Bittersweet se crecen en Ribadeo


Si Extranjeros fue el EP mediante el cual que se les colgó el cartel de “promesas” a Bittersweet, con Ribadeo ese cartel no solo sigue ahí, sino que es más visible.


Escuchando Ribadeo, no me cabe la menor duda de que la gira de Extranjeros -más de una treintena de conciertos- tuvo que ser una experiencia única. Bittersweet ha enriquecido su sonido de tal manera que uno incluso duda de que sean la misma banda. Más allá de la incorporación de José Ángel, lo son. Su música conserva el núcleo característico que los lanzó a la carretera, pero los matices que han adquirido son imponderables en calidad y en cantidad. Imagino que en ese coche, en cada viaje para actuar en una esquina de España, debió sonar mucha psicodelia. Y después está el directo, que moldea al artista como el mar lo hace con la costa. Supongo que Ribadeo es una especie de agradecida devolución a los que confiaron en ellos durante esos días, el ciclo del agua trasladado al arte.

Mantienen Bittersweet la fórmula de las voces y las guitarras, pero la aparición de los sintetizadores y la nueva percusión, dotan al conjunto de unos matices que antes eran inimaginables. El paso al frente no ha podido ser más adecuado en ese sentido. En las letras también han crecido, siguen siendo personales, pero tienen un velo misterioso que las hacen más universales, y en ocasiones hasta indescifrables. Hay dosis de épica también, como en el single ‘Clávatelo en el Pecho’, en los estribillos de ‘La Torre’, o en ‘III GM’ que es una de las canciones más bailables de lo que llevamos de año. En ‘El Puerto’ tiran de introspección, con un sonido melancólico, casi desganado, pero extrañamente atractivo. ‘Cubo Azul’ cierra el EP, y al mismo tiempo abre la puerta a nuevos horizontes. El trabajo a la batería es magnífico de inicio a fin. A ella se unen una voz lejana, con unos coros que encajan a la perfección en el estribillo. El solo de guitarra a mitad de canción acaba derribando cualquier barrera, y nos zambulle por momentos en un lisérgico mar. El cierre perfecto para un EP que es puro magnetismo.

Este pequeño repaso a lo que es Ribadeo da muestras de lo rápido que está evolucionando la personalidad de Bittersweet como banda. Han sido capaces de facturar un disco fresco; complejo a la vez que apto para todos los gustos; y muy esperanzador. Si con Extranjeros fueron más de treinta conciertos, con este no pueden ser menos de sesenta. Te dejamos en este enlace las fechas actuales de la gira de los sevillanos: vale la pena comprobar su traslación al directo.

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