Coque Malla es el último hombre en la tierra


Han pasado meses desde la publicación del último disco de Coque Malla, el exitoso El último hombre en la tierra. Y el álbum no ha pasado desapercibido. Ahora, con un poco de perspectiva, tenemos la oportunidad de analizar su trabajo desde que Los Ronaldos desaparecieron, y decidió volver en solitario.


Cuando alguien dice Coque Malla, a todo el mundo le viene a la cabeza ‘No puedo vivir sin ti’, que no deja de ser un cuento de hadas. Un deseo formulado y concedido, canción admirada por todos, pegadiza, sencilla, pero, que ha llegado a convertirse en un estigma para el músico. Eternamente versionada y desacreditada, maltratada y malentendida. Pero pese a ello ha sabido reinventarse y salir del embrollo, ser mucho más que un cantante de un solo éxito, cosa de la que se le acusa injustamente. ¿Puede Coque Malla vivir sin ‘No puedo vivir sin ti’? Por supuesto.

Y es que, lo que no mucha gente sabe (ni siquiera Spotify al parecer), antes de La hora de los gigantes (2009), al que volveremos más adelante. Hay dos discos de lo más interesantes.

Allá por 1999, el madrileño volvía a presentarse con Soy un astronauta más. Un disco con resquicios de lo más “ronaldianos” en temas como ‘Paula’ o ‘Mentiras’; temas experimentales como ‘Quiero ser como tú’; la gran superviviente, que abre el disco, y renació para Mujeres (2013) ‘La mujer sin llave’; y una canción, que cobra un sentido especial 17 años después, cuando nos decía ‘No hay nadie en La Tierra’, para hoy, en pleno 2016 traer debajo del brazo El último hombre en La Tierra. Sea fruto de la casualidad o un giro digno de Tarantino, ha servido para crear un hilo conductor en su carrera, directa o indirectamente.

Entre las cosas que caracterizan la carrera de Coque Malla está el no precipitarse y no dar un paso en falso. Las prisas no marcan la carrera del cantante, y la inspiración no entiende de plazos, por lo que hubo que esperar cinco años hasta disfrutar de su segundo álbum, Sueños (2004), un trabajo ciertamente más sombrío, sobrio y maduro, donde predomina la guitarra eléctrica y los mensajes nostálgicos. Un disco que pasó desapercibido y sirvió para consolidar el sonido del ex-Ronaldo.

No fue hasta 2009, de nuevo cinco años después, que tuvimos la ocasión de disfrutar de La hora de los gigantes, donde puso el grito en el cielo y se levantó de nuevo en el panorama nacional. Un disco con un sonido fresco, renovado, y en el que no tienes sensación de vacío. Un trabajo redondo, un trabajo donde  te puedes sentir realmente identificado desde la primera hasta la última canción,.

Las guitarras renovadas, la buena selección de instrumentos, el sonido limpio y elegante, los múltiples arreglos (realizados de nuevo por su hermano), y unos mensajes claros y concisos intercalados entre el rock y el pop, nos dejan once temas (más el bonus mencionado, ‘No puedo vivir sin ti’) que no dejaron indiferente a nadie. Es imposible destacar simplemente un par de canciones, ya que, incluso a día de hoy, parte del repertorio de sus conciertos se apoya en este disco, que le hizo renacer de cara al público. La stoniana ‘Abróchate’, la enérgica ‘She’s my baby’ no restan protagonismo a las melancólicas ‘Berlín’, ‘Quiero volverte a ver’ o ‘Hace tiempo’. Pudiendo mencionar cada una de las canciones y teniendo algo positivo que decir, esto le sirvió para dar un salto de madurez hasta un trabajo de lo más personal, un disco visceral totalmente alejado del anterior, en 2011 nacía Termonuclear, su último trabajo de estudio hasta que llega este El último hombre en La Tierra, donde se apoya principalmente en mensajes directos y poéticos y guitarras acústicas. Una instrumentación sutil, y un disco preparado para transmitirnos calma con suaves melodías y dispuesto a romper con todo, incluso con nuestra propia conciencia con temas como ‘La carta’. Una magnífica historia, inmejorablemente narrada como ‘Lo intenta’, un disco que se podría describir con la palabra sutileza. Un disco injustamente tratado por la crítica, ante mi juicio.

Personalmente, es tan importante la calidad de las canciones, como la manera de ofrecerlas, y Coque Malla siempre ha sabido hacerlo, ya que, al igual que nos trajo Termonuclear, nos trajo un proyecto incluso más personal, como Termonuclear en casa de Coque Malla, donde, un privilegiado público de prensa acudió a la cita para una interpretación íntegra y acústica de este disco a dos guitarras. Una magnífica e inspiradora interpretación donde se recuperan temas que podrían pasar más o menos desapercibidos en la versión de estudio de este trabajo, como ‘El barco’.

