Mejor morir de magia con Rufus T. Firefly

No hay lugar más emblemático para la música independiente que la madrileña sala El Sol, conseguir tocar allí es todo un mérito y lograr llenarla es más difícil todavía, pero a los Rufus T. Firefly les dio igual que fuera un miércoles, que haya crisis o que la noche madrileña esté de declive. Ellos y su música abarrotaron la sala.

A las 22:30 y con un público expectante el quinteto madrileño subía al escenario, el primer corte, “La historia secreta de nuestra obsolescencia programada”, comenzó lenta y contenida para llegar al éxtasis instrumental. Le siguió “Test de Voight-Kampff”, el público coreó como si de un mantra se tratase el “es imposible parar su luz”; no se me ocurre una frase mejor que esta para definir a Rufus T. Firefly, son un grupo que en cuanto pisan el escenario lo inundan de una luz propia que sin duda con el paso de los años subirá más y más de intensidad. Tras “El día de la bicicleta” llegó uno de los momentos más intensos de la noche con “Asa nisi nasa” en el que el público se desató y con palmas acompasadas acompañó al grupo en todo el estribillo.

Víctor salió de su ensimismamiento musical y mirando al respetable fijamente dijo un simple “gracias”, pero fue el “gracias” más sincero que he oído en mucho tiempo, de esos que se dicen desde dentro y se expresan con los ojos. Con “Ruidos y sueños” los madrileños volvían a la carga, Víctor con su acústica llenaba la sala con acordes intimistas, el público estuvo a la altura dejándose la voz llenando silencio de Víctor en el “fuimos héroes de historias imposibles”, el tema terminó con la marca de la casa, el taladro. Los Rufus querían hacer de la noche algo mágico y nos regalaron un adelanto de su nuevo trabajo, la canción elegida para la presentación fue “Alt”.  Tocaba ponerse emotivo con “(escribe aquí el nombre de la persona que más quieras)”, Víctor acuclillado, guitarra en mano, tocaba los delicados acordes del inicio a los que siguieron los marcados ritmos de Julia.

Nos acercábamos al final del espectáculo cuando subió al escenario Daniel Arias, cantante del grupo Pasajero, puso su voz a las órdenes de los Rufus y cantó “Incendiosuicida”, pocas veces se ve a un grupo tan agradecido con una colaboración, Víctor era incapaz de disimular una gran sonrisa de satisfacción. Y llegaba el supuesto último corte, “Dentro de 7500 años”, en el que Julia hace gala de una preciosa voz, los miembros del grupo fueron abandonando progresivamente el escenario, hasta quedar éste vacío. Entre aplausos el público pedía más y Rufus T. Firefly reapareció para poner el broche final con “El gran salto”, una increíble versión de “Elephant” de Tame Impala y por último “La gran mentira”.

Se nota que estos chicos tienen muchas ganas de directos y si al final moriremos igual mejor que sea viendo a Rufus T. Firefly sobre un escenario.

Fotos: Aída Cordero

También te pueden gustar:

Deja un comentario