Celebramos el 15º cumpleaños de Ochoymedio con Carlos Sadness

Carlos Sadness en Ochoymedio (Sala But)

El mítico club madrileño Ochoymedio cumple 15 años desde su apertura. El pasado viernes 16/10 lo celebramos de la mejor manera posible: con Carlos Sadness encima del escenario ante una Sala But abarrotada de gente.


Carlos Sadness y su inseparable ukelele
Carlos Sadness y su inseparable ukelele

Hace unos semanas, Carlos Sadness anunciaba por las redes sociales la fecha del que sería su último concierto en Madrid del “año sauvage“. Ayer por fin se hizo realidad, con el cartel de “entradas agotadas” colgado en la puerta de Ochoymedio (Sala But). Amatria fue el grupo encargado de abrir la velada, haciendo que la espera no fuera tan amarga sino más bien dulce y llena de energía. Nos dijeron que pronto tocarían en la Sala Caracol, y que esperaban vernos a todos allí.

El minutero del reloj marcaba las 22 horas cuando la sala se sumergió en una oscuridad absoluta, interrumpida sólo por el flash de los móviles, que anunciaba el entusiasmo y las ganas del público de poder estar a unos pocos metros del autor de La Idea Salvaje (Sony Music, 2015). Carlos Sadness irrumpía en el escenario dando saltos y con una sonrisa dibujada de oreja a oreja, demostrando que esa excitación era un sentimiento mutuo entre las personas que se encontraban ahí y él.

Carlos Sadness en Ochoymedio (Sala But)
Carlos Sadness en Ochoymedio (Sala But)

Pero aquello sólo acababa de empezar, la motivación y la alegría que se respiraba irían in crescendo hasta el final del concierto. ‘Perseide’ es la canción elegida para dar comienzo -de la mejor manera posible- al concierto. Sube la temperatura y la vibración por parte del público es más que palpable, por lo que Carlos decide relajarse y se quita su chupa de cuero. Coge su inseparable ukelele y nos habla. Nos explica que La Idea Salvaje trata sobre un viaje místico e inspirador que realizó en su día una persona que no es él. Así comienza ‘Sputnik (El Día Que Dejaste La Tierra)’, uno de los mejores temas del nuevo disco.

Todo no va a ser nuevo, y para los más nostálgicos, Sadness interpreta ‘Celeste’, de su antiguo trabajo Ciencias Celestes (Sony Music, 2012). Pero lo que parecía ser una “sección remember” termina volviendo a La Idea Salvaje, con el pegadizo ‘El Gran Momento’. Es entonces cuando el cantante/ilustrador consigue meterse al público por completo en el bolsillo: los primeros acordes de ‘Miss Honolulu’ comienzan a sonar por los altavoces de la sala y el público parece enloquecer. Versos como Te voy a matar cuando me acabe de peinar sonaban a pleno pulmón desde las bocas de todos los allí presentes. Volvemos a retroceder en el tiempo e irrumpe ‘Au Revoir’ (desgraciadamente, sin la compañía de Zahara a su lado).

Carlos Sadness en Ochoymedio (Sala But)
Carlos Sadness en Ochoymedio (Sala But)
Las entradas estaban agotadas desde hacía días
Las entradas estaban agotadas desde hacía días

Nos ponemos algo melancólicos y celebramos “esos días que tenemos todos” con ‘Días Impares’. Automáticamente después, el EP de 3 canciones que Carlos Sadness publicó en 2014, Monteperdido, cobra forma con ‘Feria de Botánica’. Las luces del escenario empiezan a brillar como nunca y ‘Bikini’ convierte el concierto en una fiesta de verano total. Carlos toca su ukelele como si de una estrella del rock se tratase: contorsionándose, agitando su larga melena y dando saltos. Acto seguido, el estribillo de ‘No vuelvas a Japón’ (sin Santi Balmes) retumba por las paredes, creando una atmósfera cargada de buen rollo por todas partes. Parece que aterrizamos con ‘El Día Que Volviste a la Tierra’ y Carlos decide después bajar del escenario, con el fin de acercarse a la gente y cantar sin micrófono. La euforia de la gente, sin embargo, lo hace imposible y vuelve a subir para interpretar ‘En Mis Retinas’.

Carlos Sadness nos pregunta que qué tal estamos, si queremos una canción de llorar. Y así introduce ‘Siempre Esperándote’, en la que el público canta los versos con la misma potencia con la que lo haría el mismo Ivan Ferreiro. Pero aún queda mucho por bailar. ‘Qué Electricidad’ y ‘Hoy Es El Día’ suceden de forma inmediata, encajando a la perfección y derrochando positivismo hasta hartar. El concierto llega a su fin, Carlos nos dice que se siente muy agradecido por todo lo que está sucediendo a su alrededor, musicalmente hablando, y promete volver a vernos pronto. Así  pues, ‘Monteperdido’ marca el punto final de un concierto que no ha dejado indiferente a nadie y que ha demostrado el enérgico talento de este cantante de pelo largo que un día soñó con grabar un disco y llenar todas las salas del país.

Felicidades, Carlos. Lo has conseguido.

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