(Sandy) Alex G apabulla en su regreso a España

(sandy) alex g
Foto: Jake Lee/WFUV
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«Bien el (Sandy) Alex G rockero, el de aire sureño, el intimista con teclado, el que se enfunda el traje de Elliott Smith y el que se equivoca con sus propias canciones», dice @PandaExtinto en Twitter. «Hora y media y 956 canciones habrá tocado», prosigue. Creo que nadie, jamás, podría haber hecho una crónica más certera del concierto que Alexander Giannascoli, es decir, (Sandy) Alex G ofreció el pasado 27 de febrero en la Sala El Sol de Madrid. Un espectáculo que, dicho así, tiene todos los ingredientes para aburrir y recibir críticas aniquiladoras. Sin embargo, Giannascoli, con 27 años de edad y 8 discos largos de estudio a su nombre –las colaboraciones son otro cantar–, demostró que sabe de sobra cómo montárselo para que el resultado sea justamente el opuesto. Nada de esto le afecta a él.

El estadounidense presentó por primera vez en España su último trabajo, el dulce House of Sugar, elogiado y adorado por la crítica y los fans de todo el mundo, colgando el cartel de todo vendido y acompañado de los británicos Pet Shimmers y su inquietante folk pop psicodélico.

Con el apoyo de un grupo de músicos impresionante que dejaron claro en un puñado de segundos qué eran lo que venían a hacer, (Sandy) Alex G abrió la noche con "Gretel", corte de su último disco. No es una canción cualquiera, sino que es una de las que mejor representan el estilo de Alex: acaramelado, melódico y no sin una sonoridad oscura aterciopelada que solo él es capaz de conjugar de forma tan natural. Un buen comienzo que subió la temperatura para llegar al punto de ebullición al hacer sonar la segunda canción, "Southern Sky" –también de su último elepé–, recibida entre boatos y llevada a cabo con la colaboración de una sala entregada, tanto que parecía recién aterrizada del sur de los Estados Unidos.

Estaban sonando estupendamente. Lo hacían de tal manera que el sonido se reverberaba en las entrañas, haciendo sentir la música.

A partir de aquí, el de Pennsylvania apretó el acelerador, como si compitiera en una carrera para ganar algo, aunque no se entienda el qué o a quién, porque el público ya había capitulado con las distorsiones que abren "Gretel". Si bien se centró en el largaduración que venía a presentar, tampoco faltaron cortes de sus anteriores trabajos. Así fue paseando de la recia "Kute", perteneciente a Trick, al sonido aplastante y trastornado del "Brick" de Rocket, y permitiéndose cruzar por una "Thorns" de Beach Music que meció a la sala sumiéndola en una paz cósmica.

Habían sonado ya dieciocho canciones, ni una menos, cuando Alex hizo el paripé protocolario y se despidió. Pero las luces no se encendieron y, en lugar de eso, a oscuras la audiencia entonó la canción que, y no sé si lo digo con lástima o algo de querencia mixta a añoranza, con más fuerza y unidad se coreó en toda la noche: "My Heart Will Go On" de Céline Dion. Sigue siendo una canción que mueve cosas, que a su manera une en el recuerdo de otra época y sobre esas premisas se abrió el encore, con la íntima y envolvente "Fell". Y el tiempo se paró.

Esa fue prácticamente su última elección, ya que entonces dejó que el público tuviera el voto mayoritario para seleccionar lo que quedaba de setlist. Así se disfrutó de una de sus joyas más mestizas e impresionantes, "Gnaw", o de "Icehead", de su álbum DSU –olvidado por completo hasta el momento–. También hubo tiempo para que Florrie y Lexie de Pet Shimmers volvieran a salir al escenario para interpretar con tristeza la necesidad y el rechazo que flotan en "Brite Boy".

«Sing it for me, baby, play my song / I wanna hear your daddy sing along» cantó Alex en "Mary" y así se quedó la audiencia cuando, con esta canción, el estadounidense dio el concierto por finalizado.

Esta vez sí se encendieron las luces y podía verse en la cara de los allí reunidos, que aún pedían más pese a estar extasiados y embotados por igual. (Sandy) Alex G ofreció un concierto apabullante, de sonido sensacional y con el carisma de una explosión contenida. Patente quedó lo que bien dijo @PandaExtinto, había sido hora y media y lo que parecieron 956 canciones y, sin embargo, bien podría haber seguido otro tanto.

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