Los Sex Museum siguen en forma

Sala El Sol. Lugar de noches de funky, bossa nova y disfrute de la vida. El demonio vestido con sus mejores galas y su sonrisa más amplia. Sonrisa de ganador. La picaresca y el saber donde vas a terminar. Las luces satánicas estuvieron presentes durante toda la velada. Era sábado, enero, pero no llovía. Había concierto de Sex Museum. No era noche de chubasquero, pero sí de pernoctar.

Para ponerse en situación, hay que empezar diciendo que Sex Museum se creó en el año 1985. Servidora aún no andaba de camino y desconocía qué le depararía la vida. Después de casi treinta años, que una banda se mantenga aún en la cresta de la ola, con sus idas y venidas, pero aún en el filo, es de por sí meritorio. Seguidores de todos los colores vimos pulular desde la esquina baja de la Sol. Servidora tenía al flanco izquierdo a un grupo de púberes groupies y a la derecha a sus padres moviendo caderas y cabeza como si de la voz de los Pardo se tratase. Esas caderas dándole al rock unos escalones por encima de nuestras figuras. Un veinteañero casi imberbe hacía playback de solo de guitarra. La música es esto. La no edad.

La sala estaba hasta los topes. Puntuales a la cita, se buscaba acomodo en la segunda barra pero incluso allí era imposible. La cruceta sería una opción óptima para ladear la cabeza al ritmo de los riffs, los teclados de Marta y los particulares vecinos de concierto que una encuentra en estas salas. Rock actitud que dirían algunos. Alma de crooner de whisky en mano con cierto deje cañí. Esta particularidad fue palpable en cada uno de los temas que sonaron de su último disco, Big City Lies como “La Californiana”, “Holy Shit” o el rara avis que es “Judee Sill”, tema en español. Pero no sólo del último trabajo se trataba, ya que también retomaron canciones de discos anteriores, hits en la memoria de muchos de los presentes. Fue el caso de “I”m Falling Down” o “Black Mummy” y, siendo las estrellas de la noche, de las versiones ya míticas de cada concierto de Sex Museum: su particular homenaje a Deep Purple y Beastie Boys con “Smoke on the Party” (con su amigo de Agapo) y el “Danger (Danger!) High Voltage” de Electric Six. Si es que, quien no baila es porque no quiere. Eso o porque se nos va uno de los hermanos Pardo se va a tocar con Amaral.

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