The Coup revoluciona Sevilla

Los californianos The Coup trajeron su revolucionaria palabra a la Sala Malandar en una de las pocas fechas que dejarán en nuestro país en esta gira europea. Capitaneados por el interesantísimo Boots Riley dejaron una actuación intensa y embriagadora, excelente herramienta para llevar la revolución contra el capitalismo a todos los rincones que pisan.

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Pasadas las diez y media del pasado viernes, la Sala Malandar se mediaba con un público embajador de la cara más internacional de la capital andaluza. Ante esta escasa y políglota audiencia precedió la banda a Boots Riley, quien recorrió los tres primeros temas haciendo pausas exclusivamente para recordar que eran The Coup y venían a traernos la revolución desde Oakland, California.

“Si creyera en un ángel, creería en el ángel de la Revolución” fue la primera cuña de rebeldía de la noche, tras la que siguió un “We came here to funk” y cayó el último tema antes de que Boots invitase “a una gran artista, una diva”, y Silk-E subiera a las tablas para acompañarles desde sus 5 million ways of killing a CEO hasta el final del concierto. Según palabras del revolucionario cantante ésta era una versión que ya había pasado por voz de Bob Marley, Dylan y The Clash, y que ahora ellos nos la traían, pero que habían metido mano al tempo, a melodía e incluso a la letra.

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Pidió a continuación un traductor de entre el público para dejar claro que en su ideario sólo cabía que el pueblo debería controlar democráticamente el mundo que crea con su trabajo. Llegó con esto uno de los mejores momentos de la noche, con My favorite mutiny, con la que público y banda alcanzaron una sintonía inimaginable al inicio del concierto.

Tras un tema cantado por Silk-E en solitario y un éxtasis del guitarra en The Guillotine, se acercaba ya el final de la noche con su canción manifiesto Laugh/Love/Fuck, exposición de intenciones, en apariencia simples y chocarreras pero que completa la enumeración con un help the revolution come quicker, declaración de sí mismos como comadronas de la revolución que debería venir. Estiraron este manifiesto dando espacio a presentaciones de todos los miembros de la banda y teniendo cada uno un momento para maravillar a los asistentes con sus habilidades con sus instrumentos o incluso atreviéndose a rapear (como hizo el teclista). Cerraron lo que ellos creyeron que era el final del concierto para irse sin muchos agradecimientos al camerino.

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Pero si algo he aprendido del público sevillano es que puede con cualquiera; y los gritos y aplausos no se apagaron hasta que The Coup volvieron al escenario cargados de sorpresa, ya que según propias declaraciones, no suele pasar eso en sus conciertos.

Dado lo improvisado de los bises dieron carta blanca al público para sugerir los temas que seguirían, con los que pusieron un intensísimo broche a una actuación que por seguro maravilló a los habituales del grupo y convirtió a su revolucionaria fe a profanos como el que aquí escribe.

A la vista del cariño recibido, los integrantes de la banda rondaron durante largo rato la pista de baile haciéndose fotos con los asistentes y recogiendo felicitaciones por el trabajo bien hecho.

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