Beach House inundan la Apolo de Dream Pop

 


Luces, proyecciones y humo son solamente algunos de los ingredientes que hicieron del concierto de Beach House algo complicado de olvidar.


Visto que Barcelona no tenía suficiente con un solo concierto de los americanos y tras el rápido sold out una nueva fecha fue añadida, haciendo inevitable que cante por dentro “it happens once and rarely twice”, de su aclamada ‘Wishes’. Fue gracias a esa segunda oportunidad que pude vivir en primera persona cómo la emblemática Apolo de Barcelona se inundaba de ecos y elegancia el pasado sábado veintiuno de noviembre de la mano de los nunca decepcionantes Beach House, que venían a presentar Thank Your Lucky Stars y Depression Cherry, sus dos últimos trabajos, ambos publicados este mismo año 2015.

Aunque lentamente, la sala se fue llenando a medida que el hawaiano Dustin Wong (telonero del grupo durante la gira europea que les ha llevado por Noruega, Suecia y Alemania entre otros países), salía al escenario descalzo y armado únicamente con su guitarra. Se sentó rodeado de más pedales de los que puedo contar con los dedos de las manos y solamente se levantó de la silla un par de veces para cantar (o algo aproximado a ello). Fue de este modo como durante cuarenta y cinco minutos, sin una sola pausa, comenzaron a salir de esas seis cuerdas melodías que se aglutinaban las unas con las otras formando así, en mi opinión, un ambiente más angustioso y excesivo que agradable. Finalmente, muy agradecido por los aplausos recibidos, recogió todos sus cables y dio paso al plato fuerte de la noche.

Dustin Wong
Dustin Wong

Por fin, tras el casi estipulado retraso de cinco o diez minutos, aparecieron entre un denso humo blanco y por segundo día consecutivo los miembros de Beach House rompiendo el hielo con ‘Levitation’, que se encuentra entre su nuevo material. Durante la hora y media que duró su concierto embelesaron al público con algunas de sus nuevas canciones sin dejar de lado sus viejas joyas, como ‘Myth’, que hizo estallar la Apolo en coros y luces. Además, hicieron tres variaciones respecto al setlist del día anterior: se decantaron por ‘Saltwater’ en lugar de ‘Master Of None’, tocaron ‘Wildflower’ y no ‘Beyond Love’ y nos deleitaron con la preciosa ‘Gila’ para arrebatarnos ‘On The Sea’.
Entre el humo y pese a la oscuridad que predominaba sobre el escenario se podía ver cómo Alex Scally de vez en cuando soltaba la guitarra y, agazapado, tocaba el teclado; o cómo Victoria Legrand agitaba su alborotada melena al ritmo de la batería. No interactuaron demasiado con el público, tal vez es lo suyo o tal vez a causa de que Victoria (según comentó su manager) llevaba un par de días enferma, pero pese a ello nos ofrecieron un show más que completo con unas luces perfectamente estudiadas e incluso proyecciones en las tres lonas blancas que tenían colgadas a sus espaldas. Todos los factores externos estaban detenidamente estudiados para sumergirnos con mayor facilidad a su dream pop.

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Beach House sobre el escenario de la Sala Apolo.

Después de tocar la maravillosa ‘Irene’ y agradecer al público su asistencia al concierto se fueron a Madrid, pero no sin antes decir un “hope to see you next year” que reforzó la teoría de que volveremos a tener a los de Baltimore en la Ciudad Condal por el Primavera Sound. Gabi Ruiz nos oiga.

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