Arenal Sound 2013

El Arenal Sound es un festival muy particular, y digo la razón: aúna pop, rock, electrónica y mestizaje todo en uno. Esta mezcla, que no puede ser mala (al fin y al cabo es música), se traduce en una afluencia masiva y en la formación de diferentes tribus dentro de la zona de influencia del festival. Nos encontramos perroflautas (dicho sin ningún ánimo ofensivo), a canis (esto si va con algo de ánimo más ofensivo), hindis pop que parecen que vayan a la ópera, y luego un mejunje de muggles abiertos a todo entre los que me incluyo.

Iba a esta edición del Arenal sin mucha ilusión, la experiencia del año anterior había sido pésima, con muchos problemas los primeros días por culpa del pulseras, problemas que siendo justos, al final solucionamos con ayuda de la organización. Este año el aspecto organizativo ha sido muy diferente, se han aumentado los puntos para obtener la pulsera y se adelantó el horario para realizar el trámite. Todo esto ha repercutido muy positivamente en la imagen del evento, que sin ser perfecto, sí que podemos calificar como humano.

La otra razón era el cartel. Y muchos diréis: “este tío es gilipollas”. Y yo respondo: “tanto o más de lo que piensas”. En fin, que también soy un andaluz muy exagerado y aunque el cartel no va a ser considerado como el mejor de la historia, sí que tenía sus cositas. Esta es también la excusa para que no os esperéis una supercrónica megahindi. Simplemente contaré lo que me apeteció ver (no estaba acreditado, esta crónica es puro placer) o lo que me apeteció ver que vería o… al lío que me lío.

Ya así de inicio, me disculpo por haberme perdido al gran Xoel López. Salir de Málaga a las 12, llegar a Burriana a las 7 de la tarde, pasar la noche en un coche, ponerte en cola a las 6, acabar de acreditarse y montar la tienda a las 10:30… Lo creáis o no, no era el día para ver a Xoel. Simplemente esperamos que su actuación fuese lo mejor posible, y que el público disfrutase de este artistazo.

El día 31, ya descansamos, pensamos en dedicarlo a un grupo que no aparece en el cartel “The Bottles“. Muy buenos, en especial combinados con Coca Cola e hielo en vaso de litro. De lo mejorcito de la semana sin ninguna duda.

Primer día fuerte, y no por la resaca (el Brandy no deja resaca). Teníamos en lista a Izal y Lori Meyers, y si nuestras piernas daban para algo más apurar hasta La Pegatina. Ni qué decir que nuestras piernas son como los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez, aguantaron hasta que desaparecieron en una adolescencia pronta y con la hambruna como principal sensación. Izal dio un conciertazo, no tuvo complicado llenar el escenario Legendario a las 6 de la tarde, y eso que las puertas se abrían a esa misma hora (algo que mejorar para el año que viene). Es cierto que el sonido se distorsionaba algo debido a que el escenario apunta a ninguna parte, y la explanada era enorme, pero Mikel y los suyos dieron con la tecla para estar al nivel. Si somos sinceros, este será el último concierto de Izal en un escenario menor, estos tipos merecen algo grande. Y tras Izal llegaron Lori Meyers, eso sí, con interludio de Delafé y las Flores Azules. Aquí en El Ukelele, con un servidor a la cabeza, somos muy de Lori Meyers, algunas son incluso de Lori Meyers y de Noni. Los de Loja se la sacaron una vez más, como dicen en su canción Huracán: “esconde el huracán contra vendaval es posible soportar no desfallecer y continuar“, aguantamos el huracán, el vendaval, y lo que hizo falta por ver a estos genios del directo. Tocaron sus éxitos de ayer y hoy, sin (sorprendentemente) entrar demasiado en Impronta. Lori Meyers es un grupo con tantos temazos encima que si combinan sus cinco álbumes pueden sacar uno que mire cara a cara a quién sea. Además, como regalo especial a los que os estéis leyendo esto, os pasaré un vídeo del final del concierto, con Noni dándolo todo as always en Alta Fidelidad. Acabado el conciertazo de los Lori nos fuimos a cenar, y con nuestros chicos de La Pegatina hicimos pellas, lo sentimos, pero el hambre es muy mala y el sueño peor aún.

El dos de agosto, segundo día fuerte, acudimos a la segunda actuación de “The Bottles“. Los geniales Brandy, Vodka y Ron, acompañados de Coca Cola y Limón y el siempre fiel hielo, demostraron que con muy poco se puede hacer mucho. Miles fuimos los que acudimos a su cita día tras día, y si he de ser sincero, para mí han sido los claros vencedores en este festival si a público nos atenemos.

