimos que la organización estaba rebasada, demasiado obtuvimos información a través de internet y redes sociales, sobre todo de su web de facebook.

La idea era ambiciosa: un festival con un total de diez bandas confirmadas y actividades paralelas (mercadillo, talleres y exposiciones).

Antes de nada queremos comentar la preciosidad de cartel elaborado por La olla gráfica (Yolanda Gutiérrez) que le ha otorgado la personalidad corporativa al festival. Esperamos que el nombre de esta artista benaventana corra como la pólvora entre el mundo musical y le encarguen muchos trabajos.

La fiesta comenzó el viernes por la noche con un concierto de Willy Naves en uno de los bares colaboradores, el bar Buda. Al día siguiente comenzaron las actividades paralelas en los paseos de La Mota con otro concierto, esta vez infantil, acústico de Willy.

jero romero
Jero Romero (Fotografía: Katxo Bitxo)

Tomando como posible referente el Sonorama, los organizadores incluyeron un escenario en la calle Sancti Spiritu (calle de los vinos) en donde cuatro grupos (de esos diez anunciados) actuarían de manera completamente gratuíta. Es de agradecer el acercamiento gratuíto de la cultura al pueblo pero muchos asistentes (con la entrada ya comprada) se sintieron algo decepcionados al programar a Jero Romero y a Shinova, sin duda dos grandes reclamos, dentro de esta actividad. Hay que decir que el sonido era impecable y que esos dos platos fuertes sirvieron para presentar a otras dos bandas de la tierra, los benaventanos The cucarachas enojadas (de quién ya os hemos hablado y a quienes hemos echado el ojo), entre el rock y el surf, instrumentales aunque con alguna incursión tímida en la voz, y los zamoranos El lado oscuro de la broca (a quienes también hemos echado el ojo y os recomendamos encarecidamente) que no ofrecen una música sencilla sino un noise rock con letras más que interesantes. Últimamente fallamos poco en nuestras recomendaciones, no es chulería, es estadística de acierto, así que no te pierdas estos dos grupos. Jero Romero había actuado antes de lo previsto (al menos antes de lo que ponía en la información del festival, aunque Jero aseguró en su twitter, tras el enfado de muchos seguidores que vinieron ex profeso a verle, que él había tocado a la hora que se le había asignado desde el inicio). La banda de Jero fue una de las que más gustó a los asistentes, con sus melodías para todos los públicos, enérgicas, contundentes, con un directo más que potente. A Shinova, debido al retraso, ya no pudimos quedarnos, una lástima, ya que prometían.

El verdadero Festivalley comenzaba, dos horas tarde (debido al retraso en las pruebas de sonido), en el Mercado de Ganado. Pero olvidemos los aspectos negativos y centrémonos en la música. Jack Knife, otros viejos conocidos de El Ukelele,  y sus “prendas horteras”, tuvieron la difícil tarea de enfrentarse a un público, algo airado, con su rock fuerte y divertido. Willy Naves completaba el triplete del festival, un campeón que diseñó un concierto in crescendo terminando con el público en el bolsillo. Smile y su britpop lleno de positivismo salían al escenario para seguir haciendo olvidar a los asistentes el frío que empezaba a calar los huesos y algunos que otros pormenores organizativos. Su cantante, John Franks, bajaba con toda la banda para cantar “a pelamen” ‘Give me back’, un espectáculo que repiten en sus actuaciones pero que sigue funcionando y haciendo participar al público.

Entre actuación y actuación, mientras cambiaban el escenario (sólo había uno, pero hay otros muchos festivales con uno solo, por ejemplo, el Universimad) nos acercábamos a ver cómo JotaPop y Brummel DJ (sustituto del anunciado Edu Anmu) mantenían el calor en la carpa electrónica con su sesión entre indie y electro.

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León Benavente (Fotografía: Katxo Bitxo)

Nos sorprendió, una vez más, el cambio de orden en la actuación, cuando creíamos que era el turno de Ángel Stanich las notas de las canciones de León Benavente nos pillaban desprevenidos. El grupo salió a escena sin esperarlo, con la potencia que les caracteriza y su ‘Ánimo Valiente’ (como arenga a los escasos asistentes que luchábamos contra el frío) aunque tardaron un poco en entrar en calor y comenzar a dar salida a sus típicos gestos desgarradores. Abraham Boba confesó sentirse emocionado al tocar en el pueblo que tomaron como apellido de su banda y que el círculo se cerraba puesto que ese sería uno de los últimos conciertos que la banda daría con ese repertorio (imaginamos que, tras su gira latinoamericana, comenzarán a grabar temas nuevos). Escasos 40 minutos (el recorte de las actuaciones parecía necesario, dado el retraso acumulado) que terminaron con la ya típica ‘Ser Brigada’ aunque lo alto del escenario impidió al vocalista bajar a darse el baño de multitudes que tanto le gusta.

Ángel Stanich apareció en el escenario, solo, con su guitarra, su pelo moviéndose al compas de los taconazos que daba para marcar el ritmo. Poco a poco se fue uniendo su banda, otorgando cuerpo al tema que iniciaba el concierto. La sorpresa llegó cuando Jave Ryjlen, cantante de Idealipsticks, fue el invitado a los teclados para el tema ‘Carbura’ uno de sus últimos éxitos.

Grises fueron la banda que, digamos, pagó el pato, con dos horas y media de retraso, los vascos salían a escena, frente a un más escaso público (muchos, huidos tras la actuación del cabeza de cartel) que vio interrumpida su deseada actuación por la irrupción de la policía, al haber sobrepasado la hora máxima permitida (entendemos la ley, pero consideramos que podían haber dejado terminar al grupo).

No podemos terminar la crónica sin mencionar las exposiciones paralelas, ya decimos que se trata de un festival más allá de lo musical. Por un lado, el artista de Castrogonzalo, Antonio Feliz (Parsec!), mostrará parte de su gran obra (en extrensión y en dimensiones, algunas) en la Biblioteca Pública y los fotógrafos Gustaff Choos y Juan Pérez-Fajardo (éste último con su exposición “All Access”) harán lo propio con sus fotografías en torno al mundo musical, el primero más cercano al retrado de estudio y el segundo a los momentos in fraganti de los músicos fuera del escenario, que podrán visitarse en el Círculo de Benavente.

Un festival con muchas sombras y luces que no ha dejado indiferente a nadie y que esperamos sepa nadar en la vorágine que supone esta burbuja festivalera que estamos viviendo en los últimos años. Les deseamos toda la suerte del mundo y toda la capacidad autocrítica para aprender de los errores y mejorar en cada edición.

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