Between The Buttons: The Rolling Stones en 1967

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The Rolling Stones no tuvieron en 1967 su mejor año, pero pese a ello, publicaron un excelente Between The Buttons el 20 de enero. No es su mejor LP, pero no desmerece la fama del grupo.


El 67 de los Stones será más recordado por Their Satanic Majesties Request que por Between The Buttons, algo tan injusto que casi duele. Their Satanic Majesties Request es un álbum de críticas dispares, que no logra poner de acuerdo a nadie y que tiene mucho que envidiarle a otros grandes lanzamientos psicodélicos de aquel año. Sin embargo, el naming manda y nadie vende más que el diablo.

Pues bien, una vez me he quitado el complejo de encima, me lanzo sobre Between The Buttons, una joya inglesa oculta en medio de una discografía casi infinita. Parte de la culpa la tienen The Rolling Stones, que del álbum solo tocan en directo ‘Let’s Spend The Night Together‘, una canción que además no pertenece a la edición británica. Al margen de este detalle, también hay que reconocer que no es un disco plagado de hits, pero es tan completo, tan compacto y está tan bien compuesto que sorprende.

Between The Buttons es un trabajo con cierto influjo procedente de Bob Dylan y The Kinks, dos influencias casi contrapuestas pero que casan bien si valoramos el conjunto. Escucharemos a los hermanos Davies en ‘Cool, Calm and Collected‘ y en ‘Miss Amanda Jones‘, solo que con un toque de humor inglés mucho más acentuado y ácido. En la primera Mick Jagger ridiculiza las maneras de la protagonista y en la segunda se proyecta sobre ella. El genio de Minnesota aparece en ‘Who’s Been Sleeping Here‘, aunque pasado por el prisma salvaje de los Rolling, claro.

Tampoco carece el disco de sencillos. En la versión americana tenemos a la citada ‘Let’s Spend the Night Together’ y ‘Ruby Tuesday‘, que hacen un sorprendente (por bueno) uso del piano y del mellotron. Ambas canciones pueden considerarse como la cima pop de The Rolling Stones, un nivel que por aquel momento parecía territorio beatle. También se escucha el mellotron en ‘She Smiled Sweetly‘, un instrumento, que por cierto, fue tocado en el disco por Keith Richards. No se acaba aquí Between The Buttons, nada más lejos de la realidad. ‘My Obsession‘ cuenta con una impecable línea de percusión, ‘Connection‘ es una de sus canciones con más gancho, ‘Complicated‘ le agrega al elepé complejidad lírica y ‘Something Happened to Me Yesterday‘ -que es el comienzo de Richards como vocalista- es una oda a la droga.

Between The Buttons no subirá posiciones en la clasificación de mejores discos de The Rolling Stones hasta que la banda no desaparezca -esperemos que tarde en ocurrir- y no haya una “investigación” más seria acerca de su carrera. El LP es el nexo de unión entre los Stones de los inicios y los que acabaron triunfando plenamente gracias a Beggars Banquet, Let It Bleed, Sticky Fingers y Exile on Main St. Un pequeño y raro diamante escondido entre otros de mayor tamaño que demuestra el talento del grupo fuera de su zona de confort.

 

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