Crónica Adanowsky + Lorena Álvarez y su Banda Municipal

La noche no podía ser más ecléctica, empezando por una telonera que nada tenía que ver con la puesta en escena del showman Adanowsky: Lorena Álvarez y su Banda Municipal, estatismo y simpatía a raudales, no se le podían echar en cara los fallos o los olvidos de las letras porque con esa sonrisa permanente en su rostro tenía al público enamorado. A los dos muchachitos que la flanqueaban se le unió otro que tocaba el clarinete y una pizpireta muchacha que tocaba las castañuelas, la pandereta y hasta la botella de anís, mientras bailaba sin parar e incluso aullaba, e incluso todo el coro del Patio Maravillas, habituales colaboradores de Lorena, subió al escenario de la sala para hacernos danzar con ellos, hasta el punto de hacer que todo el público se cogiera de las manos y bailara en corro por todo el recinto su folk moderno y cargado de humor.

 

 

Adan Jodorowsky lleva unos cuantos conciertos por España, cosechando buenas críticas y entusiasmo. Adan cuenta cómo su madre creyó estar embarazada de una hija, Ada, pero entonces nació él. Influenciado por ese espíritu femenino ha decidido exorcizarlo y unir en su show actual sexualidad femenina y masculina, así como bautizar a su último trabajo “Ada”.

Adanowsky presenta un show global en el que se canta, se baila y se realizan performances. La banda, sin quitar protagonismo a su cantante y líder, presenta una personalidad propia, todos tienen su momento de gloria en algún instante, y ese dinamismo se contagia al público. Adanowsky repasó su último disco, una mezcla de rock ochentero pero con toque moderno, con canciones de otros trabajos anteriores, y siempre manteniéndose fiel al espíritu de la pista de baile, como es el caso de “J’aime tes genoux”, dentro de “Amador”, o las notas de cabaret de “Estoy mal”, del disco “El ídolo”. No había sitio, pues, para grandes temas como “You are the one” que esperamos poder ver en otra ocasión en directo. En varias ocasiones se bajó del escenario: primero para obligar a todo el mundo a agacharse y terminar saltando, segundo bailar salsa improvisada, tercero, mientras sonaba “Would you be mine?” para regalar besos a todas las interesadas, cuarto para bailar entre el público… perdimos la cuenta… Tras casi hora y media de concierto se vieron obligados a abandonar el escenario, por razones de tiempo, no sin antes regalarnos un apoteósico final incluyendo una versión de “Ghostbusters”. Avisanos cuando vuelvas, que nos hemos quedado sin beso.

 

Para ver las fotos en grande pincha aquí.

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