Carlos Sadness muestra 3 años de evolución en la Wah Wah


Chlöe’s Clue y Carlos Sadness, una combinación perfecta para hacer de un sábado cualquiera una noche indie. Tuvo lugar en la Wah Wah de Valencia el pasado 16 de abril y aquí te lo contamos.


Todo el mundo sabe que cuando mides 1’62m no puedes llegar a un concierto 10 minutos antes de que empiece y menos si la sala ha colgado el cartel de sold out. Pero por algo llaman a Carlos Sadness “el cantante de las piernas largas” y por suerte la Wah Wah goza de una de las mejores acústicas de la ciudad.

Chlöe’s Clue abrió la fiesta del Low Festival en Valencia con su Hidden Rhytms (2015) y su voz angelical. Tras su estela, con unos minutos de retraso y ya pasadas las 00:00h, despegaba el viaje de Sadness en Valencia a lomos del Sputnik mientras sonaba la triste pero bailable ‘El Día que dejaste La Tierra’. Han pasado 3 años desde la primera vez que Sadness pisó tierras valencianas con aquel primer disco llamado Ciencias Celestes (2012) y fue precisamente en la Wah Wah y a mediados de abril, por lo que el concierto jugó un papel de retrospección al tiempo que se daban las circunstancias perfectas para poder observar una evolución. Así, entre risas recordaba a su antiguo yo, aquel rapero melancólico llamado Shinoflow, y volvía a dar paso a la música con ‘Perseide’, quizá el único tema de La Idea Salvaje (2015) que conserva resquicios de ese rap con estrofas en las que voz y melodía no van de la mano como en el indie común.

La evocación al pasado continuó y llegó la primera dedicatoria de la noche, interpretando ‘Celeste’ para todos aquellos que hicieron presencia aquella noche de 2013. Característico como, conforme ha ido pasando el tiempo, Sadness no se ha separado del que siempre será uno de sus temas mas conocidos pero sí ha ido jugando con él, ofreciendo ahora una versión en la que predominan los graves y deja de ser la suavidad su rasgo principal.

Carlos Sadness evolución Wah Wah ValenciaDespués de haberle visto ocho veces en festivales pero nunca en una sala, tenía curiosidad por saber cómo sería aquello y, sí, en los conciertos de Carlos Sadness además de bailar, también se puede llorar. Una ‘Días Impares’ casi susurrada y en la que manda un dulce ukelele hizo brotar las primeras lágrimas en una atmósfera formada por todas las voces coreando al unísono aquello de “cómo te voy a encontrar si tú nunca me das tus coordenadas”. A esta le siguió ‘Feria de Botánica’, otro de los temas más tristes de la discografía del cantante que encierra una historia de amor perruna que se volvió más íntima e intensa todavía al ser reproducida entre cuatro paredes.

Al revés que reza el dicho, con la calma llegó la tormenta; Carlos no quería que su público se ahogara en el drama y perdiera las ganas de bailar y por ello cogió carrerilla e interpretó del tirón las enérgicas ‘Miss Honolulú’, ‘Au Revoir’ y ‘Bikini’, prenda de ropa que más de uno hubiera deseado tener a mano en ese instante ante el calor cada vez más notable que se iba propagando por la sala. Sin perder el ritmo ni el sentido del humor, Sadness dio tregua a los asistentes y adoptó el papel de la chica que canta “con un hilo de voz” en ‘El Día que volviste a la Tierra’ y, navegando entre el público, logró formar un círculo para lanzarse a la piscina y tocar a capella ‘Houdini’, su particular ukelele love song que podría estar hablando al mismo tiempo de una antigua relación.

Tras el parón, entramos en la recta final del concierto y se gastaron, consumieron y quemaron las 5 últimas balas, las energías que creíamos que no quedaban y las suelas de los zapatos. Quedarnos afónicos tratando de cantar ‘Siempre esperándote’ con la misma intensidad que Iván Ferreiro lo haría y alzar los brazos en lato y mover caderas, cabeza y melena de un lado a otro, de manera coordinada público abajo y Carlos sobre el escenario, para terminar la noche por todo lo alto versionando a Los Zombies y rescatando las míticas ‘Hoy es el Día’ y ‘Monteperdido’.

Carlos Sadness demostró, una vez más, que hay razones de peso para que su nombre sea aclamado en todos los festivales y siempre ocupe buen lugar en las crónicas del día de después. Desde su cambio de imagen en 2012, no ha hecho más que crecer sobre el escenario, lugar desde el que contenta a los fieles y atrapa a los nuevos gracias a un setlist siempre acertado que hace mover el esqueleto hasta a los indies más puristas del lugar.

*Fotos de @martadiezmu

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