Fuckaine, umami y viajes en el tiempo en Madrid
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Crónica del concierto de presentación del Pizza Valentine (Industrias Bala, 2016) de Fuckaine en la sala Maravillas de Madrid. Electrónica, años noventa y viajes en el tiempo sin drogas sintéticas.

Pizza Valentine (Industrias Bala, 2016) llegó hace unos días a nuestros oídos y se esperaba su estreno en directo en Madrid en la misma noche del 2 de diciembre. Por problemas administrativo-legales en la sala, se pospuso la cita tanto en fecha como en día, dando al oyente una semana más para digerir el revoltijo de sabores que se escondía tras la italiana pizzeta plagada de colillas, bacon y serpientes. Después de varias escuchas no es raro que la palabra umami se reproduzca en tu cabeza como si de la mejor publicidad subliminal se tratase. Profundo y delicioso. Por si había dudas sobre cómo sería su directo, Fuckaine las despejó desde el primer minuto en el que aparecieron sobre el escenario de Maravillas Club el pasado viernes.

Noche de puente, de cambios de última hora. Noche con un frío que se colaba en el tuétano aunque tu cuerpo se quisiera hacer el presumido. Así pintaba el viernes 9 de diciembre en el centro neurálgico de Malasaña. No era suficiente para que los consumidores de bebidas callejeras no siguieran siendo fieles a su religión. Además de estas rutinas ya adquiridas, la noche dio el protagonismo a las sorpresas que se citaban bajo una dirección: San Vicente Ferrer, 33. Fuckaine está lejos de ser un hype y lo demuestra con cada nueva publicación que sale de sus cabezas. Su última (y bienvenida) rareza ha sido ofrecer un disco ecléctico, electrónico, noventero y sentimental (aunque no lo parezca). Tuyo es, mío no que rezábamos en las misas.

Este Pizza Valentine llamaba a filas en la citada noche y el público no quiso perderse el re-encuentro con su pasada adolescencia, tomando posiciones ya desde los primeros compases de la banda que hizo los honores de precederles: Bware. También bajo los daños colaterales del cierre de El Sótano, el proyecto de Javi Agl amenizó con su mezcla de indie rock hispano y ciertos visos de punk que se ejercitaban a golpe de remo mientras la Dougall’s Raquera trabaja lo suyo. Media hora más tarde tuvo su momento de manera subliminal el nuevo trabajo de Mihassan, ya que su “Estoy muy guapo” y adheridos sonaba mientras se hacía el cambio de banda. Nada mejor que darse una vuelta por la sala, saludar a conocidos y encontrarse con las figuras de Julio Ruiz, Jorge Obón, el señorito Xirón, Jupiter 6, los compañeros de Industrias Bala o No Crafts. Gente guapa, ambiente cool y Fuckaine en la antesala. Ojo, compartiendo camerino con un invitado sorpresa que conoce de primera mano la buena cocina italiana y lo mismo te arregla las tuberías que vuela gracias a sus píldoras mágicas: Super Mario Bros.

Mientras sonaban los primeros acordes de su intro “Fack to the Buture” todos recuperábamos el acné juvenil y nos íbamos enamorando a cada minuto de nuestros vecinos de al lado. La nostalgia, los juegos callejeros y la epilepsia de las vídeoconsolas iban sucediéndose mientras interpretaban temas como sus dos primeros singles, la popera “Ode to repetition” y “I Will Bring You Down,” y los pedales hacían de las suyas. Voces cacofonadas, chows en pantalones cortos y una cohorte de bailarines entre el público a los que sólo les quedó llevar pancartas con “Fuckaine, capullos, quiero un hijo…no rima”. Faltó doble de “Pepperoni” y el guiño mezcal de “Grecas”, pero los presentes pudimos viajar al pasado sin necesidad de LSD a través de “Expo 92” (sí, la chapa estaba en el peto), uno de los temas que se mantiene fuerte en las apuestas como próxima canción del verano. Tropicalismo, PatoAventuras y mucho insienso. Fuckaine continuaban de viaje con “Tale from Cairo” y no hacían ascos a sus temas anteriores como “Kahuna” o “Hooray”, también pasados por su nueva faceta barman. Mundos de la piruleta mutando en lugares lúgubres mientras la música suena en ambientes turbios. Ah, la vida era esto. Gracias, mamá. Sólo faltó una versión de “Ritmo de la noche” para tocar el cielo con los dedos.

Es posible que alguna de las canciones citadas realmente no formara parte del setlist: culpa de Fuckaine. Cada vez que les veo en directo me ofrecen una nueva mirada (ojiplática y sonriente en este caso) y el embrujo me hace vivir y escribir sensaciones experimentadas bajo ondas electromagnéticas que desvirtúan (o no) mi habitual sentido común. Soy fans, qué le voy a hacer. Pizza Valentine ha llegado a finales de año, pero bien podría situarse entre el mejor disco nacional de 2016 y del venidero 2017. Si se trata de arriesgar y jugarse el pellejo, ellos lo hacen con cada nuevo disco. Y sí, como prometieron, su directo fue más ruidoso, elevado y divertido. Umami, titis.

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