Cómo acreditarse para un evento musical


Lo prometido es deuda, y hoy vamos a enseñaros, a explicaros, qué debe hacer una persona o medio para acreditarse a un evento, o al menos intentarlo.


Empecemos por el principio. Acreditarse consiste en ir a un evento bien “gratis”, o bien con algún privilegio (entrar con cámara réflex) a cambio de una crónica posterior de él, y en la mayoría de casos de una publicidad previa. Lo habitual es ponerse en contacto con el servicio de prensa o management de la banda o artista para solicitar la acreditación, y en caso de que no nos hagan caso o no los encontremos, con el promotor del evento. No sabemos exactamente cómo funcionan las cabezas de estos representantes públicos de los artistas, pero usando cierta lógica podremos trazar el camino hacia las respuestas. Si estamos tratando con una banda desconocida, emergente o en general desconocida para el gran público hindi, lo normal es que obtengas la acreditación, aunque si son tan desconocidos… ¿No será mejor pagar por la entrada? A ellos les interesa tener publicaciones, reseñas, crónicas o lo que sea acerca de su trabajo, y tu medio/web/blog va a ser un grano de arena más hasta componer una montaña que los haga visible. Lo complicado viene con los grupos ya famosetes o directamente famosos, cuyos servicios de prensa en ocasiones pueden pasar de ti como de la mierda.

¿Qué pensaran de ti estos servicios de prensa o management? ¿Les interesa perder el dinero de la entrada a cambio de publicidad? Esta respuesta depende del medio al que pertenezcas por supuesto. Todos sabemos que si la Pitchfork le da un diez a un disco que consiste en escuchar como un tío caga, miles de personas acudirán a su directo, ya que la Pitchfork le ha dado un diez y lo ha calificado como “la naturalidad hecha música, ha reinventado el género“. Con este ejemplo, simplemente queremos hacer ver que si tu medio es famoso, no has de tener ningún problema. ¿Pero y si lo que tienes es una web o blog de dudosa fama? Pues tienes una entrada gratis para jugar a la ruleta, en ocasiones puedes tener suerte, y en otras muchas no. Es complicado saber cómo miden estos servicios lo lejos que llegas, porque la mayoría de ocasiones no te piden ningún dato acerca de tu medio. Hay varios factores que pueden jugar a tu favor, o en tu contra. Normalmente podemos esgrimir como armas el número de visitas que tengamos, los seguidores en Twitter, los “Me Gusta” de Facebook y dentro de esta red social las estadísticas de alcance de nuestras entradas. Suponemos, que los servicios de prensa que hagan su trabajo medio bien mirarán al menos los seguidores y los “Me gusta”, que los que trabajen medio bien y tengan un buen día te miren tu ranking web en Alexa, y los que se lo curren al completo te pidan tus datos de visitas y el alcance medio que tienen tus entradas en Facebook.

Pero tras esgrimir el alcance de estas armas que tenemos a nuestro favor, también debemos deciros que pocos servicios de prensa piden tantos datos. Suponemos que en el proceso de aprendizaje para ser jefe de prensa, enseñarán una foto de un tipo con granos, con un flequillo hasta las cejas (para taparse los granos obviamente), con una barba formada por tres pelos y con unas Wayfarer de imitación y dirán que es bloggero. Es complicado superar esta imagen, en ocasiones detrás de una web o blog hay chicos y chicas de buen ver y trabajadores, aunque quizás seamos una excepción.

¿Cuál es nuestro consejo? Que vayáis al ataque. Dad vosotros mismos los datos sobre vuestra web y redes sociales desde un inicio, tened publicada ya una entrada a modo de publicidad para el evento, y mostrad crónicas anteriores para hacer ver que sois tipos de fiar. Todo esto no garantiza el éxito, pero sí os acerca a él. Nosotros, desde nuestra experiencia, podemos decir que en ocasiones no nos han contestado, que otras veces nos han dicho que nos hagamos eco del evento para lograr la ansiada acreditación y después nos han dicho que no, pero la inmensa mayoría de veces, desde que empezamos, hemos logrado acceder a casi todo lo que hemos querido. Y es que al final, una buena publicidad previa, unas buenas fotos y una buena crítica bien valen una entrada o la posibilidad de acceder al foso con tu réflex.

No acabamos el tutorial aquí, como sabemos que algunos sois muy valientes os vamos a comentar un par de cosillas más. Lo primero es que queda feo ir gratis a un evento y después criticarlo. Pero no, no queremos que seas un hipócrita, aunque muchos te recomendarán que no escupas en el plato que te da de comer. En nuestro caso, lo que solemos hacer es una crítica bien construida de lo acontecido, y después rezamos un rato para que no nos corten el grifo de acreditaciones en caso de que la crítica sea algo negativa. Siguiendo con el ejemplo del tercer párrafo, algunos medios dirán que el tipo que cagaba clavó los sonidos del álbum, mientras que otros diremos que no dio una, que se puso nervioso y que necesita más ensayos (sí, nos encantaría ir a un concierto de un tío que caga, ¿pasa algo?).

Para ir terminando, el mundo de la música tiene que mejorar tanto como el resto de “mundos”, y uno de los aspectos en el que tiene que mejorar es en este, porque ni la posición de la prensa, ni la de los artistas es la misma de hace diez años. No es que se deba acreditar a todo el mundo, ni mucho menos, pero sí que se debe un respeto a esos medios de base que mantienen vivas las ilusiones de muchos de los que están empezando (algunos llegarán a ser grandes), e informan a las masas sobre lo que ocurre en la música.

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