Conociendo a Vidal


A Vidal le gusta pensar y decir que no es de ninguna parte. Nació en 1980 en Nevers (Francia) de emigrantes andaluces. Vidal es un artista algo multidisciplinar: diplomado del Conservatoire Libre du Cinéma Français (Paris), cuando llegó a Barcelona con 24 lo primero que hizo fue dibujar a los clientes de un pequeño bar de jazz, luego tocar en bandas de rock alternativo del underground local como Paul is Dead (compartiendo escenario con Love of Lesbian, Madee, Christian Vogel…), montando algunos breves pero estimulantes proyectos como The Vertical Chamber (con miembros de Virüs, Lasers, Bremen). Según el momento y la corriente que uno dejaba atravesarle, probablemente se haya adivinado rock, folk, psicodelia, noise o la mitología de Serge Gainsbourg, incluso su latindad, venir a entrechocar y rozarse con otras reflexiones formales y algunos destellos propios. Cuesta definir la música que crea como cuesta definir el lugar del que viene. Vidal es un songwriter con apetito por descontruirse. Cual sea la experimentación y la influencia, siempre ha sido un melodista atento a la palabra, aunque sus obras más recientes lo acerquen a otros espacios. Tras trabajar con el productor Carles Delgado en los discos barceloneses (Rosebud y el doble Lp Solaris), escapar unos meses a Nueva York y donde alcance, mudarse a Madrid, obrar durante un año con la banda In the Luminol (con los miembros de Ganz, Miguel Burgos y Gema Vega, o David Gonzalez Cambray, colaborador recurrente de Marlango), el largo camino de despojarse siguió con el trabajo realizado junto al productor Xisco Rojo con dos discos nuevos, dos Lps: Fidelio y Tampopo, obras con las que Vidal toma la confianza que lo lleva hoy a producir obras sonoras para las piezas de baile contemporáneo de Poliana Lima o Lucia Marote Trejos, proyectos que orientan su necesidad, estos tiempos, ya no sólo tan melodista sino más atento que nunca a qué accidentes ocurran, retomando viejas intenciones y métodos, con la esperanza de que, de entre la forma olvidada surja algún abstracto sincero, verdades momentaneas. Fidelio vió la luz el 21 de mayo del 2014. Como en Tampopo, que saldrá en un futuro cercano, han participo a su realización muchísimos músicos, entre los cuales miembros de Marcus Doo & The Secret family, Persons, Yay, Berlina, artistas como Sergio Pueyo, Aaron Thomas, Vaz Oliver o Kiyomi Homma…pero otras grabaciones podrían ver la luz antes. Vidal es algo inesperado, melodioso, poético, profundo y diferente. Es un ejercicio de equilibrista, de funámbulo sin red con la nota sobre el hilo y la pálabra a punto de dejarle caer al vacío.

 

vida fidelio

 

La biografía original de éste autor sin duda supone una estimulante toma de contacto con una persona que va más allá de la música y concibe sus obras mediante diferentes lenguajes complementarios. Vidal ha tenido la amabilidad de dedicarnos unos minutos de su tiempo para que podáis descubrirle:

 

Podrías contarnos quién eres, qué haces y a dónde quieres llegar

Soy un músico que también le da por dibujar, escribir o filmar a ratos. No hay más. Conseguir pagar gastos y viajar de estas cosas sería un lujo. Uno  simplemente hace y acumula.

Vidal was here…¿dónde?

Por la frase diría que donde sea que dejó de estar.

Has tenido muchos proyectos musicales, ¿te consideras alguien inquieto?

No soy mucho de considerarme pero ya que voy despeinado y con las uñas comidas, digamos que soy persona de inquietudes… En todo caso, lo que varía de un  proyecto a otro son las personas con las que interactuamos. He tenido la suerte de trabajar con mucha gente talentosa, y, por instincto de supervivencia, de  empezar otra cosa cuando una acaba.

Tras ver tu actuación, es evidente que no eres un artista que quiera quedarse solamente en lo musical, ¿has querido siempre buscar una determinada puesta en  escena? ¿o eso ha surgido con Fidelio?

No es nada nuevo. La segunda actuación que he dado en toda mi vida, hace casi diez años, la di en Barcelona, con la primera formación de Paul is dead: Jenny  Suk (actual “Esponja”) en la batería y yo con la guitarra, los dos vestidos de negro y maquillados, en una casa extraña del barrio gótico con proyecciones de  pornografía kaleodoscópica sobre nuestro gritos (nos tiraron los vecinos cubos de agua por los balcones al salir, de tanto jaleo armado). Fue el mismo  concierto en el que conocimos al bajista Dani Llavador (actual “Montemadre”).  Me hace sonreir pensar en ello. En aquella época ya pensábamos en interactuar  en un futuro con gente de circo. Hemos organizado eventos/conciertos en los que compartiamos labor con escenógrafas, pintores, proyecciones… Siempre ha  habido ganas de colaborar con artistas diversos y crear una experiencia diferente. Ahora estoy trabajando con gente del taller Manomade de Barcelona (el  artista plástico SMOSS, la diseñadora de vestuario, Sofia Zunino). Kiyomi Homma estuvo bailando en los conciertos (algo entusiasmante con lo cual se desea  repetir, incluso con más bailarines en escenario)… Hay ganas de miles de cosas en ese sentido.

¿Qué has querido transmitir con esa bailarina sobre el escenario?

