Cosas que pasan

El difícil mundo de internet… Ay ese mundo en el que todos saben de todo, y en el que es casi imposible tener una exclusiva. Ayer nos tocó un episodio de estos, dignos película de sobremesa de Antena 3, en el que de repente uno se encuentra en Twitter con que lo están acusando de plagio, citando a los artistas y sin aportar una mísera prueba. ¿Se hacen así las cosas? ¿Para qué sirve tener una dirección de email pública? ¿Y la sección de contacto de la web? Parece ser que para nada, porque los trapos sucios hay que airearlos en la plaza del pueblo, hay que divertir, dar carnaza y sangre, el pueblo quiere muerte.

Uno, que es precavido, retira el artículo (una crónica para ser exactos) para comprobar que todo esté correcto, ya sabéis, como cuando una marca de coches llama a un modelo en concreto a revisión por si tiene un problema que han sufrido otros de su mismo lote de fabricación. Ya con la retirada uno sufre, sabe que va a descubrir dos cosas en la revisión: o bien alguien de El Ukelele ha plagiado una crónica, o bien hay alguien que se la coge con papel de fumar y dispara a matar. En esta ocasión, gracias a dios ha sido lo segundo, que es menos malo. Y no lo critico ni mucho menos, es una chica muy fan del artista, que acaba de empezar su andadura bloggera, y que acudió a un concierto de corte humilde. Humilde en el sentido de que es un artista con banda y álbum nuevo, en una sala que no es el Bernabéu, y en el que salvo alineación de los astros, no va a pasar nada extraordinario, más allá del buen hacer la banda. ¿Cómo quiere que las crónicas no se parezcan? Mismo día, mismo lugar, mismo concierto… ¿Y si nosotros afirmamos que ella ha plagiado las fotos? ¿Os lo imagináis? Resultaría simplemente absurdo.

El acuerdo ha resultado imposible, y mira que hemos consultado incluso a terceras personas para que nos digan si ven algo extraño, si ven el plagio, y no, no ven nada. Total, que nos llevamos un rapapolvo gratuito por Twitter, nos vamos a ganar las críticas eternas de esta persona enfadada (sus razones tiene, faltaría más) y al final por efecto colateral, también se ve tocada la banda, que ve cómo unas crónicas que glosan y alaban su concierto, se convierten en un espectáculo circense que nada tiene que ver con la música.

No somos nadie en El Ukelele para pedir nada, quizás un día algún redactor copie, qué sabemos nosotros, pero por dios, antes de acusar de algo grave en público y citando a terceros, tengamos una charla en privado, con pruebas bien montadas y lo arreglamos. Creo que es lo mínimo que merece cualquier entidad o persona que publique en internet, pongamos por delante el compañerismo y nuestro amor por la música, y dejémonos de reacciones infantiles, ganaremos todos.

Siento mucho este sermón, pero es que hay cosas que desde El Ukelele no comprendemos, y queremos saber si es que están mal, o directamente somos idiotas.

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