Enter the Void: de cara en lo profundo 
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La cuarta entrega de Enter the Void presentó a lo mejor del talento nacional e independiente colombiano de música electrónica.

Las fiestas undergound en Bogotá se han convertido en un foco de música increíble en los últimos años. Explorando distintos géneros, catapultando nuevos artistas y construyendo nuevos proyectos, esta clase de eventos ya hacen parte indispensable de la vida cultural capitalina. De esta forma, ya han sido varias la noches en las cuales hemos podido gozar de eventos sorprendentes, y que muy satisfactoriamente, han sido concebidos en las mentes y las manos de jóvenes dispuestos a arriesgarlo todo por una pasión en común: la música, y es esta misma pasión la que ha logrado juntarlos para ofrecerle a un público ávido de nuevas experiencias, propuestas que poseen un potencial casi icónico, y que de ser conducidas en la dirección correcta, estarán por dar mucho de que hablar, y ojalá por mucho tiempo.

Un pequeño abrebocas de lo que acabo de mencionar fue la pasada noche del 02 de junio, en la cual desde un punto secreto de la urbe (y ya no tan secreto para sus asistentes), se llevó acabo la cuarta edición de Enter the Void, un circuito que desde el año pasado ha logrado convocar lo mejor del talento nacional en diferentes recintos para darle rienda suelta a largas horas de música ininterrumpida. En sus pasadas entregas, hemos podido contar con la presencia de personalidades de la escena electrónica colombiana como Memek (Juan Ayerbe), UrBrave (Juan Pablo Bravo y Alejandro Uribe), Statik, Spike y Seb Mildenberg, junto a talentos emergentes y artistas locales como The Consciousness, Joseph, ApolonicLe Vrokn Conde, Diaphanous, Drachenberh, Mike Acero, Richard Du-ArteMarco Ganesh, quienes han logrado hacer de este, uno de los acontecimientos independientes más aclamados por los seguidores de la música electrónica actualmente en la capital.

Para esta versión, el line-up estuvo liderado por nada más y nada menos que Julio Victoria, acompañado por el sensacional Sebastián Markovich, desde Medellín, dos de los actos más importantes de estos momentos en el país. Junto a ellos, también pudimos escuchar a Hall Guillén, DJ y productor bogotano, quien es también la mente detrás de este gran proyecto, acompañado por Nuclear Digital Transistor, BohamLAMATMiguel Lega. Durante lo que fueron 12 horas de música continuas, logramos disfrutar de diferentes sets que abordaron muchos y muy variados estilos musicales que nutrieron impecablemente todos los gustos y sobrepasaron las expectativas de muchos de los asistentes, quienes nos llevamos muy gratas sorpresas a lo largo de la noche.

El encargado de dar comienzo al desenfreno musical fue el DJ y productor bogotano Kevin Franklin, también conocido como LAMAT, reconocido entre el público por sus sets llenos de color y sobretodo mucho ritmo, logrando combinar estilos como el deep techno y el house de una manera sincopada y sutil, pero sin perder fuerza y poder. A él, le siguió en escena Miguel Lega, muy reconocido DJ nacional, trabajando con sellos y promotoras tan importantes como THC Recordings y The Mothership Agency. En sus sets, Lega se caracteriza por mostrar una combinación de sonidos enérgicos y fulgentes, capaces de encender inminentemente la pista de baile.

Continuando con el time-set de la noche, al escenario llegó el dúo bogotano Nuclear Digital Transistor, conformado por Pal vs. Pix, quienes en su sonido se clasifican como house wave, lo cual proviene de la combinación de sonidos propios de la música house y el new wave de los años 80, también conocido dentro de otras ramificaciones del gigantesco árbol de la música electrónica como italo disco. Sin duda, esta fue una de las presentaciones más sorprendentes y asombrosas de la noche, por un lado, siendo ellos los únicos exponentes de este brillante y futurista sub-género musical, nos lograron deleitar con una amalgama de sonidos que hicieron  que nos sintiéramos como volando entre estrellas llenas de colores, y nos convirtieron por un breve instante en cosmonautas sobre aerodeslizadores rumbo a una misteriosa misión, saturada con dulces armonías y contagiosos ritmos entrelazándose por el espacio intergaláctico.

El turno comandando la noche le seguía a Hall Guillén, y con su presencia se le daba inicio a la esperada e inevitable sesión de techno que estaría por dominar el resto de la noche. El estilo de Hall es predominantemente melódico, pero conserva todo el impulso y vigor característico del techno, invadiendo tenuemente los oídos de los presentes, quienes sin esperarlo, terminamos atrapados por una vaporosa y sin embargo inescapable capa de sonidos, provocando los más inadvertidos pasos de baile entre el público.

Pasada la media noche llegaba el turno para Julio Victoria, quien con su inconfundible presencia y su majestuosa actuación, logró una vez más cautivar las almas de los centenares de danzantes con un set rebosante de magia y sensualidad, como ya es acostumbrado en sus impecables presentaciones. Así fue como este ídolo de la música colombiana le entregó el control de las tornamesas a Markovich, quien venía preparado para destruírlo todo (en el mejor sentido de la palabra) y coherentemente reconstruir las bases sonoras de la noche con una sesión de techno fulminante, auspiciando así una atmósfera llena de espontaneidad y dándole la bienvenida a los sonidos más lujuriosos y oscuros de toda la travesía. Fue sin duda una combinación exitante y seductora de consonancias y melodías, desenvueltas en tracks tan sugerentes que lograron estremecer contundentemente a los espectadores, maravillados por la música en todo su estruendoso y argénteo esplendor.

Finalmente, Daniel Hernández también conocido como Boham, fue el encargado de darle a la noche un cierre con broche de oro. Como ya es costumbre, Boham hace uso del inconfundible y refinado sonido de los vinilos para comunicar la experiencia musical. En su vinyl set, Boham tiene la capacidad de transmitir sonidos tan potentes y elegantes que sólo existe lugar para el goce y la fruición intensos, conspirando inteligentemente a favor del público alegremente exhausto de mover sus cuerpos al compás de los sonidos electrónicos más innovadores, entregándose a un viaje totalmente controlado por la música.

Aún se espera mucho más de este atrevido y valiente proyecto, en el cual no solamente la música, si no el arte audiovisual y fotográfico, patrocinado por los lentes de Alejandro El Gato Acosta, Miguel Ángel TorresJosé Mejía, además del show visual de los VJS Huntertexas e Improllektive, están haciendo de Bogotá una fuente gustosamente renovable de proyectos artísticos a grande escala, formulando conceptos que cada vez se arraigan más a la cultura urbana y la escena independiente en Latinoamérica.

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