Quizás fue ese el punto en el que el cantante se diese cuenta de que, reinterpretar sus temas, con diferentes matices, pueden dar una nueva lectura a las canciones. Así que, en 2013, nos brinda Mujeres, una suerte de disco grabado en directo en el que selecciona diez temas de su obra, más una nueva canción, ‘She understands’. Un disco que comienza con una reinterpretación de la primera canción de su carrera en solitario, la ya mencionada ‘La mujer sin llave’, con la madurez y el buen hacer que le han proporcionado los años. Esta será la única canción del álbum en la que Coque Malla se enfrentará en solitario a la banda, ya que en el resto de temas, cuenta con diez invitadas de lujo. Esto permite añadir nuevas líneas argumentales a las canciones, creando los diferentes puntos de vista narrativos para reforzar la historia y dejar unas versiones remarcables, donde, quizás por lo personal, la gran beneficiada fue ‘La carta’, por la fuerza de la canción, y la gran interpretación de la actriz Amparo Valle. Actriz, y madre del propio Coque Malla.

A un proyecto de esta magnitud, solo le puede seguir una gira a su altura. Y no fue nada más ni nada menos que una gira en la cual, pedía colaboraciones anónimas. Cualquier mujer podía mandar un vídeo cantando a un mail de contacto y sería informada de si actuaría en el concierto en su ciudad y con qué canción. Un regalo de lujo. Como un regalo de lujo fue el concierto de final de gira, en el Teatro Price de Madrid lleno hasta la bandera, que contaría con todas y cada una de las invitadas del disco. Ya que era una ocasión especial.

Coque Malla anunciaba su retirada (momentánea), necesitaba desaparecer tras unos agotadores años de discos y giras, centrarse en su familia. Y lo hizo como solo un genio a su altura podría hacerlo. Manteniendo vivas las redes sociales para sus seguidores, creando un enigmático caso detectivesco, en el cual se buscaban pistas sobre el paradero del artista, y aireando un día a la semana algunas “pistas” en forma de recuerdos: antiguos carteles, grabaciones perdidas, fotografías inéditas…

Finalmente, la guitarra ganó, y el cantante tuvo que volver, desempolvando su sombrero y enrolándose en una nueva gira, limitada.

Coque Malla en su Gira Fantasma

Así comenzaba la Gira Fantasma, un breve número de conciertos divididos en dos partes, en la primera en la que nos pediría opinión sobre nuevas canciones, y una segunda parte de clásicos. Tuvimos la oportunidad de colarnos en uno de ellos hace algo menos de un año, en Cádiz. Tras la gira, el cantante hizo una pausa para grabar otro disco en directo, Canta a Rubén Blades, homenajeando al cantante.

Esta gira supuso lo que todos estábamos esperando, la inminente llegada de un nuevo disco. El ya mencionado El último hombre en La Tierra. Un disco en el que nos cruzamos con todo lo anterior, sutileza, elegancia, rock, pop, resquicios de Los Ronaldos…

Este álbum, que abre en un ambiente de lo más cinematográfico con ‘La señal’, da paso a la suplicante ‘Santo, santo’ en la que nos enfrentamos a una trabajada melodía que cruza guitarras eléctricas mezcladas entre la crudeza y el casi imperceptible, pero necesario, punteo. Le sigue el single ‘Lo hago por ti’, una suerte de pop-rock, un tema pegadizo que mantiene la esencia y frescura de La hora de los gigantes; a continuación, la canción que da título al disco, ‘El último hombre en la tierra’, una canción inspirada por el tema ‘For the benefit of Mr. Kite’ del álbum Sgt. Peppers Lonely Hearts club band, de The Beatles, manteniendo el espíritu circense del mismo gracias a una trabajadísima instrumentación orquestal. La rockera ‘Cachorro de león’, con elegantes riffs de guitarra y una línea de voz amoldada a la perfección para la situación precede a la stoniana ‘Quédate’ y ‘Me dejó marchar’. Siguen los tintos rockeros, intercalando con el blues en ‘Todo el mundo arde’; y a continuación, en una montaña rusa de emociones, le sigue ‘Pétalos, rosas y desastres’, descrita por el propio Coque Malla como una canción “digna de Pimpinela”; para cerrar el disco con la melódica ‘El cambio interior”, con un gran juego de cuerdas acompañando a Coque Malla y su acústica antes de ‘Duerme’, la mejor manera de cerrar un disco: una nana a su hija.

Actualmente, Coque Malla está de gira presentando este trabajo, y las próximas fechas son:

  • 3 de junio- México D.F.
  • 11 de junio- Buenos Aires
  • 19 de junio- Madrid
  • 1 de julio- Jaén
  • 2 de julio- Orense
  • 8 de julio- Sevilla
  • 21 de julio- Valladolid
  • 12 de agosto- Vejer de la Frontera (Cádiz)
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