Detergente Líquido a borbotones en Madrid

Crónica del concierto de Detergente Líquido en Madrid, en la céntrica sala Maravillas Club. Verdades, globos, puñales y bolsillos llenos de pañuelos usados.

Finales del verano de 2016. Madrid capital. Chalé con piscina. Telescópicas. Detergente Líquido en acústico en versión dúo. Y nació el amor. Sólo fue necesario prestar cierta atención y disfrutar del agua en los pies. Dejar que la sensibilidad no se quedara en el gusto del ron-cola de turno. Nos dejaron con la miel en los labios, pero para nuestra suerte declararon que en unos meses publicarían nuevo material. Y así fue. Mirad lo que me habéis hecho hacer. Por favor (Familia Palmer, Discos del Paseo) llegó hace unas semanas y, con ella, su gira en eléctrico.

El pasado viernes 17 de febrero, servidora volvió a uno de sus tugurios preferidos de Malasaña, un Maravillas Club renovado con un sonido siempre perfecto. Gracias Chema. Este regreso llevaba marcado con fosforito en el calendario de pared: Detergente Líquido subía al norte a presentar su último lanzamiento y una no quería perderse el directo de estos andaluces. Con una anticipada colapsada y una sala hasta los topes, El Buen Hijo se encargaba de calentar el ambiente con un público con ganas de jugar al karaoke y bailar como en las películas americanas. La situación no podía ser mejor: dos globos “D” y L” mayúsculos presidían el escenario, a los que se les unirían más iguales durante la velada.

Detergente Líquido se presentaron y dejaron claro desde el principio que ellos venían a cantar y tocar. Hablaron poco, congeniaron desde el principio con los presentes y se tomaron su tiempo entre tema y tema sin prisa. Como dato curioso, la sala estaba llena de parejas de estética hipsteriana en contraposición con la temática de la mayoría de temas del repertorio de Detergente Líquido: un claro manifiesto contra las modas. Tras sus líricas construcciones y sus melodías pop desguazan la irrisoria estructura que sustenta la sociedad actual: crea una imagen exterior atractiva para ser aceptado por los demás. Un realismo observador que se alimenta de la fatalidad rutinaria, esa que aparece cuando se apagan los focos. No es la magdalena de Proust, es dejarse la llave de casa puesta.

Detergente Líquido se mueve entre los inicios de La Casa Azul, en los que el pop ganaba a la electrónica (“El amor en la era del Aliexpress”), el indie noventero de voz femenina de La Buena Vida (“El cantante de boleros”) y la incólume presencia de Los Planetas y todo su rastro interplanetario (“Gennaro Gattuso y su cadencia cercana al punk). Pero no sólo. También nos interpretan a unos Belle & Sebastian hiper-realísticos donde la cotidianidad se abre paso a hostias (“Grimas y meriendas”). La dulce voz de Nuria y la aparente normalidad del perfil de Alberto esconden unas letras llenas de aristas, verdades nunca dichas a la cara y una crítica por lo socialmente bien visto. Ser guay no es como nos han contado. “Demasiado brutos para el indi”.

No les gusta León Benavente ni bailar, pero la parroquia sí que quería ser parte de ese baile de primavera de las películas norteamericanas y se sintieron más yankees que nunca cuando tras “Aversión” se marcaron una cinéfila versión de “Be my baby”. Sin sandías de por medio. La party fue una constante y el buen ambiente fueron aún más patentes en el fervor mostrado por los presentes en temas como “Poesía eres tú, Robocop”, “Hay gente haciendo cola para lavar el coche”, “Las farolas de la autopista” o en el eurivisivo “131 bpm”. Pon un concierto de Detergente Líquido en tu vida. Lo agradecerás.

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