Adiós Ojete Calor, adiós
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Crónica de la despedida de Ojete Calor, el pasado 11 de octubre, en el T Club de Madrid junto a Rick Brendan.

Rick Brendan está en la casa.

Así de contundente comenzaba la noche del 11 de octubre, la que será recordada como la noche del subnopop elevada al cuadrado.

Ojete Calor dicen adiós a su aventura musical, pero antes de marcharse a su planeta quieren despedirse de los simples terrícolas por todo lo alto, reventando el T Club de Madrid a base de música, bailes y carcajadas. Para esta difícil misión confiaron en Rick Brendan, quien se encargó de caldear el ambiente con un novedoso formato acáustico, es decir, que Rick esta vez no iba escoltado por su habitual banda sino que sobre el escenario tan solo se encontraba el cantante acompañado por su guitarra-corazón. El freak-show comenzó y tanto los fans incondicionales como los primerizos corearon los pegadizos estribillos, se desgañitaron dedicándole numerosos “MOTHERFUCKER” a Brendan y despidieron al músico con una bonita versión de Los Ronaldos, el clásico “No puedo vivir sin Rick”.

Entre el respetable se mascaban los nervios, miraban el reloj constantemente y no paraban de morderse las uñas, y no es para menos, los minutos previos para ver a los astros del subnopop siempre se hacen eternos, como cuando tienes una pizza en el horno y la miras fijamente, el tiempo pasa y pasa y la pizza sigue sin estar lista, pues igualito. Ojete Calor, como son muy campechanos (sí, como el ex-Rey pero en guapos) empezaron el show sin hacerse rogar. Las luces se apagaron, el telón se abrió y una gran pantalla nos daba la bienvenida al último espectáculo de Ojete Calor, para luego fundirse con el videoclip de “Se tiene que ir ya”, que cuenta con la inestimable colaboración de la madre de Aníbal. En el último estribillo de este tema por fin aparecen en escena Ojete Calor, ataviados con sus mejores galas, Carlos Ojete con un vestido de comunión a estrenar para tan gran ocasión y sus habituales botas negras de punta que brillaban de limpias; Aníbal Calor con su chaqueta de lentejuelas recién traída del tinte y un pantalón naranja que tan poco pega pero que él lleva con una elegancia innata. Pero en este mundo no todo son risas y eso Ojete Calor lo saben muy bien, ellos cumplen una gran labor cultural con la sociedad, y no la olvidan ni aunque sea su concierto de despedida, por eso antes de meternos en materia musical Carlos Ojete nos quiso deleitar con la breve lectura de “El Quijote”.

 

Con “agua dulce, agua salada…” Ojete Calor comenzaron el recital, pero el dúo quería hacer un espectáculo digno de recordar y por eso, como si en un sillón de El Diario de Patricia se encontrase, Aníbal quiso compartir con el público  su abducción, y allí, ante los espectadores narró su experiencia alienígena, detallando las pruebas a las que fue sometido, sonda anal incluida. Escalofriante.

Bailes esperpénticos, letras ácidas y comentarios mordaces hicieron las delicias del público, que no paró de reír ni un solo instante, daba igual el tema a trata, pues Carlos y Aníbal podían contarnos la triste noticia de que los seres humanos solo usamos el 10% de nuestra capacidad mental o los trágicos casos de niños que parecen viejos y ahí la gente se partía, sin respeto ninguno por esa minoría infantil pero a la vez nonagenaria que no sabes si llevarla de botellón o a Benidorm (con los viejos) y como sobre este tema Ojete Calor están muy concienciados la cantaron dos veces, porque es un hitazo y como tal merece ser escuchada, gritada y bailada, “porque eres VIEJOVEN”.

Pero el show no quedó ahí, Ojete Calor quieren ser recordados como los reyes del subnopop y por eso organizaron un concurso entre sus fans y deglutieron con mera satisfacción las heces de dos afortunados, y eso amigos es sacrificarse por su público y no hay más. Las sorpresas continuaron, nos deleitaron con la exhibición de sus maravillosas voces a cappella, pero había un problema, las canciones eran instrumentales aunque ellos con la experiencia que les ha dado tantos años sobre los escenarios supieron salir del paso con éxito. Y aun hubo más, un maravilloso número en vivo y en directo de sombras chinescas que nos dejaron a todos con el culo torcido con el rostro de Lauren Bacall en “Casablanca” como final, una delicia para los sentidos.

Para rematar la noche Ojete Calor cargaron su artillería más pesada y se despidieron con sus grandes hits,0,60” (de la cual no voy a hacer ningún comentario porque todo lo que puedo decir podría ser utilizado como 0,60 y entraríamos en un círculo vicioso), “Cuidado con el cyborg”, un drama social que ha creado más alarmas entre la población que el ébola y por último “Viejoven”, que como es un temazo pues se despidieron con ella.

En una hora y media Ojete Calor se despedían de un Madrid lluvioso que lloraba su marcha, pues ahora que los reyes del subnopop se marchan quién ocupará su lugar, ¿quizá Chenoa? ¿Algún internacional de la talla de Bieber? Sin duda hay muchos candidatos, pero nadie brillará tanto como lo hacen Carlos Ojete y Aníbal Calor.

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