Llegó el día tres, y aquí también íbamos con intención de ver algo de música más allá de nuestros amigos del día anterior. Jero Romero fue el primero en ponerle banda sonora a la tarde, con un sonido que encontramos mejorado desde su actuación en el Ojeando, más acorde a un festival, más animado dentro de lo animado que puede ser su álbum en solitario. Tras él llegaron Antònia Font, que amenizaron la espera hasta que llegase el pequeño gran Iván Ferreiro, que no solo tiene talento para la música, si no que éste le llega también a la hora de elegir mujer. Iván es un animal sobre el escenario, o como diría Pep Guardiola “es el puto amo”. Poco necesita el gallego para sacar lo mejor de sí mismo y hacer que el público vibre. Una mezcla de fuerza y sentimiento, de emotividad y acidez en sus letras y voz, que siempre nos deja con la boca abierta. Solo él puede hacer que miles de personas se arranquen para cantar Insurrección de El Último de la Fila, o que diga que no va a cantar Turnedo porque va a hacer una versión de Amaia Montero. Gigantesco Iván Ferreiro sobre el escenario, y gigantesca su banda. Y como con Lori Meyers, os vamos a dejar un regalito emotivo llamado Ciudadano A.

¡¡Último día!! ¿Colega dónde está mi tienda? Además último día fuerte, tras tanto escuchar a The Bottles un sentimiento de culpabilidad nos subió hasta la cabeza, allí se instaló y nos dijo: “hoy maratón de música vagos”. Como todos los que oyen voces en su cabeza no dudamos en hacerle caso y fuimos al ataque: La Bien Querida, Los Punsetes, Dorian, The Maccabees, The Fratellis, Kakkmaddafakka y un poco de Eme Dj así para salir. El plato fuerte fueron Kakkmaddafakka, pero dejémoslos para el final. La Bien Querida comenzó la tarde con su pop electrónico, con buenas bases, pero a las que quizás, por la inmensidad de la explanada del escenario, se quedaron muy solas, sin una voz que las acompañase correctamente. Nos quedamos con las ganas de verla en un lugar más acorde a su estilo. Los Punsetes estuvieron bien, tocaron sus éxitos y animaron al personal, encima son uno de esos grupos que no solo tiene canciones, si no que también tiene himnos, lo cual ayuda a superar la todavía calurosa tarde. Primera sorpresa del festival: Dorian. Reconozco que no me gustaban, que los había visto en directo hacía dos años y que me habían dejado más frío que un helado, pero extrañamente me conquistaron. El espectáculo es totalmente nuevo, lleno de fuerza y de interacción con el público, eso y la animosidad de sus canciones lograron que en mi corazón hindi ya haya un hueco para ellos, mis diez. A las 22:45 comenzó la sesión internacional, capitaneada por The Maccabees. Los había escuchado, pero acabé con la impresión de que sus directos poco tienen que ver con sus grabaciones de estudio, y lo digo para bien. Ver a una banda con tres guitarristas es un placer que pocas veces podemos disfrutar en España, y ellos nos lo trajeron. Mucho ritmo y mucho guitarreo, unos ingredientes que nos dejan con ganas de saber cómo será su próximo disco. En esto llegaron The Fratellis. Les tenía mucho miedo. Hablamos de unos tíos que tienen un primer álbum magnífico y un segundo álbum que no hay por dónde cogerlo (atacadme fanboys) El concierto fue una mezcla de ambos al que le sobró diez minutos, pero que si por mí hubiese sido le hubiese sobrado aún más. La mezcla de ambos álbumes daba la impresión de pastiche pegajoso, que a veces enganchaba y que otras veces daba la sensación de simple relleno. Al margen de los himnos Henrietta y Chelsea Dagger, nos quedamos con la habilidad de Jon para la guitarra, que verdaderamente nos impresionó. Nueva espera, y por fin, Kakkmaddafakka. Los noruegos son un grupo singular, con un estilo sobre el escenario cercano al ska, pero con un estilo musical absolutamente pop. Ya el año anterior habían sido una sorpresa, y este año traían a sus propios grupis, que a lo largo del año se habrán quedado prendados de su genial directo en los diferentes conciertos que han dado sobre la geografía española. Es difícil enumerar sus mejores canciones: Restless, Touching, Gangsta, Dro So… Encima nos deleitaron con temas del nuevo Six Months is a Long Time. Y como siempre, su comportamiento circense sobre el escenario. Malditos locos noruegos, cómo lo disfrutamos con vosotros.

Y así, con una mezcla de alcohol, música, playa, camping, hipsters, canis y seres de otros planetas, llega a su final la crónica de un espectador del Arenal Sound que no quería ir, pero que al final lo pasó bien y encima lo reconoce.

Regalo número 1: Alta Fidelidad

Regalo número 2: Ciudadano A

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