Clamores se rinde a Travellin’ Brothers

Travellin´ Brothers Little Band
Por Carlos Melchor.

Cuna y templo de la música en directo del castizo barrio de Chamberí, la sala Clamores es decana en traer espectáculos que gastronómicamente tendrían el adjetivo de delicatessen. En esta ocasión, el gusto fue para Travellin’ Brothers.


Sinceramente, en ciertas ocasiones resulta harto complicado escribir sobre qué ocurrió cuando lo importante era estar allí y dejarse llevar por estos bonachones que estaban sobre el escenario. Cualquier palabra estará de más. O de menos. Cualquier adjetivo será insuficiente para traspasar la epidermis tal y como ocurría el viernes noche.

En primera fila, donde cada escupitajo te hace sentir una privilegiada por estar allí, nos sentamos para empezar un viaje por la América profunda de la mano de una formación vasca que muda la piel dependiendo de la actuación, capaz de tocar con seis personas o con dos equipos de fútbol al completo sobre el escenario. Magnolia Route es el título de su último trabajo, disco con el que hacen un recorrido por todos aquellos sonidos que forman parte del folklore norteamericano como son el country, el jazz, el blues, el mambo o el swing. Un disco redondo que, sin embargo se queda pequeño cuando tienes la suerte de verles en directo. No quiero ser malhablada, ¡pero son jodidamente buenos!. No importa que no tengas ni puñetera idea de música, que nunca les hayas escuchado anteriormente ni que en la vida se te haya pasado por la mente hacer caso a esos estilos alejados de las masas. Con cada acorde, cada riff, cada solo, cada monólogo, cada interpretación comprobarás como inexplicablemente tus piernas se mueven a su ritmo, tus ojos no pueden quitar la mirada y tus manos deciden palmear y olvidarse de tomar notas en tu cuaderno de Mafalda. Bien fuera en primera línea de playa bien mirando los toros desde la última barrera, el disfrute de estar viviendo un momento único iba en aumento con cada tema interpretado. Se llamase ‘Come To Daddy One More Time’, ‘Say You’ll Be Mine’, ‘Creolle Queen’ o ‘Love, Joy & Happiness’. Se tratase de un monólogo improvisado o de problemas técnicos con la correa. Se tratase de un final apoteósico donde tanto los Travellin’ Brothers como el público compartieron espacio en el foso en una absoluta hermandad. Juraría que los grandes que figuraban en las fotografías añejas de las descorchadas paredes también aplaudieron y creyeron haber vuelto a su Louisiana natal. Simplemente increíble.

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