No he querido transmitir nada en particular. Le propuse a Kiyomi trabajar en ese sentido, lo estrenamos en la grabación de Fidelio en la que taconea, luego  lo experimentamos en conciertos acústicos. Era fabulosa la sensación de improvisar con un cuerpo. La gente se quedaba tan extasiada como nosotros, por  aquello de “lo inesperado”. Intelectualizar la cosa, pensar en pautas, viene luego y es un trabajo conjunto: según el tema, el momento, el lugar…

Eres un artista con múltiples caras y disciplinas, ¿vives de todo ello? (disculpa la pregunta indiscreta)

No vivo de ello. Siempre estoy pendiente de que salga algún currito de diseño o alguna página web por crear con mi socio. Cuando cae un dinero relacionado  con una composición, banda sonora, como ha podido caer ultimamente, tiene un sabor extraordinario y sólo desearía tener la suerte de que aquello se convierta  en una situación seguida. Es fabuloso.

¿Te sientes más cómodo con alguna disciplina que con otra?

No… experimento cosas muy diferentes con cada una… a ratos colma una disciplina todo el espacio durante un tiempo largo… pero los actos y las sensaciones  no son muy comparables para mi.

¿Por qué “Vidal was here”?

“Vidal was here” no es mi nombre (hay quien se equivoca…pero nadie se equivocaría si escribiese “Vidal estuvo aquí”: circunstancias). Necesitábamos un  nombre para la página web (que se volvió a utilizar para facebook un tiempo). Es la típica frase escrita en el baño de un bar o en un monumento turístico por  una persona de paso y deseando dejar rastro: la lucha contra el olvido, la necesidad de mear el camino, más aún para los que exponen arte. Esa frase era una  ironía y lo es cada vez más a medida que uno le va restando importancia al ser recordado.

¿El cambio de idioma en tus canciones es natural o premeditado, con un sentido determinado?

Natural del todo. Recién llegado a España, escribí en inglés, sin demasiada confianza como para hacerlo en castellano. Luego, alternando Lps en inglés, con  escritura en castellano con bandas, cosas de timing. En otro punto, retomé canciones compuestas en Nueva-York en inglés. Tengo un disco en francés, Tampopo,  que saldrá cuando llegue el momento adecuado. Salgo de una racha de temas ingleses por estar escritos en étapas en las que hablaba inglés en mi intimidad y  mis relaciones y necesito que me entiendan esas personas. Ahora viene una racha en español. Siempre es cuestión de circunstancias. Amo escribir en los tres  idiomas y, a más los practico, más sinceridad alcanzo… uso de recursos diferentes según el idioma en el que obro y no encuentro ningún significado lógico al  no escribir en alguno de ellos. No entiendo quién dispone de ese recurso y no lo usa (no hay argumento creativo convincente en contra). Si hablase ruso,  habría hecho algún tema en ruso.

Me ha llamado la atención la canción del Bonobo, seguida de “season of monkey”, ¿tienes algo con los monos?

Fue un tema recurrente… Tuve también una banda que se llamaba “The Vertical Chamber” (unas cajas en las que se experimentaba sobre depresión con monos)… de  ello se habla en varias letras también de la época. Era solo una fascinación por el primitivismo que alimentaba muchas de nuestras conversaciones. Yo me  había quedado muy impresionado por un libro de Kandinsky que hablaba entre otras cosas de la ausencia de concepto de belleza en la infancia. Recuerdo que  hablabamos tantísimo de que la verdad estaba en el desconocimiento más absoluto y que si no fueramos tan falsantes nos esforzaríamos más por caminar hacia  eso.

¿Qué son a lo que tu en web se llama “noises”?

En la antigua web (en proceso de renovación), hay un apartado “ruidos” en el que se encuentran simplemente escritos… sólo es un juego: comparando la palabra  al ruido como parásito.

¿Cuáles son tus fuentes, tienes alguna admiración por alguien?

Las fuentes son múltiples y cambiantes…Entre otros, he crecido con Serge Gainsbourg, John Lennon o Simon & Garfunkel en casa. Luego, no hay límite  estilístico…cosas del gusto solo. En el camino probablemente hayan importanto tanto el maldito último coro de la pasión según San Mateo como algunas  producciones de los Neptunes, Bernard Herrmann como Syd Barrett, Brian Wilson como The Replacements, Joy Division como Jacques Brel, My Bloody Valentine como  Neil Young…Hay un momento para escuchar la version de “Insensatez” de Joao Gilberto y otro para el “Backdrifts” de Radiohead. También espero que haya un  momento para olvidarse de todo esto…

¿Qué haces si pasas una temporada sin inspirarte?

No sé bien contestar. Cuando no hay ganas de hacer nada, no se hace nada: ver pelis, caminar, seguir y esperar…Suelo pasar de una cosa a otra. El vacío no  es un drama en sí. Lo preocupante es nuestra obsesión por ocuparlo con cosas que le dan sentido al paso del tiempo, cosas que nos parecen útiles. Aunque, en  este país en concreto, como artista, el desinterés de los políticos por generar conocimiento, la imbecilidad de los medios de comunicación masivos o el  nombrilismo de las comunidades alternativas te facilitan mucho el reflexionar sobre la inutilidad de nuestros actos y la subjetividad de nuestra aportación  al mundo. Sonriamos.

Muchas gracias por su tiempo.

Podeis escuchar su disco Fidelio aquí.

More from Aída Cordero Domínguez

Fotos de Los Fresones Rebeldes en el Ocho y Medio Club de Madrid

Facebook Twitter Pinterest LinkedIn WhatsApp Fotos del concierto de Los Fresones Rebeldes...
Leer más