Babasónicos en la Carpa Astros, casi fuimos culpables de un amor escandaloso

Babasónicos

Babasónicos estaba en la casa, y las palabras del hombre afable se olvidaron cuando el olor a María se hizo presente.


Los hilillos de luz con pequeños focos serializados llegaban a la punta de la carpa, los puestos con el logo Atayde parecían más bien vestigios de lo que un día fue el lugar, el carrusel ya no vende manzanas de caramelo, ahora sólo cerveza y licores variados a precio medianamente accesible, al fondo de la explanada, a la derecha, hay un DJ rodeado de luces moradas con la “Macbook pro” que completa el estereotipo, esto ya no es un circo, te lo dice el caminar de la gente, la ausencia de niños y el señor que pregona “a veinte pesos la pulsera de los sonicos”.

A la carpa se entra por una especie de túnel con luces azules, que da la sensación de ser un portal que pondrá punto y coma a la experiencia de afuera, y lo hace, la poca gente que hay adentro se amotina cerca del humilde escenario, ya pasan de las ocho y no hay movimiento, después, las pantallas verticales que hay en cada lado empiezan a parpadear, la gente grita, y Voltage da comienzo a su show.

El público los recibe de manera respetuosa, pero sus canciones con líricas en inglés no conectan con la gente, después de poco más de media hora terminan su show de manera amarga, debido a que el personal del lugar los cortó, después, un hombre canoso de aspecto afable tomó el micrófono “les recordamos que no se puede fumar dentro de la carpa, no se puede fumar nada” pero hay ironía en su voz, los presentes lo notan y se ríen “el cambio de set durará treinta minutos, los invitamos a salir a refrescarse, a comprar algo, gracias”.

El intermedio, el habito es vicio y se nota, el negocio por el que los circos eran tan redituables no era el domador de leones, la mujer barbuda o el funambulista, era la dulcería, en este caso, la cervecería, pero sólo unos pocos, poquísimos salieron, ya había más gente adentro y nadie quería perder el lugar, el cambio de set no duró treinta minutos, duró una hora, una hora pesada, desesperante, donde el sonido local hizo un recorrido por la historia musical de Metallica. Cuando faltaban dos minutos para las diez, y todo parecía indicar que el trash seguiría sonando en los amplificadores, los Babas emergieron de entre el humo como Lázaro de la tumba, y empezó la locura.

“Shananana nana” y todos empiezan a saltar, a gritar, abren con ‘Uso‘ tema de una de sus recientes producciones, Babasónicos estaba en la casa, y las palabras del hombre afable se olvidaron cuando el olor a María se hizo presente, siguen con ‘El colmo‘ y la melancolía se hizo dueña de las voces coreando al unísono, pero ‘Risa‘ recordó que ésta noche había fiesta,  siguieron con ‘4 am‘ y ‘Los burócratas del amor‘ esta dupla dio cuenta de su evolución músical, de 1999 al 2013, que se dice pronto.

Run run‘ y su “habla y di que el amor sólo miente para decir una verdad mayor” era el descanso al sin parar de las canciones anteriores, pero sólo fue un respiro, porque ‘Desfachatados‘, ‘Paisano‘, ‘El baile de Odin‘ y ‘Sin mi diablo‘ hicieron que los pies iniciaran la danza que invita a transgredir, a dejar fluir el deseo reprimido y entregarse a el.

Empiezan a tocar ‘Putita‘, y la ausencia del riff de guitarra acústica tan característico fue sustituido por sintetizadores, porque al igual que éste recinto que alguna vez fue testigo de risas, algarabía, y maltrato animal, todo cambia, incluidos ellos, lo reafirman en ‘Y qué‘ donde Dargelos cambia algunos versos que desconciertan a varios asistentes.

Muñeco de Haiti‘ sorprende al mezclarse con ‘Sheeba baby‘, ‘Fizz‘ hace que Jessico uno de los álbumes que dio un despegue y mayor alcance a su carrera siga discretamente presente, ‘Carismático-Yegua‘ sus temas insignias no faltaron, ‘Aduana de palabras‘ y ‘La lanza‘ terminaron el show, así, abruptamente, Babasónicos se despide y todo el publico empieza a mirarse los unos a los otros “No mames, ¿una hora?”, “¿Neta?”, “500 varos por esta chingadera”, “Vamos a desmadrar el lugar” son sólo algunas de las tantas expresiones que se alcanzan a escuchar entre la re chifla, eran las 11 y el público estaba furioso.

La banda se tarda 10 minutos en salir al encore en donde solo tocan ‘Flora y Fauno‘ y ‘Fiesta popular‘, no había quien contuviera la insatisfacción, los rostros resignados son los primeros en salir del lugar, los más incrédulos les siguen al cabo de un tiempo, todos quieren buscar un culpable “¿Los Babas?”, “¿El lugar?”. La carpa Astro tuvo una desafortunada apertura, con un show a medias, una organización y logística que dejó bastante que desear, el recinto apenas llenó menos de tres cuartos de su capacidad, dejaron al público en deuda, y la promesa de la que podría haber sido una gran noche se esfumó, es por eso que, anoche casi fuimos culpables de un amor escandaloso.

Texto por Marco Nicolás
Fotografías cortesía de Carpa Astros

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