Carta Astral, música con propuesta

Carta Astral

De nuevo el habla hispana levanta la mano en este mundo de propuesta musical y como ya es costumbre, los chilenos nos tienen algo bueno qué ofrecer, ellos son Carta Astral.


Como ya lo he dicho anteriormente, escribir sobre grupos o artistas nuevos conlleva una responsabilidad que necesita de un criterio a veces subjetivo sin caer en el prejuicio o la comparación musical. Es decir, desde hace más de cinco o seis años que comenzaba a escuchar géneros o agrupaciones que no tenían un reconocimiento internacional como para aparecer –aún en ese entonces- en MTV o en un cartel estelar de un evento avant garde.

Sin embargo, el internet y las plataforma virtuales para compartir música, han jugado un papel muy importante para talentos que a veces no tienen los recursos para pagarse un estudio o la suerte de formar parte de una disquera o colectivo transnacional y a partir de SoundCloud, My Space, Mixcloud, Spotify, etc., fue que se dieron a conocer y resurgieron movimientos atractivos estilizados con la combinación de “cultura” o el simple libertinaje.

A pesar de todo esta avalancha de música vanguardista, contemporánea, vintage y/o experimental, algunos géneros no se han podido colocar dentro de algún movimiento, sobre todo si las letras son en español. Y es que –en mi caso- me ha tocado escuchar o leer eso de que la música en español “ya no propone” o “ya pasó de moda”. En mi caso, el ser escrupuloso al momento de escuchar algo nuevo, me ha beneficiado y perjudicado debido a que suelo escuchar con más atención una línea de bajo, un riff melodioso que acompañe la canción, una batería que no por básica quiera decir que carezca de presencia en la canción. Todo esto conjugado llega a tener consecuencias como Carta Astral.

Entré a su Soundcloud, como todo curioso melómano, a escuchar y ver de qué se trataba. Los primeros 26 segundos de ‘Horizontes‘, posteriormente la entrada de guitarras y una batería bien aplicada me llenó de esa energía que tienen las canciones que hace a uno comenzar a mover los pies, la cabeza y finalmente nos conducen a querer bailar o cantar sin siquiera saber una estrofa de la letra.

La escuché hasta el final y sin dudar seguí escuchando su álbum, Armonía de esferas, nombre que está basado en la teoría de Pitágoras para describir las órbitas de los planetas. Continuando con ‘Campos de Marte‘, de la cuál por cierto acaban de sacar un teaser hace unos días, encontré algo que al parecer me sonaba demasiado mexicano, como si fueran de Guadalajara. Con ese melodioso acompañamiento de guitarra, breaks de batería y voces que conforman una canción coherente. Que desde el comienzo hasta el final mantiene su ritmo y no mezcla nada que haga frenar el ritmo de toda la canción.

Me desconecto‘ es la tercera canción del EP y de pronto piensa en algo que tal vez sólo sea mental: La continuidad de sus canciones en el orden que llevan me hacen sentir como si estuviera en un concierto, en un viaje por la carretera mientras el sol o una situación así que en lo imaginario se vuelve momentánea mientras Carta Astral está como fondo musical.

Posteriormente y para finalizar, ‘Magnolia‘ y ‘Nueva indecisión‘ son más tranquilas. La primera con secuencias aún bailables a comparación y contraste de la pieza que termina con su trabajo. Algo así como para salir del concierto con la adrenalina más tranquila y que la música de Carta Astral se vuelva un perenne gozo.

Formada el año 2015, Carta Astral es una banda independiente, compuesta por Benjamín Díaz (guitarra principal), Jimmy Espinoza (bajo y coros) y Gerardo Soto (voz principal y guitarra rítmica), que se destaca por un sonido melancólico y bailable sin pertenecer a algún sello y sin contar con apoyo externo. En síntesis,  Armonía de estrellas, contiene 5 canciones que retratan diferentes experiencias personales de sus integrantes. Nos muestra diferentes sueños y proyecciones desde un punto de vista más utópico, desde la mente de tres músicos que buscan convertir todos sus sentimientos e ideas en canciones.

Carta Astral se suma a la lista de bandas que proponen algo que casi no tiene auge o que está fuera del alcance internacional de lo contemporáneo y de la difusión masiva de lo que en estas épocas la gente busca escuchar, aunque no por eso merecen ser desprestigiados o ignorados. Al contrario de esto, la difusión y el criterio al escuchar a todas estas bandas nuevas y objetivas, que bien pueden hacer grandes combinaciones con demás grupos conocidos,  debe ser con un amplio sentido de percepción de la música antes que enjuiciar en lugar de donde provienen, qué tocan o qué tan bien parecidos son.

La música es el alma de todos los pueblos, un pueblo sin música es un pueblo sin alma. Es por esta razón que la música pertenece a una dimensión del hombre en donde se proyecta lo sublime, lo exquisito o lo trágico de nuestra existencia. La música pertenece al mundo del espíritu, o al mundo del alma, si es que esa es la verdadera dimensión que utilizamos para definir las cosas del espíritu. Pero además de pertenecer a ese extraordinario y fascinante mundo de las emociones, la música resulta ser un lenguaje cultural,  ya que cada pueblo posee un modo particular de expresar los sentimientos y emociones con ritmos, melodías, armonías, instrumentos, y géneros musicales como lenguaje musical representativo de su cultura.

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