Crónica Deezer Monkey Week 2013

Ya en nuestro Live de la Deezer Monkey Week os iríais dando cuenta de la complejidad del festival en si mismo, en ese prólogo en el que os recomendamos acudir, habréis terminado de entender cómo funciona la Deezer Monkey Week. El año que viene querríamos profundizar aún más, llevar a la redacción entera, porque aquí un servidor, por más palabras que use, siempre va a quedarse corto.

Aquí un servidor, en cuanto recibió su acreditación realizó su mapa del tesoro para saber qué ver, cuándo, dónde y también para saber qué iba a perderme. En un principio, y con algo de suerte no te pierdes nada, porque los grupos suelen tocar a lo largo de los tres días de festival, pero sí que es cierto que no se puede ver todo cuando quieres.

Nuestra Deezer Monkey Week comenzó oficialmente el día 1 por la mañana, con la actuación de Al Berkowitz. La banda madrileña comenzó su concierto con casi una hora de retraso por culpa de problemas de sonido, pero ese hecho no le quitó lustre a su actuación. Al Berkowitz demostró que tienen un producto único, con un aroma especial: rock, blues, jazz, psicodelia, pop… Durante poco más de media los tres miembros del grupos hicieron las delicias del público congregado en la Plaza Alfonso X. Después tocó correr para ver si daba tiempo disfrutar de los chicos de Mucho, que tocaban a la una en el escenario Mondo Sonoro de la Bodega de Mora, gracias a un ligero retraso llegué a tiempo y disfruté de uno de los grupos a los que más ganas les tenía. El escenario era idílico aunque el sonido no fue el mejor, algo de esperar si tenemos en cuenta que era el patio de una Bodega. También tuve la oportunidad de conocer a mucha gente, de aprender de muchos stands, y de ver una parte del futuro de la música en ellos. Sin duda la Bodega de Mora como escenario no es lo mejor, pero como lugar de reunión es el cielo.

Continué mi viaje al enterarme de una iniciativa llamada Berza Fest o BrzFest, fuera del programa oficial, pero que contó con las actuaciones en acústico de Julián Maeso y de Aurora. Cada grupo tenía un tope de tres canciones, y en dicho formato, mientras los asistentes saboreábamos una buena berza con su correspondiente cerveza. Julián Maeso logró sorprenderme, mostrándome que es un cantautor de los de antes puro, con historia innovadoras y bien narradas. A los chicos de Aurora ya los conocía de sobra, pero supieron darle un toque especial al concierto con el manejo del sonido a través de un iPad. Quién sabe si el futuro será así.

Un leve descanso y el camino se inició de nuevo. En el Berza Fest me recomendaron a unos chicos que estaban comiendo detrás mía, un grupo de Madrid llamados The Parrots y de los que reconozco que desconocía su existencia. Pues bien la que montaron en la Milwaukee Jazz Club fue grande (la que montaron después en una hamburguesería, fuera de festival, fue mayor), me hicieron bailar, cantar (joder, que no me sabía las canciones, a saber qué sonido emitía) y sobre todo disfrutar. Su rock garagero, con pequeños toques de psicodelia en algunas de sus partes, y sobre todo, su energía, son contagiosas. En ese momento me di cuenta que The Parrots va a ser uno de los grandes grupos de la escena nacional en no mucho.

La nueva parada fue el escenario Ticketea, en la sala El Niño Perdío, y el motivo fueron los Zodiacs, una banda vasca de rock con tintes sesenteros, divertidos, alegres y surferos. Una buena inyección de buen rollo para afrontar la traca final que supondría la noche.

Llegó la noche y se abrió el escenario Deezer en la Sala Mucho Teatro. Tuve el placer de conocer (esto es lo bonito del festival, te conoces a muchos grupos) a GAF y la Estrella de la Muerte, que con su música espacial llenaron de paz la citada sala. Después llegaría el momento esperado del día, o al menos uno de ellos, la actuación de Aurora. Los granadinos (bueno, y con un portuense en sus filas) hicieron un gran concierto mientras estuvieron allí, pero un problema con una guitarra emborronó su directo según me enteré después. Pero no se preocupen, porque al día siguiente tuvieron nueva actuación, y esta ve sí, demostraron lo grandes que son.

El otro momento esperado era el de Stone Pillow, me “escapé” de Aurora para ir a la sala Mondongo y ver a estos malagueños. De nuevo problemas de sonido, y de nuevo retrasos en el tiempo. Pero demostraron tablas y consiguieron hacer disfrutar al público, y además disfrutar ellos tras el sofoco inicial. El concierto fue corto, y se hizo aún más corto, pero esto es porque estaba disfrutando de verdad con ellos, conectaron con el público aún con problemas. Su pop, muy puro, sin añadiduras (batería, bajo, guitarra, voz), conquistó a los presentes, que pese a todo lo acontecido, gozamos con otra de las bandas que están llamadas a ser importantes a nivel nacional.

