Carlos Sadness “le puso las pilas” a la Sal Rem

carlos sadness murcia

Llegué 5 minutos antes de que abrieran las puertas de la Sala Rem para el concierto de Carlos Sadness, cuando noté algo raro en la entrada, la cola daba la vuelta a la calle, algo que sorprendió a más de uno.


Una vez dentro del recinto parecía que habíamos viajado en el tiempo, el Low Festival estaba allí presente junto a Ron Matusalem, flyers y paredes envolvían la sala haciéndonos sentir más cercano el verano.

No tenía muchas expectativas del concierto, pero sabía que Sadness nos iba a hacer bailar. Las luces se iluminaban mientras una melena subía al escenario cantando “A las 6 despegara el sputnik…” creando un aura mágica, envolviéndonos a todos los presentes con su música.

Mucho ukelele y mucho ‘Houdini’, pero su pequeño instrumento de cuatro cuerdas no se hizo presente hasta la cuarta canción, y es que Carlos está tan enganchado a Snapchat y a la comida healthy que había olvidado cambiarle las pilas del ikea a su ukelele.

Después de darle las coordenadas al catalán se atrevió a seguir con otra canción lenta, ‘Feria de botánica’. Tras darnos las gracias por estar con él y no viendo GH Vip, se colocó su collar hawaiano y “en una sala de Murcia con una camisa de Bershka” nos fuimos a Honolulú.

La sala se entregaba en cada estribillo, en cada acorde, sintiendo la complicidad de alta tensión. Tras saltos, gritos y bailes un entregado Carlos Sadness se saltó el protocolo transformando la barra del local en un nuevo escenario y desde allí con su voz desnuda le volvió a jurar amor a su ukelele.

El melenas salió por la puerta grande de Murcia metiéndome de nuevo en su bolsillo y descubriendo que a su lado siempre sube la temperatura porque nos transmite su calor.

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