Así acabó mi primer día, el hecho de tener que ir en coche y el cansancio de llevar un día entero de un lado a otro me hizo partir a casa, cansado pero con la satisfacción de estar viviendo algo único.

El sábado empieza directamente por la tarde. A las cinco Mox Nox hicieron uno de los mejores directos de todo el festival, con su post punk en valenciano. Y sí, en valenciano, porque al principio no entendía nada hasta que lo aclararon (algo entendía, ¡pero no sabía qué idioma era!). Fueron muy energéticos, y el público allí presente bailó, algo meritorio se tenemos en cuanta que eran las cinco y ya era el segundo día de festival.

Nueva partida, nueva parada, El Cielo de la Cayetana nos mostró a unos desconocidos (ya no) Oh, Trikellians! que “teloneaban” a Mucho y que engancharon a mucha gente, hasta el punto de tener que hacer un “bis” para contentar a los allí presentes. Otra banda que apuntar en la lista de futuras (y presentes) escuchas.

Ya después fuimos a lo gordo, a la Plaza Alfonso X donde se decidía el Premio Desencaja de la Junta de Andalucía, y allí disfrutamos del talento de los jiennenses Beth Loring, que si ellos me lo permiten, los compararía un poco con los Lori Meyers, aunque sea en ciertos dejes de sus primeros álbumes. La plaza estaba abarrotada y los Beth Loring le pusieron la banda sonora perfecta. Un concierto que les hizo ganar un fan (el aquí presente) y seguro que muchos más.

Tras Beth Loring volvimos a Aurora, y esta vez sí, sin problemas, dieron un conciertazo. Se nota cuando un grupo gusta, y con Aurora pasó. La gente disfrutaba e incluso tarareaba uno de los temas bandera del grupo: Transparente. Como siempre fue un placer a estos chicos, ver cómo están creciendo en el directo y tener la seguridad de que algún día los veremos en otros festivales, en otros escenarios y con la certeza de que mejoran a cada directo.

En el mismo escenario disfrutamos de la música de mestizaje con un chorro de punk, de Sonido Vegetal, pero como siempre, el mapa del tesoro mandaba, y Jack Knife tocaba en La Martina. Los madrileños eran conocidos para mí, pero no había tenido el placer de ver uno de sus directos, y lo cierto es que me arrepiento de no haberlo hecho antes. Su música, algo así como una mezcla de los Strokes, con algo de los Beatles y de Britpop noventero es de las que te entra por un oído y no sale por el otro, se te queda en la cabeza dando vueltas y vueltas. Además, ya a modo de anotación personal, pude coincidir con un miembro de Al Bekowitz que encima me regaló su disco.

Por último vi a mi querido Willy Naves en la sala Milawaukee, fuera del cartel oficial, pero es que no había podido verlo y lo necesitaba. Willy tocó con su banda y sonó de escándalo, un bonito final para sus Conversaciones con Demian, porque su nuevo trabajo puede estar al caer, y salvo que vuelva a bajar al sur, podré decir que disfruté de este disco en directo como dios manda.

Y esto, fue mi Deezer Monkey Week musical, la parte principal, o quién sabe si accesoria, estamos aunte un macrofestival que se adapta perfectamente al cuerpo de una pequeña ciudad costera y que con ese traje que toma, nos permite a los asistentes disfrutar de grupos, conocer a gente y si uno está listo, aprender, aprender y aprender. Yo me voy con una sensación muy especial, me divertí de verdad, sin necesidad de camping, de playa… Lo importante fueron las personas, a las que conocí, a los que me regalaron sus trabajos (esos Al Berkowitz, esos Stone Pillow, Inra…), a los que me desvirtualizaron. Es complicado hacer una crónica de la Deezer Monkey Week, porque no es un festival musical a secas, de grupos que llegan, tocan y se van. No, la Deezer Monkey Week es un festival muy humano (o primate) que creo que todos los amantes de la música deberían disfrutar al menos una vez en su vida. Ojalá podamos haceros el año que viene una mejor crónica, una mejor previa, daros mejores consejos para moveros por El Puerto de Santa María, mejores fotos… Porque eso significará que hemos vuelto, y que al acabar tendremos una sensación de satisfacción personal indescriptible.

More from José Domínguez

Sonorama Ribera 2016 confirma a Manel, Egon Soda y Ángel Stanich entre otros

Facebook Twitter Pinterest LinkedIn WhatsApp El Sonorama Ribera 2016 se ha mostrado...
Leer más